‘Yo, mi, me, contigo’: el mejor disco de Joaquín Sabina cumple 20 años

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Hace veinte años que, día arriba/día abajo, vio la luz Yo, mi, me, contigo, el décimo disco de estudio de Joaquín Sabina. Por encontrarle alguna pega, quería decir que éste carece de una atmósfera musical definida, que no hay ningún sonido/instrumento que lo convierta en único. Mas resulta que, echando un vistazo a la hemeroteca, me topo con una entrevista concedida a El País el 28 de junio de 1996, en la que el cantautor nos explica cuál es el “denominador común” de este trabajo:

“La voluntad de depredación. No hay música que uno no pueda usar si tiene suficiente caradura y ganas de hacerlo. Yo utilizo todos los ritmos que actualmente se desarrollan en mi lengua. En el mundo anglosajón no hay más que rock and roll y rap. Hace diez años nos gustaban los boleros, pero no lo decíamos. Ahora lo asumimos con naturalidad. Se acabaron los dogmatismos”.

La respuesta fortalece mi aplauso a Yo, mi, me… y, quizá, en caliente –quien apueste por Física y química o 19 días y 500 noches también andará cargado de motivos-, me lleva a decir que estamos ante el mejor disco de Joaquín Sabina. Más allá de las letras –ahora hablaremos del asunto-, desde un punto de vista formal/técnico, hasta su fecha, la instrumentación suena mejor que nunca en este trabajo. Hay más variedad y menos plástico. Como diría Bunbury, en Yo, mi, me…, Sabina suena menos que nunca a Ana Belén. El trabajo, producido por el propio Sabina y sus inseparables escuderos Pancho Varona y Antonio García de Diego –arquitectos, vertebradores y co-firmantes de las mejores piezas del álbum- cuenta con, entre otros, músicos como Flaco Jiménez (acordeón), Víctor Merlo (contrabajo) o Carlos Varela (guitarra acústica), quienes, puntuales pero efectivísimos, aportan un matiz hermoso, mejoran el barniz. En este sentido, hay que destacar, por un lado, las aportaciones de Los Rodríguez, especialmente, de Ariel Rot, compositor de las melodías de “Jugar por jugar” y “Viridiana”, y de Andrés Calamaro, quien interpreta junto al ubetense de un modo magistral la segunda; por otro, a Charly García, quien impregna clase y garra con su voz en “Es mentira”. También participa Caco Senante en “Postal de La Habana”.

Yo, mi, me… no aporta revolución alguna a la obra de Sabina, pero sí que perfecciona un método. El disco es un cajón de sastre musical, delicioso y fluido, en el que un rock suave da paso a una balada que da paso a un vals con aire peruano que da paso a un rock con mala leche que da paso a una rumba, etc. Es un contenedor de desamor en carne viva, pasión urgente, esperanza infantil, mala leche, un homenaje a Serrat, relatos nocturnos y puteros y mucho gen latinoamericano. Rascando, nos topamos con alusiones a César Vallejo (“París con aguacero”), a Charles Aznavour (“Venecia sin ti”), a Bob Dylan (“muchacha de ojos tristes”, “like a rolling stone“) o a Lorca (“fusilar al rey de los poetas”). Además, los versos “Yo soy un hombre sincero, / sin cero y sin infinito” que suenan en “Postal de La Habana” son obra de Javier Krahe.

En mi opinión, salvo “El capitán de su calle”, “Seis de la mañana” y “No soporto el rap”, piezas que no están mal, pero que suenan a relleno, el resto de canciones superan y con creces el notable, alcanzando la brillantez absoluta en “Contigo” e “Y sin embargo”. La primera pone el pelo de punta desde lo más básico, renegando de convencionalismos amorosos (“Yo no quiero un amor civilizado, / con recibos y escena del sofá”), yendo al hueso de la pasión: “Lo que yo quiero, corazón cobarde, / es que mueras por mí”. El estribillo, cursi pero implacable, desarma a cualquiera: “Y morirme contigo si te matas / y matarme contigo si te mueres, / porque el amor, cuando no muere, mata; / porque amores que matan, nunca mueren”.

Por su parte, “Y sin embargo” es un ni contigo ni sin ti desesperado, resignado, amargo, doliente y perfecto –quizá sea la mejor canción de todas las que haya compuesto el jienense-. Dedicada a Isabel Oliart, la madre de sus hijas, la pieza contiene versos tan maravillosos como los siguientes:

De sobra sabes
que eres la primera
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera, por ti la vida entera.
Y sin embargo, un rato cada día ya ves
te engañaría con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.

(…)

Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina
y baile sin orquesta
y ramos de rosas con espinas.
Pero dos no es igual que uno más uno,
y el lunes, al café del desayuno, vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio el pan de cada día.

En “El rocanrol de los idiotas”, con esa melodía tan pegadiza y amable, nos topamos con una pareja cargada de incompatibilidades y que rompe cuando “el dios de la tormenta quiso abrir / la caja de los truenos y tronó”. “Es mentira” es un rock refinado y salvaje, cínico y divertido –siempre pensé que el “Me pido primer” de Alivio de luto, desde un punto de vista musical, es una copia barata de esta canción-. “Aves de paso” es un inventario delicioso de las aventuras pretéritas, un canto a las musas que fueron con un par de intertextos de la propia obra de Sabina (“Peor para el Sol” y “Hotel, dulce hotel”). “Viridiana” es una canción vivísima en la que, como ya dijimos antes, la colaboración de Los Rodríguez le da un plus de electricidad y hormona. También sobresale el epílogo, “Tan joven y tan viejo”, sencillo, ultrapoético, reflexivo.

Según Promusicae, se vendieron 200.000 ejemplares del álbum. Éste fue presentado en directo con una gira junto a Los Rodríguez, quienes ya se estaban divorciando. Poco después, Sabina arrancó otra en acústico que se llamó “En paños menores”. En ésta, se colaban canciones del Yo, mi, me… con algunas piezas poco habituales y deliciosas, como “Corre, dijo la tortuga”, “El joven aprendiz de pintor” o “Eva tomando el Sol”. En mi opinión, junto a la época 19 días-Nos sobran los motivos, éste es, sin duda, el mejor período artístico y creativo de un artista que, desde hace unos años, parece que tiene el genio agotado. Esperamos que su próximo disco nos haga cambiar de opinión y nos deleite tanto como Yo, mi, me, contigo.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Un comentario sobre “‘Yo, mi, me, contigo’: el mejor disco de Joaquín Sabina cumple 20 años

  • el 15 marzo, 2017 a las 6:48 pm
    Permalink

    “Yo soy un hombre sincero” es más bien una allusion a un poema de José Martí, el Héroe Nacional de Cuba

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