“Crónicas de un tiempo raro”: Asfalto vuelve con energías renovadas y con los pies en la realidad

 

Incertidumbre e incógnitas se acumulan cada vez que Asfalto publica algo nuevo. ¿Cuál será el siguiente paso? Al echar la vista atrás a su larga trayectoria, se vislumbra un recorrido con fuertes cambios de timón: radicales cambios de estilo musical, muchos músicos que entran, salen y vuelven, discos magníficos que pasan desapercibidos… Pero siempre algunas cosas que se mantienen: la brújula de Julio Castejón adentrando a la banda por nuevos senderos, el cuidado en música y textos, imbuidos de la sensibilidad que caracteriza a su autor.

Portada de ‘Crónicas de un tiempo raro’

Dos años y medio han pasado de su último disco de estudio, El color de lo invisible, y si bien aquel tenía momentos interesantes, globalmente aquel trabajo dejó la sensación de que Asfalto no ofrecía todo lo que es capaz de dar. Respecto a aquel, se ha producido nuevos cambios en la formación –nuevo bajista-, se ha introducido como teclista a Nacho de Lucas (Jorge García Banegas empezó a grabar El color de lo invisible, pero dejó el grupo a mitad de la grabación); y gana presencia el guitarrista y flautista Paul Castejón. Crónicas de un tiempo raro estrena discográfica en la trayectoria de Asfalto, Rock Estatal Records –toda una referencia dentro del mundo del rock urbano patrio, que también edita una revista con su nombre-. Quizá este sea la razón, junto una edad media de integrantes rejuvenecida  –algunos eran bebés o no habían nacido cuando Asfalto ya tenía álbumes en el mercado- el motivo de lo más sorprendente en el disco: algunas canciones introducen una distorsión de guitarras afiladas y ambientes sónicos casi industriales, habituales en bandas formadas a partir de la década de 1990, pero que jamás hasta este momento habían aparecido en un disco de Asfalto. Esto renueva mucho el sonido y carga de épica varios desarrollos progresivos por los que Castejón transita desde que regresó con la banda con Utopía (2008). Pero no la estanca, sino que 45 años después se atreve a apostar por nuevas aventuras sonoras, en una búsqueda constante, nuevo argumento más a favor de la valentía característica que rodea este nombre.

Sobre las letras, encontramos reflexiones acerca de la deriva de la injusticia socializada. “Crónicas de un tiempo raro” retoma el espíritu del 15-M al denunciar la tramoya, el juego de espejos y las apariencias que supone el hecho de que se gobierne burlando a la ciudadanía: “Democracia… ¡así no!” aúlla Julio Castejón. “Abraza la ocasión” aborda el tema del paro y “La bestia” al emigrante que cruza la frontera mexicana hacia “Gringolandia” (sic). Canción muy oportuna ante los ladridos de Donald Trump.

Se trata de un disco de matices y digestión lenta, más laberíntico –y por tanto con recovecos a descubrir- que otros publicados anteriormente por la banda.

“Melani” fue el adelanto del disco, y denuncia la violencia de género. Con un teclado que remite a Supertramp, se compuso expresamente para que colaborara en ella el saxofonista de la banda británica, John Helliwell y evoca el progresivo clásico con la sutilidad característica; mientras que la siguiente, “Nani Albox” es una balada donde sí triunfa el nuevo carácter de guitarras distorsionadas para hacer aún más espectacular la historia. Otro tanto sucede en “Lluvia de abril”, que habla del paso del tiempo, igual que “Treinta años después”, y hay también alusiones a la espiritualidad y a la religiosidad (“Abraza la ocasión”, “Los pies de buda”). Paul Castejón compone y canta tres canciones, entre las que destacamos “Paradoja” y las estrofas y el comienzo de “Eres esencial”, ya que después se aboca a un estribillo reiterativo. Es un disco que comienza muy fuerte, modulando emoción y agresividad, aunque en la recta final a veces se diluye. “Novelista” brilla entre las canciones del último tramo, un espectacular anclaje progresivo. En todo caso, se trata de un disco de matices y digestión lenta, más laberíntico –y por tanto con recovecos a descubrir- que otros publicados anteriormente por la banda.

Viene presentado en un digipack muy cuidado, con una bella portada metafórica sobre deshumanización, tornados y cielos grises, mientras que las ilustraciones interiores busca un faro que nos guíe hacia la travesía, en sintonía con el mensaje que la banda pretende transmitir.

 

Grandes tiempos para Asfaltopo

Este Crónicas de un tiempo raro aparece precisamente en un momento de ebullición de publicaciones relacionadas con los mundos de Asfalto y Topo, ya que en apenas seis meses hay multitud de lanzamientos. A la salida del doble CD+DVD de Rocktiembre en navidades, se suma La locura de Armando, disco de la banda Atlantis, conformada por dos exmiembros de Asfalto: Jorge García Banegas y Guny, además de las colaboraciones de más miembros. Este último disco solo puede adquirirse poniéndose en contacto con el propio García Banegas.

