¿Fue (tan) malo el concierto de Bruce Springsteen en el Bernabéu?

Springsteen en el Bernabéu | Imagen de vídeo
Springsteen en el Bernabéu | Imagen de vídeo

En la madrugada de este domingo, mientras escribía la crónica del concierto de Bruce Springsteen en Madrid, me llevé las manos a la cabeza cuando me enteré de que éste nació en 1949. Como Joaquín Sabina. Y la odiosa comparación se manifestó, inevitable, en forma de pregunta: ¿te imaginas –a veces, hablo conmigo mismo- al gran cantautor patrio en un show de tres horas? Respuesta: imposible.

Y ese imposible para Sabina no es que vaya en detrimento suyo; sí, en cambio, dice mucho de la preparación, el cuidado y la profesionalidad llevada al extremo de Springsteen, un macho alfa del escenario, un tipo que, a sus 66 años –los 67 llegan en septiembre-, es capaz de generar un espectáculo musical tan apabullante como el que 55.000 personas disfrutamos en la noche del sábado.

Día y pico después del show, con la digestión más avanzada, mantengo lo escrito: el concierto de Bruce Springsteen en el Bernabéu fue, con perdón, cojonudo. Conste en acta que fue la primera vez que veía al Jefe en directo, que me apetecía comerme una hamburguesa de dos kilos, y que éste me la brindó. De las 33 canciones del set-list, díganme una floja. Con respecto al resto de conciertos en España, el repertorio varió en cinco o seis canciones, permitiendo la sorpresa, la joya inesperada –en especial, para mí, “My City of Ruins”-. Y, aunque sea tópico/típico, mi disco favorito de BS es Born in the USA. Y lo tocó casi entero. Sólo se cayeron “No Surrender”, “I’m Goin’ Down” y “My Hometown”.

Joder, el menú fue bueno, ¿no?

Por otro lado, tienen razón los fans que han echado de menos canciones de The River. En Madrid sólo sonaron siete: “Hungry Heart”, “Out in the Street”, “Point Blank”, “Sherry Darling”, “The River”, “The Ties That Bind” o “Two Hearts”. Y aquí es donde mi digestión varía. Quiero decir: de haber ido a más conciertos de Springsteen, ¿hubiera salido tan contento?

En el round estadounidense de The River Tour 2016, Springsteen interpretaba el disco entero más un bootleg recuperado, “Meet Me in the City”; en los conciertos que, hasta el momento, lleva en Europa –Barcelona, San Sebastián, Lisboa y Madrid-, el menú ha sido más genérico. Especialmente chirriante, en este sentido, fue lo que ocurrió en el concierto de la capital portuguesa: sólo tocó tres canciones de The River: “Hungry Heart”, “Out in the Street” y “The River”.

De todo esto me fastidia una cosa: tengo la sensación de que Springsteen satisfizo su hambre artística en su tierra, y que a Europa ha venido, simplemente, a tener un disfrute más facilón y a contentar a su masa (doy por hecho que las carreras por entre el público, los abrazos a críos y derivados van incluidos en el pack permanente). Eso no quita mérito, ni talento, ni energía ni calidad a los repertorios ofrecidos –insisto: de las 33 canciones que sonaron en Madrid, díganme una floja-, pero sí barniz. El concierto del sábado podría haberse celebrado en cualquier otra gira de The Boss; pero, por ejemplo, el que hizo el pasado 23 de abril en el Barclays Center de Nueva York, interpretando The River entero, sólo se entendería y disfrutaría en este tour. “Porque, como –las comedias- las paga el vulgo, es justo / hablarle al vulgo en necio para darle gusto” (Lope de Vega, Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, 1609).

Y vuelvo a repetir: fue un gran concierto, pese al sonido más que mejorable y la pésima organización.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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