“Nuevo Cine Español”, de Igor Paskual, y el Saturno (musical) devorando a sus hijos

Igor Paskual | igorpaskual.com/Ricardo Otazo
Igor Paskual | igorpaskual.com/Ricardo Otazo

Peleo con las pelusas que invaden mi casa con un cepillo y un cogedor y al ritmo vivísimo y refrescante de Tierra Firme, el último LP de Igor Paskual, y hago un alto en el camino para escribir este texto por culpa de la apabullante e implacable “Nuevo Cine Español“, una canción breve, intensa, certera, cargada de inteligencia, vinagre y, lo que más me gusta, sentido del humor.

Quédense tranquilos los Cujos (viva Stephen King) del Séptimo Arte patrio: el artista afincado en Gijón –nunca sé si tildarlo de asturiano o de donostiarra- no dispara contra la Academia de Cine, Pedro Almodóvar u Ocho apellidos vascos. La metralla, el napalm…, es más anarca. Y, si bien, hay un verso que justifica el título de la pieza –”Hay un director y un joven actor de cine español”-, el blanco es hasta mortal e hipócrita –en otro verso, Paskual canta: “Hay un nuevo muerto en el andamio español, no ha sido un coche bomba, a nadie le importa”- y, sobre todo, musical.

Me dice el propio autor:

Hay una especie de crítica de toda esa cosa que siempre nos quieren hacer vender como nueva. El pop y el rock funcionan basándose en el producto nuevo y fresco. Cuando un grupo saca su cuarto o quinto disco, parece como que ya está sabido. Se trata de alimentar la maquinaria con carne nueva y sangre fresca para que la máquina siga devorando sus hijos. Pasa en ropa, en música, en literatura… Alguien que viene de abajo es más fácil de vender, en el sentido de que viene a romper con lo anterior. De ahí un nuevo grupo de rock, un nuevo productor, un nuevo actor…, y a veces es sólo una cara muy pálida de lo anterior.

Paskual canta “Nuevo Cine Español” como si interpretara a Saturno devorando a sus hijos: que si un nuevo grupo de pop español, que si otro de rock, que si un “nuevo cantautor español; por su cara de pena dirías que es de Kenia” –la primera vez que escuché esto, mi instinto derivó en una carcajada-… Sin solemnidad, sin ningún aura de compromiso y/o progresía y sin adoctrinamientos –qué cansinos los profetas-, el artista donostiarra –venga, cambio el topónimo- plasma, en ocho versos y 1 minuto 36 segundos que dura la pieza, una realidad visible, con la que comulgamos a diario, y que, anestesiados, hemos hecho nuestra.

Dicho/escrito esto, continúo con mi guerra contra la mierda que se esconde bajo el sofá.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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