Bruce Springsteen en el Bernabéu, el postureo ‘tuitero-sélfico’ y la piratería

Cartel con los conciertos de Springsteen en España | Doctor Music
Cartel con los conciertos de Springsteen en España | Doctor Music

En tres horas, Bruce Springsteen vendió 55.000 entradas para el concierto que ofrecerá el próximo 21 de mayo en el Santiago Bernabéu. Localidades agotadas. No es la primera vez que asistimos a un fenómeno similar. Recordemos que algo así ocurrió con el concierto de The Rolling Stones en el mismo estadio o con Sabina en el Palacio de los Deportes.

No sé si este torbellino de compra urgente me gusta o me asquea. Por un lado, pienso: vive la résistance!, aún abunda la tropa con buen gusto musical, el triunfo de las Nicki Minaj y derivados/derivadas –que diría algún diputado socialista, para hacer gala de paridad gramatical- no se ha consumado. Cuánta gente admira a The Boss o cuánta gente va a empezar a admirarlo. Y, sobre todo, qué bueno que artistas de su mastodóntica talla aún quieran visitar nuestro país para ofrecer su arte, pese al sablazo fiscal del hoy ministro funcional Montoro.

Muchas, muchísimas gracias por venir, Bruce.

¿Qué me asquea de este asunto? El postureo, que suele ser ‘tuitero’ y ‘sélfico’, y la piratería.

Sobre lo primero: estoy seguro de que si Sigma Dos o Metroscopia hicieran una encuesta el 21 de mayo en los alrededores del Bernabéu, como poco, un tercio de la tropa no iría más allá de “The River” o “Born in the USA” en el cancionero de Springsteen, y porque lo han escuchado las dos tardes previas al show, por si acaso tienen algo que tararear. Esa gente no acude para disfrutar de un evento artístico, sino para, en este orden: 1) enseñar en Twitter, con una foto, que ha conseguido la entrada tras tres o cuatro horas de cola virtual; 2) hacerse un maldito selfie –o varios- durante el concierto, y 3) para decir que el evento ha sido la leche, etc., aunque esté en el quinto pino del estadio y, en su zona, la acústica sea pésima –eso pasó en el concierto de los Stones.

Sobre lo segundo: es indignante que, a pocas horas –cuando no durante- de que se haya colgado el cartel de sold out, la propia Ticketmaster, empresa que vende las entradas, a través de Seatwave, permita una reventa con unos precios que, en algunos casos, ascienden a 1.500 euros. Esto será legal, pero es piratería y especulación. Cientos de personas han aprovechado el show de Springsteen para hacer caja. Insisto, será lícito y todo lo que ustedes quieran, pero es una pena que se use (también) el arte para timar –espero que los que venden su entrada por 1.500 pavos se la coman con patatas.

Ladronazos.

En cuanto a quienes se han quedado sin entrada, que no desesperen del todo. Cabe una última esperanza: en algunos de estos eventos maximalistas, el mismo día del concierto, a veces, suelen poner a la venta un número reducido de entradas (por ejemplo, otra vez, en el show de los Stones). Quizá, en esta ocasión, también haya suerte.

Pero no le hagan el juego a los chorizos que piden 1.500 pavos por una entrada, por favor. The Boss goza de buena salud y, estoy seguro, de que habrá más veces para disfrutarlo en suelo patrio.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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