Que reviente el planeta en confeti: ya he visto a Aute en concierto

Aute, en su último concierto en Madrid | Imagen de vídeo
Aute, en su último concierto en Madrid | Imagen de vídeo

Sucede que uno se satura de tanta mediocridad con la que nos bombardean día a día desde amplios frentes, de los que deseas desconectar y lo logras refugiándote brevemente en esas muestras de lucidez humana que te den la fuerza para seguir aguantando. La música de Aute es sin duda una buena receta para ello, así que en cuanto me enteré que actuaba este viernes en el Teatro Price de Madrid, no dudé en hacerme con una entrada.

Son cincuenta años ya los que Aute lleva en la música y que le han valido para componer una ingente cantidad de canciones. Medio siglo que ha dado pie para que el artista les pidiera a sus amigos que elaboraran una lista de las más emblemáticas con las que ofrecer una gira conmemorando tal aniversario. La ha llamado La Gira Luna y con ella el músico ha vuelto a actuar después de tres años en Madrid, su ciudad y “la de todo aquel que quiera vivir en ella”, afirmaba poco después de comenzar la actuación.

El espectáculo abría con su último corto Vincent y el Giraluna, (recordemos que Aute, además de músico, es poeta, pintor, escritor, escultor y director), una magnífica historia que nos habla de todos aquellos que sin perder la paciencia, pelean hasta conseguir sus objetivos, aunque en el camino también acaben cosechando algún que otro disgusto.

2016-01-31
Fotograma perteneciente al corto “Vicent y el Giraluna”

Al terminar la proyección, Aute hacía aparición con paso lento. Mayor sí, tal vez, pero con una voz que ni la edad (71) ni el tabaco apenas han conseguido erosionar. Ya la quisieran para sí mismos otros muchos que llevan menos batallando en los escenarios. A lo largo del extenso concierto, como él mismo aventuró, que se alargó más allá de las dos horas, sonaron sus grandes temas además de alguna que otra canción de sus últimos discos. “Pasaba por aquí”, “Aleluya No.1”, “No te desnudes todavía”, “Hafa Café”, “Slowly”, “Una de dos”, “Mojándolo todo”, “Rosas en el mar”, “Cine Cine”, “Siento que te estoy perdiendo”, “Las cuatro y diez”, “Albanta” y otras tantas igual o más buenas (ahí ya entra la subjetividad de cada cual) que por no nombrarlas todas estoy cometiendo un sacrilegio.

Tan larga fue la noche que dio tiempo para otras cuantas cosas, como las reflexiones de Aute haciendo apología de la libertad sexual (sí, incluida la masturbación) o el cover de “Smoke on the water” que se marcó la banda. Pero sin duda me quedo con uno, el momento en el que cantó a capela la que quizás sea su canción más emblemática, “Al Alba”. Con ella consiguió que el público se levantara de los asientos y aplaudiera como si no hubiese mañana, y eso que la edad media del auditorio, imaginen, rondaría los cincuenta y algo.

En fin, como añadido personal diré que se agradece poder ver en vivo a alguien que significa tanto para la cultura de este país. Aute sigue siendo uno de los más grandes artistas, como muy bien se lo recordaron una y otra vez desde las butacas, de esos de los que van quedando menos, así que toda ocasión para poder asistir a sus conciertos no hay que perderla.

Portada del último álbum de Aute | AM
Portada del álbum Auterretratos vol. 3 de Aute | AM

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Javier Garrido

Javier Garrido nace en Talavera de la Reina y se muda a Madrid, donde se licencia en Comunicación Audiovisual. Sus diversos fracasos musicales no le resignan y reincide con asiduidad. Enamorado del cine, aprendiz de fotografía y dejado con la literatura.

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