Suicide: la secta de los inconformistas

Martin Rev y Alan Vega en concierto.
Martin Rev y Alan Vega en concierto.

Voy andando por Gijón con una camisa que me sobra a causa de un calor inesperado para mí, que cae como una losa sobre las resguardadas calles del centro. El norte siempre ha sido mi hogar verdadero porque admira a ese fetiche del invierno perpetuo, el intento de acallar al ruidoso verano y ahuyentar al calor que nos impide escondernos de todo. Pero al final la frivolidad fetichista se queda solo en eso y acaba haciendo calor en todos sitios, aunque en el Norge no se hayan enterado.

Mientras camino hacia un bar (siempre acaba siendo hacia un bar) me encuentro con una librería encantadora, de las que tienen escalera como declaración de intenciones, de las de libros viejos y cosas raras, de las que me gustan, ya no sé si porque interpreto un papel que se me ha olvidado que representaba o porque realmente estas son las cosas que me hacen feliz. Yo quiero creer lo segundo, por supuesto.

Cuando entro y hago la correspondiente genuflexión para ver los libros de los estantes más bajos, veo que me espera una colección de discos como Hero, llamándome con su luz para que nade como un loco, pese a que lo mejor siempre parece ser mantener la calma. Acudo a la llamada y en pocos segundos me veo pasando discos de vinilo con los dedos, acercando la cara a la pequeña rendija que queda entre uno y otro cuando los aparto, para ver si merece la pena y debo pasar al siguiente o si la etiqueta del precio me permite seguir soñando o, por el contrario, me despierta de inmediato. Mientras hago esto pienso en el qué dirán, sobre modas o sobre lo innecesario que puede parecer revivir formatos obsoletos; yo me justifico pensando en que nunca he dado un billete azul para pagar un disco y en que los rituales, aunque sean absurdos, son importantes para uno y aquel disco grande, negro y brillante trae consigo un ritual que viste al acto de escuchar música de una importancia que creo que se merece. A precio de rastro a mí me sigue valiendo la pena, aunque mi patrimonio se cuente por unidades de miseria.

Portada de Suicide, de la banda homónima (1977). | Wikipedia
Portada de Suicide, de la banda homónima (1977). | Wikipedia

Siempre, en la fina frontera entre los tesoros ya encontrados y los vertederos municipales hay algún cofre sin desenterrar y el mío fue Suicide. Esa portada ensangrentada, casi líquida, es una verdadera aparición para mí, ni esperaba encontrarlo, ni esperaba poder permitírmelo, así que corro a pagarlo antes de que algo falle y todo salga mal. No es un disco fácil de escuchar, por eso pienso que la gente que lo aprecia tiene algún problema, como yo, y que estamos unidos de alguna manera en una especie de club de locos, una secta que creo muy selecta y que no tiene ningún fin más que el de volverse tarumba. No hay nada que me guste más que entrar en nuestra cripta la verla llena, con mucha más gente de la que yo pienso que esta dispuesta a entrar, de gente que aparenta ser normal pero que en realidad tienen ganas de volverse locos y olvidar la plana y aburrida cordura, inherente a esa realidad tan decepcionante de elecciones y debates de la que ya solo se puede estar harto. En Suicide no hay música, hay gritos, gemidos, suspiros, flotando en un aire que cada vez es más irrespirable, que te ahoga antes de que el disco termine de girar.

Me recreo pensando en el disco y en la felicidad que me ha traído encontrarlo mientras se lo doy al tipo de la tienda para que mire el precio, que termina por interrumpirme y decirme: “Vaya discazo, eh”. Él lo ha entendido, él es de la secta.

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Rodrigo Pérez

Rodrigo Pérez nace en Talavera de la Reina, donde ha colaborado con distintas bandas de las que ha sido despedido fulminantemente. Estudió Biología en Salamanca y Lengua y Literatura por la UNED.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies