‘La Espera’, de Néstor Rausell y Los Impostores: bueno, pero demasiado breve

Portada de 'La Espera' | AM
Portada de ‘La Espera’ | AM

Escuchado La Espera, primer EP “de canciones propias, en formato eléctrico” de Néstor Rausell y Los Impostores. El producto me gusta, sobre todo, porque no me suena a copia de ExtremoduroPerezaSabina, que es lo que se lleva en la nueva escena rock patria, o como se diga. La banda dice que, entre sus referentes, están Soda StereoHéroes del SilencioCreedence Clearwater Revival; basándome en el material escuchado, a mí me suenan más a CalamaroLos Rodríguez o, incluso, a Tequila, pero en plan más guitarrero y sombrío.

Lo malo de La Espera es su brevedad. Estamos, sí, ante un EP. Sé –y por experiencia, ay- lo que, desde un punto de vista económico, cuesta, si estás empezando, grabar. Salvo que seas sobrino de (hay más de los que la gente cree) o bomba sexual-mercantilista, en general, para el común de los mortales, los precios suelen ser desorbitantes. Y tengo la sensación –ojo, sólo la sensación- de que Rausell y los suyos no han grabado un LP por falta de pasta. O sea, el trabajo suena muy bien, coge carrerilla, crece y, de repente, zas, se termina. Como si fuera un discus interruptus. Por tanto, en su conjunto, mi percepción no es la de un trabajo global, sino la de uno que termina de forma brusca, sin conclusión.

Repito: esto es sólo una sensación. Quizá me equivoque.

La Espera ofrece un menú (breve) de rock puro en español (gracias, de verdad), con mucho guitarreo, mucha mujer fatal y algún que otro reproche. “Palabras efímeras” cuenta con unas transiciones instrumentales que se agradecen mucho y que deben sonar muy bien en directo. En “Estar” nos topamos con una sutil referencia a Bunbury: los versos “La fácil afición de seguir la corriente / elegir siempre es perder un poco” recuerdan muchísimo al estribillo de “Las consecuencias (Asustar un poco)”. “Fortaleza en lo más alto” es una elegante balada-rock en la que se aligera la metralla guitarrera. Finalmente, “La espera” es la exteriorización de un resentimiento amargo provocado por una examante venenosa.

Termino: basándome en La Espera, digo que Néstor Rausell y Los Impostores ofrecen un producto interesante, con letras bien construidas y melodías sólidas y muy bien ejecutadas. De su brevedad obtenemos dos lecturas:

  1. La del vaso medio vacío: Dicen que lo bueno, breve, etcétera…, mas yo he echado en falta alguna que otra canción para saciarme.
  2. La del vaso medio lleno: Prefiero quedarme con hambre a empacharme. Eso quiere decir que me han gustado y que no me han aburrido (hay discos que lanzo por la ventana a la segunda canción).

Así pues, escuchen La Espera y denle la oportunidad a un grupo que sabe lo que hace.

Por fortuna, hay cantera. Ahora toca ‘darle minutos’.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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