‘Mi querida España’ (o viva Jesús Quintero)

Jesús Quintero | Archivo
Jesús Quintero | Archivo

Visto –con cierto retraso; perdón- Mi querida España, de Mercedes Moncada Rodríguez, documental que narra/vertebra la historia reciente de nuestro país, o como se diga, amén de con brochazos chirigoteros, perdigones cinegéticos y guiños sutiles a Carroll, con fragmentos de algunas de las más de 5.000 entrevistas que, a lo largo de su mayúscula trayectoria profesional, ha hecho el periodista Jesús Quintero, alguien que, como dice Raúl del Pozo, “es el mejor hasta leyendo la guía telefónica”.

La cinta de Moncada, con un relato que, en el eje temporal, va y viene, nos ofrece una España efervescente y alocada, de políticos que desterraron el miedo a que no hubiera democracia, de insumisos, de drogadictos, de víctimas del terrorismo etarra, de periodistas que sufrieron presiones políticas, de corruptos, de gays que, por fin, se pueden casar. Los personajes vomitan certezas, dudas y miedos, biografía y fantasía, y una intimidad que nada tiene que ver con lo obsceno, lo vil, lo chupóptero. Sin la violencia de un interrogatorio. Sin la felicidad final de un masaje asiático. El artífice, Quintero, me dice que su propósito consistió siempre en “hacer de la conversación un arte”, y en esa intención vuelca un método, crea una atmósfera, genera sus inimitables silencios. El balazo, aunque no constante, por inesperado, suele ser letal. Como cuando le pregunta a Aznar si “los periodistas seremos libres con usted”. Como cuando le pregunta a Jesús Gil si “se puede hacer uno rico honradamente”. Como cuando pregunta a una toxicómana si la droga “es más fuerte que el amor”. Como cuando dialoga así con Gunilla Von Bismarck:

–Pero hay quien no tiene dinero.

–Yo sí. ¿Qué le vamos a hacer?

–Soltar un poquito.

Casi al final, la cinta aborda la génesis/desarrollo/conclusión del 23-F. Ahí se enciende una lamparita de la incertidumbre frente a la versión oficial, especialmente, con los testimonios de, entre otros, Pilar UrbanoJulio Anguita, quienes insinúan cierta culpabilidad –o, al menos, conocimiento de los hechos- de Juan Carlos I. Al poco, escuchamos al expresidente Adolfo Suárez –quien también aparece en los primeros minutos del documental, a medio camino del héroe y del mártir- decir que los momentos en que se sintió más desamparado por el monarca emérito fueron: 1) cuando tuvo que dimitir; 2) en el intento del golpe de Estado por parte de Tejero.

Me gusta Mi querida España por su fluidez impresionista, su electricidad andaluza y su tiopentato de sodio periodístico. Aconsejo al lector que deguste el documental, amén de la serie recopilatoria que ha emitido Canal Sur, Memorias del Loco, que aborda, por temáticas, su dilatada y especialísima carrera –descubrir, a mi edad, a personajes como El Beni de Cádiz o El Cojo Manteca es sorprendente y maravilloso-. Quien quiera saber/disfrutar de Quintero, que acuda a su legado, tan totémico, noble, didáctico y divertido. En España, el gran periodismo escasea, pero existe. Apuesten por él. Tirando de Iriarte, prescindan de la paja y vayan a por el grano. El maestro y yo tenemos pendiente una entrevista y entonces, como él mismo me dice, hará “un Apocalypse Now del periodismo basura”.

Deseando que llegue ese momento.

Viva Jesús Quintero, caray.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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