‘Christmas in the Heart’, de Bob Dylan: villancicos añejos y sin caspa

Portada del disco | Acordes Modernos
Portada del disco | Acordes Modernos

He tardado seis años en pillarle el punto a Christmas in the Heart, el álbum de villancicos de Bob Dylan. No sé si por temas biográficos, ideológicos o, simplemente, musicales. Pero le he cogido gusto. Y no diré, ni de lejos, que es uno de sus mejores discos –el Espíritu de la Navidad no me ha poseído tanto-, pero sí que tiene un algo, una delicia, una nostalgia, una intimidad, un swing.

Bob Dylan cantando villancicos, acompañado por su banda, más el guitarrista Phil Upchurch y el lobo David Hidalgo –quien acababa de colaborar con el genio de Duluth en Together Through Life (2009)-, es la antítesis de la habitual gala de Raphael en TVE. En el menú hay belleza, artesanía, felicidad y pretérito. Y disfruto, casi de un modo infantil e inocente, con el slide en “Winter Wonderland”, con la voz épica y oxidada en “O’ Come All Ye Faithful (Adeste Fideles)”, con el nervio feliz de “Must Be Santa”, con la trascendencia nuclear de “I’ll Be Home for Christmas” –mi favorita: la primera vez que la escuché (antónimo de oír) se me puso el pelo de punta- o con el rollito hawaiano de “Christmas Island”.

Dylan, en el videoclip de "Must be Santa" | Imagen de vídeo
Dylan, en el videoclip de “Must be Santa” | Imagen de vídeo

Christmas in the Heart también desarrolló una función extramuros deliciosa: tras su grabación, Dylan acordó ceder sus ganancias en términos de derechos de autor por las ventas del disco en EEUU a la organización benéfica Feeding America; por su parte, otras dos organizaciones, Crisis (inglesa) y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, obtuvieron los derechos de autor sobre la base de las ventas a nivel mundial. Por otro lado, también cabe señalar que los clientes estadounidenses del Citibank pudieron disfrutar gratis, en exclusiva y durante una semana, del contenido del trabajo.

Algunos críticos insinuaron/sostuvieron que Christmas in the Heart fue un disco irónico, tesis que a Dylan no sentó nada bien. Según declaró a The Big Issue: “Esos críticos ven las cosas desde fuera. Definitivamente, no son los fans o el público para los que toco. No llegan a comprender el meollo de mi trabajo y de mí mismo, de lo que puedo o no puedo hacer, el alcance de todo ello. Incluso en este momento no saben qué hacer conmigo. Estas canciones son parte de mi vida, como las canciones folk”.

Así pues, disfruten de esta delicia dylaniana, que la época lo merece.

Feliz Navidad a todos los lectores de Acordes Modernos.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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