Intento (fallido) de crónica no sentimental del concierto de Silvio Rodríguez en Madrid

Cartel promocional de la gira de Silvio Rodríguez en España | AM
Cartel promocional de la gira de Silvio Rodríguez en España | AM

Después del paso de Silvio Rodríguez por Madrid, me urge saber qué tipo de adjetivos se deben usar para escribir una crónica del concierto sin que se haga sentimental, como él mismo se preguntaba en su canción “Playa Girón”. Y se hace difícil teniendo en cuenta que se está ante uno de los mejores poetas de la música, y no caer en elogios es tarea complicada.

Silvio llegó a Madrid como parte de la gira de su nuevo disco, Amoríos, que ya salió en Cuba en diciembre y que aquí en España podremos disfrutar en unos pocos meses, tal como nos aseguró el cantante (si, por cierto, no os habéis enterado de su paso por España, el viernes actúa en Valencia y quizás haya alguna entrada en reventa). Teniendo en cuenta que el cubano llevaba nueve años sin pisar nuestro país, razón por la cual el aforo estaba casi completo, la emoción del público era mayúscula: éste no paraba de aplaudir y de corear las canciones. En este sentido, la eslava que tenía al lado hacía estas dos cosas muy efusivamente, y quizás trastocó mi percepción.

El concierto comenzó (tarde) con dos canciones de su nuevo disco, y poco a poco empezaron a sonar los grandes temas del artista, que era lo que muchos, cruel es decirlo, estábamos esperando. “Ojalá”, “Sueño con serpientes” o “La maza” se fueron entremezclando con otras buenas piezas de su discografía, y el concierto discurrió entre una mezcla de aplausos efusivos, anécdotas de Silvio y algún que otro viva a Cuba, al Che o a Fidel. Quizás, como suele pasar en todos los conciertos, la apoteosis llegó con una de sus mejores canciones, que dejó para el final, “Unicornio“, aunque, para entonces, ya mucho mendrugo había abandonado el concierto pensando que el show había terminado, después de que el cantautor abandonase el escenario por segunda vez (aprovecho para decir que la clave para abandonar un concierto que ha terminado de verdad es cuando desde control de sonido empiecen a pinchar música de nuevo).

Es un gran placer haber compartido espacio (por grande que fuera) con un artista con tanta historia a la espalda como Silvio, haber tenido la oportunidad de escuchar sus palabras y sus bromas, siempre contadas desde una humildad inusitada, he de decir. Y qué menos que hacer mención de la banda que le acompañaba para esta gira, que dieron una vuelta a las canciones de Silvio, cosa siempre de agradecer ya que para escuchar las canciones tal cual, nos quedarán siempre sus discos.

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Javier Garrido

Javier Garrido nace en Talavera de la Reina y se muda a Madrid, donde se licencia en Comunicación Audiovisual. Sus diversos fracasos musicales no le resignan y reincide con asiduidad. Enamorado del cine, aprendiz de fotografía y dejado con la literatura.

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