Pedro Simón: “Si el periodismo no hiere sensibilidades, vamos de culo”

Pedro Simón, periodista de 'El Mundo' y escritor | Javier Garrido (@talawarrior)
Pedro Simón, periodista de ‘El Mundo’ y escritor | Javier Garrido (@talawarrior)

Leído Siniestro total, de Pedro Simón, y editado por FronteraD. Tiopentato de sodio bien escrito, sin demasiadas florituras líricas, doloroso. Lo habitan hijos de desahuciados, ex toxicómanos, inmigrantes violadas, discapacitados afectados por las preferentes, etcétera. Escenarios: comedores sociales, pistas de esquís inactivas, bosques de acero abandonados, pueblos donde hay más parados que habitantes. Tiopentato de sodio, decía –o suero de la verdad, que es más común-, que nos hace críticos. Lamparita que ilumina un infierno con las paredes pintadas de color. No hemos salido de la crisis, caray. Habrá gente que nunca saldrá de su crisis. Mientras, en Twitter –otro averno, pero de 140 caracteres-, en los bares, en los medios, sólo se habla del desafío separatista catalán, de Pablo Iglesias y/o Albert Rivera, de las elecciones del 20-D o de la última baja del Real Madrid. De ahí que este libro, este conjunto de reportajes, sea tan necesario. Para no desligarse de un pasado tan reciente y destripado. Para ser ciudadanos con cabeza y no comulgar con el discurso gubernamental. Y también por decencia.

Hablamos con el autor:

P: Escribe Julián Hernández en el prólogo que las ideologías ya no están ni se las espera. ¿Coincide con la afirmación del músico?

R: Sí. Yo creo que el final de la Historia era la desideologización. Le preguntaba hace un par de meses a Pérez-Reverte si la palabra había dejado de ser peligrosa en este país. Él decía que lo dramático de este país era que la palabra había dejado de ser peligrosa. Creo que eso tiene que ver con las ideologías también. Las ideologías se están diluyendo como un azucarillo en un vaso de agua. Por tanto, la situación es un poco inquietante por la vacuidad.

P: ¿Existe una ideología de bolsillos llenos y otra de bolsillos vacíos?

R: Detrás de los bolsillos llenos no suele haber ideología.

P: ¿Quiénes conforman la “clase media rota”?

R: Son esa inmensa mayoría de la gente que ha salido laminada por la crisis. El otro día vi un dato que me pareció escandaloso: un tercio de los becarios mayores de treinta años trabaja gratis. El gran problema de este país es que la crisis ha tocado, precisamente, a esa gran clase media, y las democracias se configuran, sobre todo, con esa gran clase media. A lo largo de la Historia, las democracias siempre han tenido una clase media muy poderosa; las dictaduras tienen una clase alta muy elevada y una clase baja con una franja muy grande, pero la clase media es una raya muy finita. En España, esa clase media la ha devorado la crisis, y no me refiero a que nos hayamos ido todos por el sumidero, sino que había unas reglas del juego y el que salió de esas reglas del juego y ha vuelto a entrar por otra puerta en la partida, entra con una baraja distinta y jugaba a otra cosa. El tío que ganaba 2.000 euros sabe que, si se queda sin trabajo, va a ganar 850.

| Javier Garrido (@talawarrior)
“Las ideologías se están diluyendo”| Javier Garrido (@talawarrior)

P: Alfredo Martínez, ex toxicómano que recondujo su vida, le dice: “La crisis es mentira, la crisis está dentro de cada uno”. ¿Verdadero o falso?

R: Esto es verdad. Lo dice Alfredo Martínez pero lo podría suscribir el mismísimo Chirbes. La crisis no sólo tiene que ver con lo económico, sino con lo moral. Ha habido un ‘sálvese quien pueda’. En los puestos de trabajo: si la gente se ha tenido que callar para que echasen al compañero de al lado en vez de a él, o ha tenido que traicionar, pues creo que eso evidencia toda esa crisis moral, paralelo o por debajo de la crisis económica. Alfredo era un drogodependiente que encontró trabajo en la crisis. Estaba con VIH y la suya es una historia de superación increíble. Que diga eso él, que es un tío muy vivido, sí que pone el foco en lo importante.

