‘El camino más largo’: cuando Bunbury fue Ulises en EEUU

Cartel promocional de la cinta | AM
Cartel promocional de la cinta | AM

Este martes se estrenó, de forma exclusiva y simultánea para el común de los mortales –ya se proyectó el pasado 31 de octubre, en el Festival IN-EDIT de Barcelona-, El camino más largo, película documental dirigida por Alexis Morante que narra el “USA Tour Las Consecuencias 2010” de Enrique Bunbury, una odisea temeraria, extrema –desde el punto de vista artístico: no hay materia rosa, ni gore, ni pornográfica- y viva de un artista convencido de que la comodidad permanente es un pecado que no puede permitirse.

El camino más largo narra una gira que arranca y que termina: el relato se circunscribe en un período de tiempo ‘equis’. Morante muestra a un Bunbury humanizado y valiente, que afronta dificultades, que disfruta y se encabrona, que se apoya en/arropa con su mujer, Jose Girl; su banda, Los Santos Inocentes (Suite/Mena/Castellanos/Gacías/Rebenaque), y toda esa gente que hay detrás –Nacho, Marisa, Mostaza, etcétera. Sin embargo, la cinta subordina la personalidad del artista al viaje y al calendario. No hay una deconstrucción profunda del personaje como, por ejemplo, ocurre con Nick Cave en 20.000 días en la Tierra. Las especies son distintas –cosa que no quiere decir ni mejor ni peor; simplemente, son menús muy diferentes.

Cabe una comparación más con la citada película sobre Cave: si la cinta de Forsyth y Pollard puede servir de iniciación en el mundo del autor de “Jubilee Street” o “The Mercy Seat”, la de Morante es materia quizá no para expertos, pero sí para estudiantes de bachiller. O sea: El camino más largo da por hecho que el espectador admira a Bunbury desde hace ha, que conoce su trayectoria, su evolución o sus influencias. Estos conceptos se rozan, pero no se llegan a tocar. Repito: es el relato de una gira que empieza y que termina y, en ese marco, sólo en este contexto, se descubre al artista y a la persona.

Dicho esto, cabe señalar que la cinta ofrece una historia compacta e interesante y que el admirador del aragonés que la vea la disfrutará con creces. Dice Bunbury que “la música es un camino, no una meta, y cuanto más largo, mejor”. El camino más largo presenta el “USA Tour Las Consecuencias 2010” como un lifting artístico urgente y, sobre todo, como una auténtica revolución personal intramuros del artista. Bunbury pelea contra la fecha de caducidad pasando de tocar ante 90.000 almas en el Estadio Azteca a ofrecer 26 conciertos por toda la geografía estadounidense, en ocasiones, actuando para 300 personas.

Alguna ley física dirá que pasar de un extremo a otro así puede ser mortal. Seguro. Mas Bunbury, junto a su tropa –tan imprescindible-, pisa suelo, monta en bus y, pese a las desavenencias –se queda sin voz; la depresión de tocar en una “discoteca latina”; los puertas racistas de The Depot, en Salt Lake City (Utah), que no dejan pasar a algunos aficionados latinos…-, la arriesgadísima inversión –no ya sólo económica sino, sobre todo, personal- se manifiesta exitosa. Con mucha pelea, mucho convencimiento y, sobre todo, una infinita responsabilidad profesional.

Para concluir, destaco otras tres cosas:

1) El hecho de que, cuando el proyecto está avanzado, Bunbury ya esté pensando en otra cosa, en una nueva empresa. Moraleja: incluso en los períodos de más intensidad laboral, la creatividad del músico no para.

2) El momento del ensayo de “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, que muestra a una banda en carne viva en pleno proceso de revisión de una canción, y su posterior ejecución –exitosa- en directo.

Y 3) Como sabéis, cubrí los conciertos de Bunbury en el Palosanto Tour español y, salvando muchísimo las distancias, el hecho de ver otra vez a esa tropa en acción; cómo disfrutan y sufren en un bucle intensísimo; el compadreo; el nerviosismo, o cómo funcionan las cosas por dentro, hace que a uno le envuelva una nostalgia bendita y dulce.

Descanse en paz el gato Bowie.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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