‘Rugidos de gato’, de Igor Paskual: el solo de guitarra del periódico

'Rugidos de gato', de Igor Paskual | Efe Eme
‘Rugidos de gato’, de Igor Paskual | Efe Eme

Escribía Umbral que la columna era “el solo de violín” del periódico. Desde su tronera en El Comercio, Igor Paskual cambió el Stradivarius por una guitarra eléctrica. En Rugidos de gato (Efe Eme, 2015), el músico/guitarrista/compositor/arqueólogo/escritor –tela, amigos- recopila sus mejores columnas. Y el libro, perdón por el tópico, deja muy buen sabor de boca.

Lo que más me gusta del Igor articulista es que no es un todólogo. Escribe en su columna “Doscientos” (1 de junio de 2013): “Solo he tenido una premisa: que mis palabras estuviesen relacionadas con la música. (…) No se puede hacer perder el tiempo a la gente”. El lector que se sumerja en Rugidos de gato encontrará textos verdaderos, escritos por un autor con conocimiento de causa, y no pedos intelectualoides con opiniones caducas de un tertuliano de tres al cuarto.

Como ya hemos señalado antes, la música es el eje que vertebra todos los textos, aunque Paskual nos hable de Buenos Aires, de José Ignacio Wert, de Jordi Pujol o de Jose Mourinho. Las columnas no están ordenadas cronológicamente: el libro tiene una estructura temática, está dividido en cinco partes. Así, en la primera, “Con nombre propio”, encontramos breves perfiles –empleo la cursiva porque una columna no es un perfil- de personajes como Augusto Algueró, Phil Ochs o Lou Reed; “Cuaderno de bitácora” tiene un perfil más personal –muy curiosa su revolucionaria concepción de la Navidad; yo se la compro-; “Musicando” es un vomitorio de conocimiento y filosofía artística culto y con mala leche –imagino a más de un cantautor y a más de un indie lanzando dardos a una diana con la cara del donostiarra-; “Sonidos y ciudades” nos descubre al anticolumnista de bar y/o sedentario que es Paskual: un músico que gira, que visita ciudades de todo el mundo, que se apropia de sus espíritus, y, finalmente, en “Lo musical es político”, el autor (“A menudo me aconsejan que no mezcle música y política. Pero el caso es que ya viene unido porque la política es inseparable de la vida. (…) Incluso no hablar de política es una decisión política”, escribe en “Todo es política”, del 23 de noviembre de 2013) dispara –en un sentido metafórico, se entiende- contra el exministro Wert, nos habla de la SGAE, de los mineros y hasta del “Waka Waka” de Shakira –“una puta mierda”.

El lector habitual de Acordes Modernos ya sabrá que, quien suscribe estas palabras, se confiesa admirador de Paskual –ya sea como músico, ya sea como escritor. Ahora bien, la admiración es sincera, está fundamentada en sustratos de hormigón –en definitiva, su obra- y, con respecto a Rugidos de gato, añado que el donostiarra aporta un aire nuevo, sabio, tóxico, lírico, provocador y entrañable al columnismo que se fabrica en España. Es evidente que hay columnas mejores y peores, que unas provocarán la sonrisa y otras, quién sabe, el asco, pero al autor, ya digo, se le nota esfuerzo, conocimiento, didáctica (“Arte de enseñar”, según el DRAE, cuarta acepción). Quienes, en primer lugar, somos ávidos lectores de periódicos y, en segundo, amamos el rock&roll, sabemos que una tronera como “Rugidos de gato” es imprescindible en el ecosistema periodístico patrio.

Y qué bueno que sea Igor Paskual quien se encargue de perpetuarla.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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