P: Para salir de una crisis: ¿paciencia o asaltar el cielo?

R: (Piensa) Paciencia, desde luego, que no; asaltar el cielo…, si hablamos del uso de la violencia para tratar de recuperar derechos, creo que tampoco. Sé que suena muy derrotista, y más, dicho por ciudadanos que nos consideramos de izquierdas, pero yo tengo la sensación de que la única salvación es la individual, llegados a este punto. Sí que creo que lo único que puede hacer uno, como decía Chirbes, es tratar de mantener el mal a raya, fuera de casa, y no colaborar con él. Haciendo eso, salvamos nuestras vidas. Lo de asaltar el cielo resulta un tanto sospechoso, sobre todo, cuando no sabes quién hay detrás. Los indignados, ¿qué hay detrás? Antes sí que se sabía quién era el sujeto histórico de cada revolución, pero ahora no. Uno tiende a desconfiar de todas estas revoluciones espontáneas de indignados. A mí no me mueve ya mucho la pancarta, lo colectivo, sino tu posicionamiento en el mundo en el día a día. Tienes oportunidades para vigilarte a ti mismo y tomar decisiones que tienen que ver con la honradez: cuando vas en el metro, cuando llegas a casa, cuando te cruzas con el portero de una finca… La única revolución a la que aspiro es a la de estar bien conmigo mismo, tratando de hacer la vida más agradable a la gente de mi entorno.

P: ¿Por qué los periódicos hablan más de los verdugos que de las víctimas?

R: Esa es muy buena pregunta. (Piensa) Fíjate, no estoy de acuerdo. Creo que hablamos más del pobre que del poderoso que ejerce esa pobreza. Hablamos más de las consecuencias de los actos que de las cosas que los motivan. Y es más arriesgado hacer un periodismo que hable de los ricos y de los poderosos, que otro que hable de los pobres o de las víctimas, como hacemos algunos. El rico te pone querellas y tiene amigos en el consejo de administración de tu empresa, y levanta el teléfono si hay algo que no le gusta. Cuando digo “rico” estoy simplificando mucho; quizá sea mejor la palabra “poderoso”, el tío del Ibex 35. Es mucho más complicado hacer periodismo metiéndose con esa gente. Y más necesario. Por eso, el periodismo de investigación es tan importante.

| Javier Garrido (@talawarrior)
“Lo de asaltar el cielo resulta sospechoso, sobre todo, cuando no sabes quién hay detrás”| Javier Garrido (@talawarrior)

P: ¿Es difícil entrevistar a peregrinos del Infierno?

R: Hay que desmitificar el periodismo. El periodista hace su trabajo, ocho o diez horas, como un tipo que está en la oficina. Que no es igual, pero tampoco más heroico ni importante. Lo que es difícil es ser este peregrino del Infierno, no entrevistarle.

P: Por fortuna, también hay historias con final feliz.

R: Claro. De todas formas, no me suelen salir esas historias. Creo que funcionan más las que tienen un final terrible, es más impactante. Decía García Planas, a quien le tengo absoluta devoción, para mí, el mejor reportero de este país, que al lector que ha tenido la cortesía de leerse nuestras 150 líneas había que despedirle con un buen final. Él dice que es un beso de despedida. Yo le digo que hay que hacer un buen regalo, pero, paradójicamente, creo que un buen regalo es un mal final. Me refiero a que la gente se levante escandalizada. Se dice muchas veces: “Hay que tratar de no herir sensibilidades”. No: hay que tratar de herir sensibilidades. Si el periodismo no hiere sensibilidades, vamos de culo.

P: ¿De qué se da cuenta uno tras recorrer “La España del despilfarro”?

R: Seguramente no lo has vivido, pero yo tengo 44 años y, en mi época, en el colegio había unos mapas que eran de plástico. Eran el mapa de España con los ríos, y otro, con los nombres de las provincias, las cordilleras, etcétera. Lo que sucede en el tema del despilfarro es que uno se da cuenta de que poniendo ese mapa de plástico, el des despilfarro, encima del de la corrupción, y encima del de la crisis, se calcan perfectamente. Donde ha habido despilfarro ha habido: gran constructor de la zona, amigo de, partido político que gobierna, construyendo en zona ilegal o protegida medioambientalmente, denunciado por bien vecinos o movimiento ecologista, la justicia les da la razón. Allí donde veas una gran mole que ha costado 80 millones de pavos, hay una magnífica historia de corrupción.

