Los ladrones de la banalidad

Paisaje de Maelbeek tras la explosión | Twitter: @PaulineArmandet
Policías en Maelbeek tras la explosión | Twitter: @PaulineArmandet

Como cada mañana me he levantado a las seis, me he preparado un par de huevos con pavo y cuscús y he tonteado con el Happn. Recuerdo chatear con una tal Laurence de lo bonito que estaba el cielo (aquí en Bruselas es noticia cuando sale el Sol). Con una media sonrisa, he apurado el café y me he ido al gimnasio. Como todos los días. Mi gimnasio está en Schuman (al lado de las instituciones europeas) y he llegado algo después de las ocho de la mañana. No me había enterado aún de la bomba en el aeropuerto de Zaventem.

A eso de las nueve y cuarto me ha llamado mi hermana a ver si estaba bien, y me he enterado de lo que estaba pasando. Poco después, ha sido la locura. Por suerte, estaba en el gimnasio y no en la parada de metro, a 200 metros donde ha explotado la segunda bomba.

Cuando he visto las fotos de Zaventem llenas de escombros, me he sobrecogido. Sé que cosas mucho peores que esta pasan todos los días en muchos sitios. Pero ese es mi aeropuerto y Maelbeek es mi parada de metro y los muertos son mis vecinos. Por suerte ningún amigo de momento. Cuando he salido a la calle he visto gente llorando y corriendo, ambulancias, policía, ejército y me he enfadado. Estoy enfadado porque, por primera vez, he pasado miedo. Por primera vez he pensado que el gimnasio, los ligues, el corte de pelo que me hice el fin de semana, incluso lo bien que fue la reunión de la semana pasada, todo eso, toda esa banalidad, se puede acabar porque un cabrón pone una bomba que te explota al lado. Y a mí me gusta esta banalidad, no quiero que me la arrebaten.

Y todo esto me ha hecho pensar en los refugiados (esos que huyen de los mismos asesinos que nos matan en Europa), de la guerra de Siria y de muchas cosas que pasan fuera de la burbuja cojonuda que es Europa. No soy experto en política internacional y no me voy a meter en jardines. Pero sí que me estoy preguntando y yo, ¿qué he hecho para preservar esta bendita banalidad de Europa? Es más, ¿qué estoy dispuesto a hacer para preservarla?

Y en eso estaba cuando me llaman para que haga de cámara improvisado para un directo de las noticias de no sé qué comunidad autónoma a las 2 de la tarde. Y me voy a preparar porque no tengo ni idea de cómo se hace eso. Pero es lo que toca ahora, porque Bruselas es un caos.

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