“En aquella patria a la que llaman Neza”: Bunbury ante 200.000 personas

Enrique Bunbury | Foto: Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.
Enrique Bunbury | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.

En la noche del martes 17 de mayo, Enrique Bunbury dio un concierto gratuito ante —de acuerdo con cifras anunciadas este miércoles— aproximadamente 200 mil personas congregadas en el Deportivo Bordo de Xochiaca, en el marco de las celebraciones por el 53 aniversario de “aquella patria a la que llaman Neza”, según verso adaptado por el mismo Bunbury.

Aunque el concierto se había anunciado para iniciar a las 6 de la tarde —con Enjambre a la cabeza, seguido de La Castañeda, para finalizar con Bunbury—, todavía hasta pasadas las 8 de la noche la gente seguía llegando y formando filas larguísimas y serpenteantes que avanzaban a buen ritmo. Además de cuidar que nadie se “metiera” en la fila, también había que estar alerta de no meter los pies en los charcos sucios que la lluvia había dejado. Lo poco que seguía cayendo de leve llovizna era aprovechado por algunos vendedores como última estrategia de mercado: “de a 10 pesos las capas impermeables, para que no mueran de pulmonía y vean a Bunbury”. La fila no dejaba de avanzar, pero la impaciencia iba creciendo, por lo que muchos consultaban en sus teléfonos celulares las redes sociales para saber cómo iba el evento: La Castañeda casi había terminado. Después de algunos minutos más de fila y de las revisiones de seguridad protocolarias en este tipo de eventos, finalmente era posible llegar a la explanada donde estaba el escenario y, a sus pies, un verdadero mar de gente.

En camino al concierto. | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.
En camino al concierto. | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.

Para los que llegamos al final, el escenario era apenas un cuadro luminoso a la distancia, pero podíamos sustituir su visión por la de las pantallas gigantes que estaban colocadas por toda la explanada. Eran poco antes de las 9 y media cuando esas pantallas proyectaron la imagen de Enrique Bunbury, de negro y con lentes oscuros, saliendo al escenario entre aplausos y vitoreos multitudinarios. Sonó “Iberia sumergida”. Esa primera canción prometía un set-list que retomaría un poco de todos los repertorios que Bunbury ha estado tocando últimamente. Siguió el clásico inaugural “El club de los imposibles” y la potente “Destrucción masiva”. Luego, “Dos clavos a mis alas” abrió la serie de canciones con nuevos arreglos para el Unplugged, pues le siguieron “Sirena varada”, “Porque las cosas cambian” y “El camino del exceso”. En su primer saludo al público asistente, Bunbury recordó que “esta noche estamos celebrando muchas cosas. Nosotros, aquí arriba, celebramos 30 años de mutaciones; ustedes, allá abajo, 53 años de Nezahualcóyotl” y anunciaba el camino de la celebración: “vamos a hacerles un recorrido por 30 años de canciones. Vamos a intentar tocar canciones de todas las épocas, de todos los momentos. Esperamos que muchas de esas canciones las recuerden con cariño.

Aproximadamente 200 000 mil personas se congregaron en el concierto en Ciudad Neza. | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.
Aproximadamente, 200 000 mil personas se congregaron en el concierto en Ciudad Neza. | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.

Tras salir un momento y despojado ya de los lentes oscuros y del saco, Bunbury reapareció a cantar “Avalancha”, “Que tengas suertecita” y, según él mismo la presentó, “una canción que hicimos en el disco que grabamos con el hermano Nacho Vegas [El tiempo de las cerezas, 2006]”, la siempre con dedicatoria “Puta desagradecida”. Después vino “El extranjero” e “Infinito”, una de las canciones con la que muchísima gente reconoce a Bunbury y la cual suele ser la carta de presentación de las recopilaciones “piratas” en CD del cantante que se venden en los vagones del metro del D.F.

Los que habíamos pensado que, por ser un escenario compartido y un evento gratuito, el concierto duraría a lo mucho 40 minutos, estábamos muy equivocados: aún había para rato. Vino la declaración de principios de “El hombre delgado que no flaqueará jamás” y el esperanzador llamado de “Despierta”. Antes de llevarnos “Mar adentro”, Bunbury nos provocaría: “no sé si ya se cansaron o quieren un poco más…”. Las manifestaciones bizarras de amor en forma de alarido —como diría Jorge Drexler— se inclinaron por la segunda opción. Entonces, al cobijo de un apenas estrellado cielo mexicano, el español cantó “las estrellas te iluminan y te sirven de guía”, versos del clásico de clásicos “Maldito duende”. Por cierto que, durante ese tema, Bunbury bajó del escenario y se aproximó a las primeras filas de asistentes, provocando olas de euforia que llegaron incluso a las partes más alejadas del escenario.

Bunbury en concierto. | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.
Bunbury en concierto. | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.

Aprovechó después para presentar a Los Santos Inocentes, que dicho sea de paso, estaba sonando excelente, como de costumbre. “Nos sentimos agradecidos, honrados y queridos”, expresó el cantante antes de dar inicio a “Lady blue”. Aunque el final parecía inminente, aún quedaban sorpresas…

“También estamos tocando para ustedes”, dijo el cantante a los que estaban atrás. Bunbury en concierto. | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.
“También estamos tocando para ustedes”, dijo el cantante a los que estaban atrás. | Facebook del Gobierno de Nezahualcóyotl.

Los conciertos son un espacio-tiempo misterioso. Lo que ocurre en ellos es difícil de explicar, porque mucho escapa a lo racional y se mueve entre abismos insalvables: lo masivo y lo personal, la paradójica lejanía y cercanía, la fugacidad y la permanencia… Cada quien lo asume y expresa a su modo, supongo. Creo, sin embargo, que no hablo sólo por mí al decir que, al igual que en otras ocasiones, el concierto que Bunbury ofreció esa noche en Ciudad Neza hizo sentir a muchos de los ahí presentes que el mundo podría acabarse después y todo estaría bien. “Es un inmenso placer cantar para ustedes; tocar para ustedes. No nos olviden”, fueron las palabras previas a “Más alto que nosotros sólo el cielo”.

Después, Bunbury nos recordó un tercer motivo de celebración para ese día: el disco El viaje a ninguna parte (2004) cumplía 12 años y en esa efeméride enmarcó “El rescate”. El concierto alcanzaba ya cerca de dos horas de duración; faltaba poco para terminar, aunque mucho en cuanto a densidad de canciones se trata: “La chispa adecuada”, “Los habitantes”, “De todo el mundo“ y “…Y al final”. Fue con esta última pieza que, faltando 30 minutos para la medianoche, Enrique Bunbury cerró su primer concierto en Ciudad Neza, su segundo gratuito en México y uno más en sus 30 años de extraordinaria trayectoria musical.

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

4 comentarios sobre ““En aquella patria a la que llaman Neza”: Bunbury ante 200.000 personas

  • el 22 mayo, 2016 a las 8:38 pm
    Permalink

    Increible concierto!! Derrochando glamour y sencillez !!!

  • el 22 mayo, 2016 a las 9:21 pm
    Permalink

    Un buen concierto m encanta bunbury

  • el 22 mayo, 2016 a las 10:21 pm
    Permalink

    Fue la mejor experiencia de mi vida la primera vez q le veia en vivo,magico, majestuoso,simplemente perfecto

  • el 22 mayo, 2016 a las 11:48 pm
    Permalink

    Gran evento t amo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies