‘Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera’: Bunbury (finalmente) en el Zócalo de la CDMX

Enrique Bunbury finalmente cumplió su deseo de cantar en el Zócalo de la Ciudad de México. | Fotografía: Jose Girl.
Enrique Bunbury cumplió su deseo de cantar en el Zócalo de la Ciudad de México. | Fotografía: Jose Girl.

Para los que han seguido la carrera musical de Enrique Bunbury, especialmente los que lo hacemos desde México, es bien sabido, casi como una especie de leyenda urbana, el deseo añejo del cantante por presentarse en el Zócalo de la Ciudad de México, unas de las plazas públicas más grandes del mundo y un referente simbólico y real fundamental para la vida de este país.

En el año 2009, este deseo tomó forma de rumor y parecía a punto de realizarse. No fue así. Pero no hubo momento para la decepción: aunque no en el Zócalo, Bunbury dio, como parte de la gira del Hellville de Luxe, un concierto masivo y gratuito en el Estadio Azteca, ubicado al sur de la ciudad y, aunque en otros sentidos, no muy atrás del Zócalo en su valor como recinto. El mismo Bunbury así lo dijo: “Quisimos que fuera en el Zócalo, no pudo ser, pero ¿no es éste el mayor estadio de fútbol de todos los lugares del mundo o algo así?”. Al cantar ante 90 mil personas, se convirtió en el cantante español que más público ha reunido en México.

Años después, en 2016, rompería su propio récord al presentarse, de nuevo de manera gratuita, pero ahora en el marco de la gira del MTV Unplugged: El libro de las mutaciones, ante casi 200 mil personas en el Deportivo Bordo de Xochiaca, en Ciudad Nezahualcóyotl, municipio del Estado de México que colinda al oriente con el Distrito Federal y que forma parte de su zona metropolitana. Aunque el Zócalo, el corazón de la ciudad, se le seguía resistiendo, Bunbury había dejado ya el suyo propio y encendido otros cientos de miles en esa mítica periferia.

170 mil personas se reunieron en el Zócalo para ver a Bunbury y a otros 17 artistas. | Fotografía: Jose Girl
170 mil personas se reunieron en el Zócalo para ver a Bunbury y a otros 17 artistas. | Fotografía: Jose Girl.

Fue hasta este año 2017 que las fuerzas coincidentes de la historia y la naturaleza llevarían a Bunbury al Zócalo. El 19 de septiembre un sismo sacudió varios estados de la zona central del país: Puebla, Morelos, Estado de México y la capital. Para el país, este suceso vino a rematar los daños que el terremoto del día 7 había causado en los estados sureños de Oaxaca y Chiapas; para la Ciudad de México, representó además la trágica resonancia del terremoto que, treinta y dos años atrás, también el 19 de septiembre, la había destruido y transformado en gran medida. Poco más de un mes después de estos sismos, el 8 de octubre, diversos músicos nacionales e internacionales organizaron, con el apoyo logístico y técnico, de la empresa OCESA, un concierto gratuito que tendría lugar en el Zócalo y cuyo objetivos serían inyectar ánimo al país y promover la donación a fundaciones de apoyo a los damnificados.

El cartel del megaconcierto Estamos Unidos Mexicanos. | Fuente: Facebook del artista.
El cartel del megaconcierto Estamos Unidos Mexicanos. | Fuente: Facebook del artista.

Entre los dieciocho cantantes y bandas que participaron, estuvo Enrique Bunbury. Los gritos masivos que coreaban y llamaban “Enrique, Enrique” se hacían escuchar tanto antes como después de que el cantante saliera a escena. Siguiendo la dinámica del concierto, Bunbury cantó sólo tres canciones. Pero esta brevedad fue compensada por la intensidad y novedad del acto. Porque un verdadero acto musical y poético fue lo que ofreció Bunbury, cantando en México, a México, con México y a través de México. No hubo nada de inocencia en la selección de las canciones ni en el hacerse acompañar de mariachi para cantarlas.

El mariachi que acompañó a Bunbury en el Zócalo. | Fotografía: Jose Girl.
El mariachi que acompañó a Bunbury en el Zócalo. | Fotografía: Jose Girl.

La primera fue “Aunque no sea conmigo”, tema compuesto y grabado a principios de los años ochenta por el regiomontano Santiago “Chago” Díaz. La versión de Bunbury es, sin embargo, la más popular actualmente y, seguramente, tras ser versionada con mariachi y coreada por un Zócalo a reventar, ha quedado ya para siempre consagrada en la voz del español. Siguió a este tema el clásico “Infinito”, ésta sí original de Bunbury y la cual contaba ya con una versión —musical y en video— a la mexicana, en la que el cantante se acompañaba de mariachi, del acordeón de Julieta Venegas y de un caballito de tequila en la mano para este tema que hereda y recrea muy bien la lírica amorosa trágica característica de la canción ranchera mexicana.

El cierre de los catorce minutos que estuvo Bunbury ante las 170 mil personas congregadas en el Zócalo, vino con “El hijo del pueblo”, de José Alfredo Jiménez. “A ver si me acompañan con ésta”, invitó Bunbury antes de comenzar a cantar los versos de este popular tema que expresa algo del espíritu mexicano. La versión de Bunbury tiene, a mi ver, una belleza especial que precisa sentirse a nivel corporal: en lo que el sonido delata del cuerpo que lo emite. La fonética, ciencia del sonido de las palabras, puede hacernos escuchar, por ejemplo, lo poético del acto cuando Bunbury canta “descendiente de Cuauhtémoc, mexicano por fortuna” y la j fuerte propia de su acento español delata su nacionalidad al tiempo que, situada en la canción, encarna el gesto de afiliación a un país que lo recibe siempre bien, que lo quiere mucho y que lo tiene ya —y desde hace varios años— como una de sus figuras musicales imprescindibles.

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Un comentario sobre “‘Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera’: Bunbury (finalmente) en el Zócalo de la CDMX

  • el 19 diciembre, 2017 a las 11:51 am
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    Que este en el Zócalo de la CDMX seria lo mejor y obvio ahí estaré

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