‘De molinos y gigantes’, lo nuevo de Julio Rospir: muy cantautor y muy madrileño

Portada del álbum | AM
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Escuchado De molinos y gigantes (Gaser Discos, 2016), el último trabajo del cantautor madrileño Julio Rospir. Un disco, perdón por repetirme, muy de “cantautor madrileño”, con literatura, calles, canallismo, malditismo, melancolías y purgas, primo de las cosas que hacía Sabina antes de electrificarse, de Quique González, y de esa gente.

Me quedo con el aura bibliográfica del álbum. Rospir se hace eco del Robinson de Defoe, de Rimbaud, de Cervantes –e incluso hay algún verso tomado a Dylan, sobre “respuestas flotando en el viento”. De molinos y gigantes, aparentemente –no conozco la biografía del autor-, sabe autobiográfico, intimista y doliente, pero también idealista, iluso/ilusionante, vivo y activo –“Todas las noches me invento el camino”, canta en “Hoy”.

Rospir es muy de la escuela de Sabina. Muy mucho –no digo que eso sea bueno ni malo; ustedes juzguen. La geografía del centro de Madrid es el ecosistema en que transcurren sus canciones –Gran Vía, Antón Martín…-. También hay numerosas menciones al alcohol –¿guiño quizás a Bukowski?-, cosa típica del género. Así, en “Robinson Crusoe” se habla de botellas de Jack Daniels; en “Quemando las horas”, de Johnny Walker, y en “Horas de oficina”, de que estaban “bien pasados de alcohol”.

En mi opinión, la mejor canción de De molinos y gigantes es “La pared”. Su ejecución vocal sobresale, hay alguna metáfora que me gusta –esa de “las espinas de la flor del mar”- y se agradece muchísimo la guitarra eléctrica. Por contra, “Ahora que se puede” me sabe a pieza que se ha hecho diez mil millones de veces, a canción progre fija en el repertorio de todo cantautor patrio –Julio, tú también, ay-, y eso me cansa. Con todo, la prefiero al himno hipster de Podemos.

Desde un punto de vista formal, De molinos y gigantes suena muy bien. Servidor no pilota mucho en el campo cantautoril, así que, como profano, y desde la superficie, sí que digo que echo de menos un pelín más de rock&roll y de cambios melódicos más radicales. Estos últimos, cuando aparecen, resucitan las canciones –como, por ejemplo, en “Lejos”, cuando aparece el piano”.

Finalmente, destacamos que el próximo viernes 26, Rospir presenta el disco en la sala Ancora de Madrid, a las 21:30. Recomendamos su asistencia.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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