Ramoncín recupera el honor

Ramoncín, en concierto | Facebook de Ramoncín/Sandra Sainz
Ramoncín, en concierto | Facebook de Ramoncín/Sandra Sainz

La travesía en el desierto que ha vivido recientemente Ramoncín ha debido resultarle muy dura. Lo cierto es que la noche del jueves iba a su ciudad a celebrar que ya había terminado. El último episodio fue su juicio en la Audiencia Nacional, acusado de apropiación indebida de más de 57.400 euros, y del cual salió absuelto. El fiscal anunció que iba a recurrir a instancia superior, pero luego reculó al dar por hecho que iba a perder otro juicio más. Así queda Ramoncín completamente libre de cargo, y por rubricarlo en mayúsculas, INOCENTE. Y este concierto era para recuperar el honor y celebrar la amistad, así lo había titulado, con sus fans, amigos y familiares que lo han arropado en estos difíciles meses. De hecho, era un concierto de acceso gratuito con invitación, y el cantante fue presentado por su propia hija.

Al igual que el concierto de But del pasado mes de noviembre, en el que celebraba su 60 cumpleaños apenas un par de semanas antes del juicio, abrió con “Ángel de cuero”, aquella canción que escribió a partir de un comentario que sobre él hizo Francisco Umbral. Al contrario que en la sala But, no arrancó la canción con la emoción a flor de piel y al borde de la lágrima, sino con la seguridad en la voz de quien se sabe libre de culpa. Al fin y al cabo, se trata de celebrar, reivindicarse a sí mismo entre la gente que le quiere y, sobre todo, pasárselo bien. Tras acordarse, en una larga bienvenida, del “hijo de puta” que intentó volverlo a llevar a la cárcel –afirmó haber estado detenido durante la transición- arranca la potente “Putney Bridge”, pero a Ramón sigue sin oírsele, solo al público cantar. No se solucionarán los problemas de sonido hasta la siguiente canción, la también poderosa “¡Déjame!”. Tras “La chica de la puerta 16”, presentada con un alegato contra los malos tratos, baja el ritmo. Ni “10 segundos”, en la que Ramoncín afirma que le duelen por igual los crímenes y los atentados sean en París o en Afganistán, ni en la bella “El cuchillo y la herida” son coreadas por el público como sus éxitos de los ochenta.

Porque esta es la paradoja de Ramón: tras doce años girando sin parar, a un ritmo casi de disco por año, en el momento de alcanzar su cumbre con el doble LP Al límite, vivo y salvaje (RCA, 1990), dejó la música para dedicarse a otros menesteres. Presentó “Lingo”, un programa de TV que reformulaba de manera sofisticada el juego del ahorcado, escribió un diccionario de jerga, representó a sus compañeros en SGAE… y esto no hubiera tenido mayor trascendencia de no ser porque Ramoncín empezó a prodigarse por múltiples programas de televisión (Crónicas marcianas, Operación Triunfo, tertulias varias) como opinador de cualquier tema y, sobre todo, atacar con vehemencia la piratería musical. Mientras muchos de sus compañeros le apoyaban en privado, pero en público hacían mutis por el foro para no dañar su reputación, Ramoncín afilaba la lengua con la chulería de juventud barrial que había forjado su carácter, y ponerse en la primerísima línea defendiendo aquello a contracorriente. No es pertinente, en una croniquilla de un concierto, analizar argumentos y contraargumentos, pero sí tuvo consecuencias para el cantante. La sobreexposición mediática de Ramoncín convirtió en chivo expiatorio hacia el que verter el odio, la SGAE personificada, el centro de la diana –en Viña Rock de manera literal-. Y aunque regresó a la música por la puerta de atrás –Miedo a soñar (1998) es un disco notable, un atrevido y acertado salto evolutivo-, sus siguientes trabajos son discontinuos, las canciones nuevas escasas y su repercusión, casi nula. Poco queda de quien años atrás llenaba pabellones, el personaje ha devorado al músico. Lo que contaba mi amigo Jesús sobre Calamaro, elevado a la máxima potencia: Ramoncín ahora es un verdadero paria. Los que, como yo, disfrutamos su música y defendemos públicamente su aportación al buen rock de este país recibimos bromas y chanzas en nuestro entorno. Antes y ahora. Incluso mi acompañante viene al concierto con aire de incredulidad.

El concierto discurre plácidamente entre canciones recientes y antiguos éxitos –muchos más los segundos-, recuperando temas de Barriobajero como “Blues para un camello” o “Felisín el Vacilón” (Ramón señala su presencia en la sala) o aceptando que ya tiene 60 tacos en “Una como tú”. En el escenario le acompañan dos guitarristas, un bajista, un teclista y un violinista, mientras que Ramón alterna la guitarra con la armónica que, por cierto, toca muy bien. En cierto momento, se sienta en el escenario para añorar el Pub Archy y anunciar, ante mi estupor porque no estaba enterado, que “Prince ahora está con Jimi Hendrix”. También recuerda que esa noche se cumplen 35 años del debut de su adorado Bruce Springsteen en España, y arrancarse con un fragmento de “The river” a capella, coreado por el público, para enlazar después con “Como un susurro”, quizá la canción más bella de su repertorio. Le siguen, encadenadas, “Bajando”, “Rock & Roll duduá” y “La cita”, en lo que es sin duda el momento álgido del concierto. Los bises no se hacen esperar, y tras un par de canciones, llega la progresiva “Miedo a soñar”, una de las joyas del autor bastante poco conocida. Tras amagar varias veces “Al límite”, recibida por el público como una fiesta, se despide con “Litros de alcohol” (no se llama así, pero así la conoce todo el mundo), tras pedir al respetable que le eche huevos para cantarla. Han sido más de 2 horas y media de concierto. “Se me ha hecho corto”, dice mi escéptica amiga, “y me lo he pasado bien”. No me sorprende, pues a Ramón le queda todavía mucho rock y diversión que ofrecer a quienes se animen a escucharlo libres de prejuicios.

Set list orientativo y de memoria -si existen errores de canciones o de colocación, decidlo en los comentarios y lo corrijo-:

  1. Ángel De Cuero
  2. Putney Bridge
  3. ¡Déjame!
  4. La Chica De La Puerta 16
  5. 10 Segundos
  6. El Cuchillo Y La Herida
  7. Estamos Desesperados
  8. Blues Para Un Camello
  9. En El Infierno (¿?)
  10. Reina De La Noche
  11. Canciones Desnudas
  12. ¡Hola Muñeca!
  13. Una Como Tú
  14. Felisín El Vacilón
  15. The River (fragmento a capella)
  16. Como Un Susurro
  17. Bajando
  18. Rock And Roll Duduá
  19. La Cita
  20. La Pared
  21. Forjas Y Aceros
  22. Miedo A Soñar
  23. Mandan los lobos
  24. Al Límite
  25. Hormigón, Mujeres Y Alcohol

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