“Political World” de Bob Dylan o cómo la sabiduría acabó entre rejas

Portada del single 'Political world' | eBay
Portada del single ‘Political world’ | eBay

Political World” resucitó a un Bob Dylan que se sentía “acabado, los restos de un naufragio en llamas” y que “había renunciado a seguir componiendo” (Crónicas Vol. 1, Global Rythm, 2004). La canción nació “una noche en la que todo el mundo dormía”, en la mesa de la cocina, poderosa, torrencial y larga (algunos versos se cayeron de la versión definitiva, como estos: “Vivimos en un mundo político. / Banderas ondeando al viento. / Nace de la nada y avanza hacia a ti, / como un cuchillo tajando queso”). Además, con esta pieza, el genio de Duluth puso la primera piedra de Oh, Mercy, sin duda, uno de sus mejores discos.

Cuenta Dylan que la política no le interesa como forma de arte, y que “el mundo político del que habla la canción representa más bien un submundo, y no el marco en el que los hombres viven, trabajan y mueren como hombres”. Sin ánimo de contradecir al maestro –e incurrir en blasfemia-, yo creo que, en “Political World”, el compositor profundiza en el subconsciente sociológico contemporáneo, tan artificial, tan hipócrita, tan imbécil. Va más allá del ruido de la calle, de la conversación en el ascensor, de la cena de trabajo, de las copas del sábado, y fotografía el núcleo del ecosistema, el cementerio viviente nuestro, con un filtro pesimista y desesperanzado. “Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad” (Sartre).

Envuelta en una melodía monocorde –en F#m-, Dylan retrata un mundo “donde el amor no tiene lugar” y “el crimen no tiene cara”, en el que “la sabiduría acaba entre rejas” y “se pudre en una celda”. Se puede ver y sentir, “pero no hay nadie para comprobarlo”. Hay violencia, egoísmo, anomia y confusión. “Cuélate en la foto y frita el nombre de Dios / aunque no estés seguro de cuál es”, concluye.

Cada vez son más las voces que me definen como “pesimista antropológico”, y no diré que comparto del todo el diagnóstico del doctor Dylan –si no, apaga y vámonos-, pero sí afirmo que el análisis es certero y muy inteligente, y que la canción, pese a su sencillez, está muy bien hecha, funciona, te arrastra.

Así pues, disfruten de esta joya del maestro y tengan cuidado en este mundo político. “Puedes ir a cualquier parte / y ahorcarte allí. / Siempre encontrarás soga de sobra”.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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