“Algo personal” de Serrat y la democracia de los sepulcros blanqueados

Serrat y Sabina, interpretando "Algo personal" en su última gira | Imagen de vídeo
Serrat y Sabina, interpretando “Algo personal” en su última gira | Imagen de vídeo

No sé si el españolito de a pie se ha dado cuenta de que ya estamos en campaña electoral. A un servidor le costó percatarse de ello una vez que, desde hace ya ni se sabe, lo extraordinario (“Fuera del orden o regla natural o común”, según la primera acepción del DRAE) es no encontrarse a algún líder partidista –o a sus escuderos- vendiendo su aspiradora en el periódico, en la televisión, en las papeleras y hasta en el váter. El bombardeo mediático está siendo asfixiante.

¿Qué diferencias hay entre la campaña –y la precampaña- electoral del periodo previo? Las entrevistas spa de Bertín Osborne, y poco más.

En este ecosistema de gritos y pancartas, de hastío cicatrizante y orejas en carne viva, uno se consuela recurriendo –entre otros- a Joan Manuel Serrat. En concreto, a su tema “Algo personal”, recogida en Cada loco con su tema (1983). Una sátira elegante, divertidísima e impía, en clave de charleston –cómo se agradece que la canción de autor española se escape de las murallas conservadoras y aburridas de guitarra y letanía-, sobre esos “hombres de paja que usan la colonia y el honor / para ocultar oscuras intenciones”.

O sea, los (malos) políticos.

El artista catalán retrata con ironía, poesía y –ay- precisión a los sepulcros blanqueados con las manos manchadas de sangre. A quienes “se arman hasta los dientes en el nombre de la paz”. A quienes, para no ensuciar, “van a cagar a casa de otra gente”. A esos sicarios que ondean la bandera del diálogo y establecen “una plataforma donde edificar / un hermoso futuro de amor y paz”. A los que, como decía antes, vemos en el periódico, en la televisión, en las papeleras y hasta en el váter. A muchos de los que vamos a votar en la fiesta de la democracia –la llaman así- del próximo 20 de diciembre.

Recupero la versión que Serrat interpretó con Joaquín Sabina en su gira “Dos pájaros contraatacan”, en la que actualizaban, enfocando la canción a la crisis, las últimas estrofas:

Pero eso sí, con qué destreza esos tahúres de postín
reparten juego con cartas marcadas:
nada por allá, nada por aquí,
visto y no visto y nos la meten doblada.

Tienen más de un problema para cada solución,
sin que te enteres te roban los calzones
y luego te dicen que toca apretarse el cinturón
cuando en la bolsa caen sus acciones.

Hijos del demonio, no tienen otro dios
que la codicia y más rey que el mercado
ni otra enseña que la de curso legal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Votad. Votad, malditos.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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