Pero es que además, Topo publicará en marzo un recopilatorio con canciones grabadas en el siglo XXI y dos temas nuevos. Se titulará Milenio y en principio solo se pondrá a la venta en vinilo. Topo también disfruta de reediciones: el 1 de febrero Leyenda Records puso a la venta Mis amigos están vivos (1988), por primera vez reeditado en CD, aunque existían algunos bootlegs. De esta manera, el único disco de Topo, sin contar el recopilatorio que se pondrá próximamente a la venta, que queda por digitalizar es Ciudad de músicos (1986), y Leyenda Records ya ha anunciado su publicación para noviembre de 2017. Las reediciones de Solo por dinero (1990) y el estupendo El planeta de los locos (1994) de Asfalto, discos que llevan casi dos décadas descatalogados, a cargo de Lemuria Records, de momento son solo rumores.

Lo que no es rumor es la grabación de un nuevo disco en directo de Asfalto, con invitados. Este hecho tuvo lugar en la Sala Riviera de Madrid, el pasado 4 de febrero. Un día después de la publicación de Crónicas de un tiempo raro

 

Crónica del concierto de Asfalto

“Este es un nombre antiguo, pero detrás hay gente joven con ilusión” presentó Julio Castejón a sus músicos, después de agradecer a los presentes que llenaran la sala Riviera. Una introducción donde poco a poco van incorporándose los músicos dio paso a “Déjalo así”. De aquel álbum doble de 1981 también sonó “Miedo”, en uno de los momentos más rockeros y trepidantes de la noche, aunque había gente entre el público que no conocía la canción.

Grande fue la aparición de dos antiguos miembros de Asfalto. Muy vitoreado fue Ritchie Benítez, llegado desde Mallorca, con chupa de cuero y plena forma vocal, que hizo dos canciones de Corredor de fondo, el disco al que puso voz. Julio Castejón dijo que era el único miembro de Asfalto que no se había vuelto a subir con la banda. Mario del Olmo apareció para hacer “Razones”, uniendo simbólicamente los inicios de Asfalto –cuando era un trío, antes incluso de que Julio Castejón formara parte- con la banda actual.

Cánovas, Adolfo y Guzmán –más la incorporación del hijo de Juan Cánovas- aparecieron para conjuntar sus voces a la de Julio en “No se puede volar”, chuleta en mano. Asfalto dijo que era una banda con la que tiene muchas cosas en común. Yo no solo pensé en el cuidado en voces y coros, sino en cómo ambas habían tenido que superar mil y un escollos y dificultades. John Helliwell fue muy aplaudido en su participación en “Melani”, y le tributaron con “School”, cantada por Ángel Belinchón –que había hecho coros en “Melani” permaneciendo en segundo plano-, cantante de la banda castellonense de rock progresivo, apoyada por Julio Castejón, Dry River. La canción de Supertramp no sonó entera, sino desde el puente hasta el final. Las cabezas calientes –cámaras- volaban sobre nosotros.

Asfalto junto a Aurora Beltrán y Manolo García. Foto: Fabio Huertas

Después fueron llegando el resto de invitados en cascada. Manolo García dijo que las canciones de Asfalto fueron uno de sus alicientes para dedicarse él también a la música, si bien se perdía en las entradas en su canción. Aurora Beltrán hizo una participación sobresaliente. Enrique Villarreal “El Drogas” sorprendió cantando “Rocinante” con su voz grave y Julio Castejón hizo una efusiva presentación de José Carlos Molina, donde en algunos momentos su flauta y la de Paul Castejón sonaron a dúo. Todos los invitados coincidieron al final en “Ser urbano”, a los que se unió también otro hijo de Julio Castejón, Enrique, también músico. Será un buen disco en directo.

Setlist

  • Intro instrumental / Déjalo Así
  • Crónicas De Un Tiempo Raro
  • Más Que Una Intención
  • Lluvia De Abril
  • No Es Solo Amor (con Richi Benítez)
  • Prisionera Enmarcada (con Richi Benítez)
  • No Estás Solo
  • Molinos De Viento
  • Razones (con Mario del Olmo)
  • Señora Azul (con Cánovas, Adolfo y Guzmán)
  • No Se Puede Volar (con Cánovas, Adolfo y Guzmán)
  • Miedo
  • Melani (con John Helliwell y Ángel Belinchón)
  • School (con John Helliwell y Ángel Belinchón)
  • La Batalla
  • Todos Los Días (con Manolo García)
  • Días De Escuela (con Manolo García y Aurora Beltrán)
  • La Danza De Los Sin Techo (con Aurora Beltrán)
  • Rocinante (con El Drogas)
  • Capitán Trueno (con José Carlos Molina)

Bises

  • Es Nuestro Momento
  • Ser Urbano (con Enrique Castejón y todos los invitados)

 

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