Hasta siempre, Lemmy

Lemmy, en concierto| Facebook de Motörhead
Lemmy, en concierto| Facebook de Motörhead

Ian Fraser Kilmister, Lemmy (1945-2015). Seguramente ahí, en el nombre, reside la magia y leyenda que rodea la figura de Lemmy “el de Motörhead“. Ser uno mismo y no aparentar lo que no fluye desde la cuna.

Sin artificios, sin remilgos, sin importar las consecuencias, Ian Fraser comenzó a labrar su legado en la música como backliner, o como decimos en España: “pipa”, de Jimi Hendrix, del que siempre habló como “un tipo legal” por regalarle parte de los ácidos que le encargaba antes de los directos. Pero… ¿Eran años de excesos o simplemente un estilo de vida? o mejor dicho ¿Realmente nos vamos a quedar en eso?

Lejos de caer en la fácil, rápida y desacertada visión de Lemmy, hoy queremos recordar al visionario, al músico, al icono de varias generaciones de artistas y seguidores del rock, que vieron en él a la figura más transgresora del rock sin decir una palabra más alta que otra, generar escándalos o subirse al carro de los patrocinios. El ya desaparecido líder de Motörhead no calculaba cada paso, no buscaba el objetivo de las cámaras, no entendía de “trendings” ni de “topìcs”. Pero consiguió estar en boca de todos, ser el objetivo a seguir y crear tendencia, con la única herramienta válida: su música.

Tras dar varias vueltas en bandas que no iban a nada, entró como bajista y vocalista de unos primeros Hawkwind a los que lanzó a los primeros puestos de las listas con la enigmática y perfecta para el trance: “Silver Machine“. Algo que a su vez jugaría en contra con los egos de la propia banda, que terminó echando a su mejor baza, tras ser arrestado en Canadá por posesión de drogas. Lejos de lamentarse, Lemmy prosiguió su camino junto a Larry Wallis y Lucas Fox bajo el nombre de una de sus composiciones para Hawkwind: “Motörhead“.

El sonido de la banda era demoledor. No se había escuchado algo tan saturado, sucio, contundente, ensordecedor y genial a partes iguales. Y menos, si hablamos de un trío. La genialidad de concebir al bajo como una guitarra y saturar su sonido, hizo que el power trio sonara como el paso de un convoy de Harley Davidson. Retumba dentro de ti, pero no molesta, engancha.

Rock and roll puro y duro, que destilado por su personal estilo y la fidelidad en Rickenbacker, llevaron a Motörhead a ser una de las formaciones más importantes del género. Las nuevas generaciones de músicos bebieron de su influencia en la música, pero a día de hoy, nadie ha conseguido sacar un sonido tan auténtico y diferenciador.

Por su trabajo y no por su moral disoluta, alabamos y recordamos a la figura de Ian Fraser Kilmister. Por él, por su legado y ser fiel a sí mismo, Descanse en Paz Lemmy Kilmister

“We are Motörhead, and we play Rock and Roll”.

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