Maga celebra su 15 aniversario con una ‘reinvestidura’ en Joy Eslava

Maga, con The New Raemon, este miércoles | AM
Maga, con The New Raemon, este miércoles | AM

Mientras en el Congreso de los Diputados se celebraba el debate de embestidura de Pedro Sánchez, una Joy Eslava treintañera, que bebía cerveza en vasos de plástico y con el cartel colgado de “no hay entradas”, celebraba el decimoquinto aniversario y el regreso –el orden de los factores no altera el producto- de la banda sevillana Maga.

“¡Mu’ buenas noches! ¡Maga ha vuelto!”, proclamó Miguel Rivera, voz y guitarrista, tras arrancar con “Un mundo en un cuadrado”. El grupo finaliza su “parón indefinido” escudándose en la reedición de su Maga – Álbum Blanco, en su ejecución en directo y, lo más importante –el artista debe fabricar nuevo para (sobre)vivir-, anunciando un trabajo nuevo para octubre. “Ayer hicimos un concierto pero, que sepáis, sois los elegidos”: la idea era tocar sólo el día 2 de marzo, pero las entradas volaron, se añadió una fecha –el 1-, y el resultado de ventas fue similar.

Lo de Maga en la Joy fue largo, brumoso, festivo y melancólico. “Sabéis que estamos de celebración –dice Rivera-, quince años dando por culo. Bueno, catorce”. Pese a alguna que otra broma sobre la edad –“parece que tengo 150 años”-, el set-list estuvo compuesto por más de veinte canciones, como “Primer vuelo”, “Hoy”, “Último mar” o una coral “No mires a los ojos de la gente” –esta última, a modo de homenaje a Germán Coppini.

Y, como en toda fiesta de cumpleaños, Maga se rodeó de numerosos amigos –“primos”, que decían ellos. Así, entre otros, por el escenario desfilaron Carmen Boza, Xoel López, Anni B. Sweet o Juan Alberto Martínez, de Niños Mutantes. Destacaron Ramón Rodríguez (The New Raemon) con “Agosto esquimal”, Iván Ferreiro con “Diecinueve” y Zahara, quien puso voz a “El cristal por dentro” y a “Intentos de color” en el punto más acústico e íntimo del show.

El lector habitual sabrá de sobra que quien escribe no comulga en absoluto con el discurso indie patrio, al que considero –es sólo una opinión, pero es la mía-, en general, artificial, hueco y primo del Prozac. Con Maga, nobleza obliga a decir que en sus canciones hay poesía fina, una búsqueda lograda del mejor verso, mensaje, y una exhibición instrumental compacta y contundente. Rivera en lo suyo, Javier Vega en el bajo, Pablo Cabra en la batería y César Díaz en los teclados fabricaron un sonido curtido en el mejor cuero y que sació el hambre de su público. En la noche de este miércoles, si hubo lágrimas, seguro que fueron de mazapán.

PD: Joy Eslava sigue siendo una sala de conciertos. Por ahora…

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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