P: En el Parque de Relajación de Torrevieja, usted se topa con unos alemanes y les pregunta si en su país han “hecho cosas de éstas”. Responden que no. ¿Ese tour de bosques inanimados y supositorios de oro es un producto ‘marca España’?

R: (Piensa) Quiero pensar que no, pero supongo que sí. El Parque de Relajación de Torrevieja era muy divertido. Es una especie de cagarruta de perro de madera que la hizo un arquitecto japonés muy conocido. Se incendió, nadie le dio uso. Estaba hecho en una zona protegida y al lado de unos bungalows que regalaba el Un, Dos, Tres. Aquello me parecía una metáfora de esa España carpetovetónica y de caspa, en la que se encendían puros con billetes de 5.000 pesetas. Tiene que ver con ese país que, tras el largo invierno de la dictadura, en los ochenta sale como termitas diciendo: “Manolo, esta es la nuestra”. Y Manolo: “Vamos a recalificar esto, que nos vamos a forrar en cuatro días”.

P: En este ecosistema, ¿el periodismo es inocente?

R: No, no, no. Es radicalmente culpable. Al lado del descrédito del político, ha ido el periodista. Por lo que hemos callado. Hay temas que no se han tocado y que están en carpetas de redacciones periodísticas. Y no han salido. Hablamos de casos de corrupción, de ilustres personas del Estado, y vamos a dejarlo ahí. El periodismo no es inocente: ha sido colaborar necesario. Por eso la gente nos quiere tan poco. La gente veía al concejal cortando la cinta y, a las dos horas, también comiéndose una ración de ostras en la marisquería del pueblo con treinta periodistas más.

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“El periodismo no es inocente: ha sido colaborar necesario”| Javier Garrido (@talawarrior)

P: El País despidió a Miguel Ángel Aguilar por sus críticas vertidas en The New York Times. ¿Usted se siente independiente y libre?

R: Ay, Dios mío (Risas). Yo soy un periodista. Punto. (Piensa) Creo que la independencia y la libertad son palabras maximalistas. Nadie nunca toca el techo de esa esfera de cristal. Todo lo que sea intentarlo es bueno, pero nos movemos en márgenes. Aspiro a libertad la máxima libertad y la máxima independencia trabajando, igual que tú. Seguramente no podemos hacer lo que nos dé la gana. Cuántas veces hemos propuesto un tema, y vemos que no interesa. ¿Eso es censura? No. ¿Eso es política de empresa, decisión de la dirección…? Pues supongo. En la época en la que estaba Pedro J. Ramírez, una vez, me fui a trabajar a una ETT (Empresa de Trabajo Temporal) para contarlo en un reportaje. Estuve, vine, hice una doble página, se publicó un domingo. Ese mismo día dimos un editorial poniendo a parir a las ETTs. Pues cuando se había publicado, vino una persona de la dirección del periódico, me dio un golpe en el hombro, y me dice: “Hola, ¿qué tal? No te quise decir nada, pero la ETT en la que estuviste trabajando, y que ponemos a parir, uno de los dueños participa con acciones en el periódico”. “Esto se podría haber frenado y no se ha hecho”, le digo. Responde: “Tío, nosotros tenemos que hacer periodismo; los de arriba, que hagan otra cosa”. Y a mí eso me reconcilia con mi periódico. Imagino que el propietario montaría en cólera, pediría mi cabeza… pero no me echaron. Todavía hay esperanza con el periodismo. Va a depender mucho de los golpes que demos en la mesa y de que no nos dejemos torcer el brazo.

P: Enhorabuena por su trabajo.

R: Gracias a ti. Editar este libro me lo propusieron los de FronteraD, y me pareció buena idea. Se agradece tener todo el trabajo agrupado y ordenado cronológicamente.

(IMPORTANTE: Pedro Simón presenta Siniestro total este martes, a las 19:30, en La Central de Callao. Acompañan al autor Manuel Jabois y Ana Pastor)

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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