‘Canciones populistas’, de Nacho Vegas: un mitin musical en cinco actos

Portada del EP | Acordes Modernos
Portada del EP | Acordes Modernos

Se pregunta Nacho Vegas cómo hemos dejado que la música que escuchamos “esté en buena parte determinada por algo tan caprichoso, tan arbitrario, como es el mercado”, y reivindica la “dimensión populista en la música”: “Las canciones apelan a pasiones, emociones, obsesiones, celebraciones o luchas, y no sólo en ello radica la lectura social inherente a todo tipo de música, que siempre nos habla del mundo en el que nace”.

Ese argumento sirve de sustrato a su último EP –del que informamos antes de que viera la luz-, Canciones populistas (Marxophone, 2015), un mitin musical compuesto por cinco piezas que suena a hermano menor –en el sentido de cantidad, no de calidad- de Resituación (Marxophone, 2014). Los seguidores habituales del artista asturiano ya conocíamos “Vinu, cantares y amor” –compuesta en su momento para Ramón Bilbao– y “Canción para la PAH” –himno de algún que otro escrache bancario, ya lo contamos en Acordes Modernos. “Ámenme, soy un liberal” es una adaptación libre del “Love Me, I’m a Liberal” de Phil Ochs y “Mi novio es bobo” es cantada por la cantautora alemana Fee Reega.

Canciones populistas gustará al fan de Vegas y al votante de Podemos. Sobresale “Vinu, cantares y amor”, una de sus mejores composiciones en los últimos años. “Si nun hai vinu, cantares y amor, / esta nun ye la mio revolución, / si no hay sangre bombeando en nuestros corazones / tan rojos como un cabernet sauvignon…”. “Ámenme, soy un liberal” es una caricatura sutil pero inmisericorde del, llamémoslo así, hombre del sistema: “Yo puedo elegir libremente la carcasa de mi flamante smartphone. (…) Si yo cuando veo Salvados me indigno como el que más”. “L’afoguín”, compuesta en asturiano, mezcla al Vegas más reivindicativo con el, musicalmente, más oscuro y distorsionado.

Quien escribe estas líneas no es muy fan, en general, de la canción protesta que se hace en España, y no por cuestiones ideológicas, sino porque suele tirar a lo cenizo y a lo cutre, suena demasiado a “qué progre soy”. Canciones populistas no es el caso. Es un trabajo que está bien hecho, aunque adolece, en mi opinión, de originalidad, de exploración, de ir un poquito –en el sentido formal de las canciones- algo más allá. Lejos quedan trajes más revolucionarios y ambiciosos como El Manifiesto Desastre (Limbo Starr, 2008). En su último EP, Nacho Vegas aporta pocas novedades a su discurso –insisto- musical y, fijándonos en su trayectoria reciente, corre el riesgo de convertirse en un Fito & Fitipaldis folkie y contestatario: o sea, que las canciones tienen calidad, pero mejorarían con otro tipo de condimento.

Así pues, Canciones populistas es un trabajo de calidad, que masajea y duele, que invita a la reflexión y al estribillo coral, pero que, sintiéndolo mucho, y desde mi –legítima- subjetividad, no deslumbra.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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