Que siempre nos quede el rock (y Platón)

Platón y Aristóteles | Detalle de 'La escuela de Atenas', de Rafael
Platón y Aristóteles | Detalle de ‘La escuela de Atenas’, de Rafael

Por las mañanas hago deporte, ya sea correr o gimnasio. Yo me digo que es por salud, pero la verdad es bastante más materialista que eso y tiene mucho que ver con el sexo femenino. Pero, como efecto secundario, correr me proporciona una hora en la que no hablo con nadie y, simplemente, reflexiono sobre la vida con rock de música de fondo. Un lujo. Así que estaba esta mañana esquivando transeúntes mientras trotaba con el bueno de Robe Iniesta gritando “putaaaa” en mi oído.

Mi cabeza, mientras, iba dándole vueltas a un par de artículos del diario AHORA que he leído recientemente sobre corrupción y lobby opaco; siendo como soy lobista tengo una sensibilidad especial respecto a influir en la sombra sin cortapisas éticas ni legales. Me gusta leer AHORA porque publica artículos no necesariamente conectados a la realidad inmediata que invitan a pensar. Sirven para amueblar el background en el que ir metiendo las noticias de otros medios. En fin, iba como decía esquivando gente, oyendo las guitarras, repasando los artículos, mirando de reojo que no me pillara el autobús al cruzar la calle y disfrutando el solazo que hay estos días por Bruselas. Y así, de pronto, me entró la angustia, me acordé de Vargas Llosa y me pregunté “¿en qué momento se había jodido el invento?”.

En los años de universidad perdí mucho el tiempo, pero una cosa buena que hice fue leer biografías políticas. Hubo dos que me marcaron profundamente: la de Hitler escrita por sir Ian Kershaw y la que Rober Service hizo sobre Lenin. Ambas acababan con advertencias parecidas. Vienen a recordar el deber que como ciudadanos todos tenemos a la hora de mantener un Estado liberal que nos otorgue derechos frente a un poder central limitado y dividido. Por primera vez fui consciente de que del mismo modo que Europa había avanzado hacia la democracia y el respeto del individuo, podía retroceder hacia el caudillismo, el totalitarismo y la barbarie. Vi, en fin, que la democracia es un equilibrio frágil, lleno de tensiones y sustentado en pactos. Pactos que por su propia naturaleza deben de parecerle malos a todas las partes, que deben cambiar en el tiempo y sobre todo que deben buscar la paz social.

En España se acaba de consumar el mayor fracaso político desde la Transición y nadie ha ni dimitido ni protestado. Vamos a votar en un mes porque no se ha podido formar gobierno. Da la sensación de que todos los líderes daban la formación de un gobierno como imposible desde el 21 de diciembre; que su actitud estos meses ha sido una precampaña electoral. No ha habido ningún 15M o manifestación de ningún tipo pidiendo a los políticos que no cabía fracasar, que tocaba formar gobierno si o si. La prensa ha pedido la formación de gobierno con la boca chica, casi asumiendo que no había solución. España, como país, ha fracasado. Y eso, creo, es mucho más grave de lo que se está mostrando. En La República de Platón, el cual no era demócrata, se describe cómo los regímenes políticos degeneran. Algunas partes de ese libro no parecen escritas hace 2500 años con polis griegas en mente.

Entonces, Spotify pasó de canción y empezaron a sonar The Kinks. Ray Davies cantaba “this time tomorrow / where will we be/ on a spaceship somewhere / sailing across an empty sea”, y a mí se me escapó una sonrisa triste. Espero que siempre nos quede el rock (y Platón).

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