Leonard Cohen, “A Thousand Kisses Deep” y una muestra de belleza sublime

Leonard Cohen, en un concierto en 2013 | Flickr: @adrianthomson
Leonard Cohen, en un concierto en 2013 | Flickr: @adrianthomson

Me devuelven la fe en la Humanidad las obras de arte de belleza sublime. Soy capaz de llegar al éxtasis/nirvana, por ejemplo, contemplando una pintura negra de Goya, desgañitándome en un concierto de Nick Cave o devorando –hasta el momento- cualquier libro de Knausgård. También con un puñado de canciones de Leonard Cohen, como esa “A Thousand Kisses Deep”, incluida en Ten New Songs (2001), que sonaba quince minutos antes de que arrancara este texto.

La pausa de cuarto de hora que arrancó en cuanto terminó la canción y que concluyó hace cuatro/cinco líneas cayó plomiza e inevitable. “A Thousand Kisses Deep” impacta, cala, paraliza. Por su melodía hipnótica, en la que tanto peso cobra Sharon Robinson, y, sobre todo, por el alto voltaje poético de su letra. De hecho, la pieza brota de un hermosísimo poema –que encontramos en el Libro del anhelo (Lumen, 2006)- cargado de sensualidad/sexualidad (“Te amé cuando te abriste / como una azucena al calor”), pasión efervescente, pero pretérita, y un presente otoñal, cenizo e irremediable.

El poema fue escrito durante su reclusión monástica en los noventa (“Encontré en la sala de meditación un excelente lugar para trabajar las canciones”, dijo en una entrevista) y está dividido en dos mitades –la canción abarca sólo la segunda: la más desesperada, desesperanzada y abisal.

Dejamos una estrofa de cada parte:
Soy bueno con el amor soy bueno con el odio,
es en medio donde me quedo paralizado.
He estado preparándome pero es demasiado tarde,
hace años que es demasiado tarde,
pero tú estás muy guapa, de verdad,
el orgullo de Boogie Street*.
Alguien debe de haber muerto por ti
a mil besos de profundidad.

(…)

Confinados al sexo, nos apretamos contra
los límites del mar.
Entonces vi que no quedaban océanos
para carroñeros como yo,
alcancé la cubierta de proa
y bendije al resto de la flota
consintiendo naufragar
a mil besos de profundidad.

Durante sus últimas giras, el cantautor canadiense no interpretaba “A Thousand Kisses Deep” como una canción, pero sí que la recitaba, incluyendo algunas modificaciones:

Don’t matter is the road is long,
don’t matter if it’s steep,
don’t matter if the moon goes out
and the darkness is complete.
Don’t matter if we lose our way,
It’s written that we’ll meet
at least that’s what I heard you say
a thousand kisses deep.

Well that’s my story
I admit it’s broken and its bleak,
but all the twisted pieces fit
a thousand kisses deep.

En fin, disfruten de esta maravilla.

https://youtu.be/G7NA3ah_cRY

*Cabe detenerse un momento en la “Boogie Street” –en Ten New Songs, hay otra pieza dedicada plenamente a ella-. Según Cohen, “es una metáfora para evocar la decepción, el bulevar de las ilusiones perdidas, una metáfora de la vida cotidiana, con sus tentaciones, sus desilusiones. No es ninguna calle real en Singapur”.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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