Bob Dylan, “Just Like Tom Thumb’s Blues” y un viaje al fin de la noche

Bob Dylan, durante una sesión de grabación en 1965 | Jerry Schatzberg
Bob Dylan, durante una sesión de grabación en 1965 | Jerry Schatzberg

Cuando –perdón por la batallita- en primero/segundo de carrera me sumergí en el universo de Bob Dylan, amén de comprar discos suyos como un poseso, buscaba en la red bootlegs extraoficiales. Me descargué el audio de un concierto que celebró en Bruselas, en abril de 2007. Contaba con, entre otras canciones, una versión de “It Ain’t Me, Babe” larguísima y rockera que me encandiló, una intensa “Desolation Row” y una divertidísima “Thunder on the Mountain”.

La pieza que más me enganchó fue “Just Like Tom Thumb’s Blues”. Es evidente que ya la había escuchado antes, en Highway 61 Revisited, pero, entonces, yo estaba más centrado en los últimos discos de Dylan, sobre todo, en Time Out of Mind y Modern Times. La nueva versión no poseía un sonido tan fluido como la original –siendo la guitarra, en lugar del piano, el instrumento principal-, pero el de Minnesota cantaba con más personalidad y descaro, como diciendo “aquí estoy yo”, “soy el macho alfa”. Por su parte, la banda le imprimía un ritmo más marcado, casi bailable, haciendo hincapié en el riff introductorio –y final-, dándole un plus más –si se me permite el adjetivo- cañero.

Desde entonces, “Just Like Tom Thumb’s Blues” me ha fascinado por tratarse de un viaje al fin de la noche, una peregrinación por lugares oxidados, como de novela de Henry Miller. Grabada el 4 de agosto de 1965, en una de las últimas sesiones de grabación para Highway 61 Revisited, la obra nos ubica en un escenario, Ciudad Juárez, en el que habitan señoritas que fuman –la Dulce Melinda y Santa Anita- y autoridades corruptas que “se pasean y presumen / de cómo chantajearon al sargento de guardia”, y en el que se consumen “cosas más fuertes” que el Borgoña. Dylan se sirve de Malcolm Lowry y de Edgar Allan Poe para construir un relato beat, cínico y tóxico –“si lo que buscas es colocarte / más vale que vuelvas por donde has venido / porque la pasma no te necesita / y tío, ellos esperan lo mismo”. La mención a Pulgarcito (Tom Thumb) radica en el poema “Mi bohemia (Fantasía)”, de Rimbaud. Como podrán comprobar, la canción comparte espíritu con el soneto del maravilloso poeta francés:

Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos…
mi chaleco también se volvía ideal,
andando, al cielo raso, ¡Musa, te era tan fiel!
¡cuántos grandes amores, ay ay ay, he soñado!

Mi único pantalón tenía un ancho descosido.
―Pulgarcito soñador, desgranaba rimas
por mi camino. Mi albergue estaba en la Osa Mayor.
Mis estrellas crujían dulcemente en el cielo.

Y yo las escuchaba, al borde del camino
cuando caen las tardes de septiembre, sintiendo
el rocío en mi frente, como un vino de vida.

Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,
tensaba los cordones, como si fueran liras,
de mis zapatos rotos, junto a mi corazón.

Así pues, os dejamos con esta magnífica pieza del genio de Duluth, en su versión original…

…y con esta deliciosa versión de Nina Simone, tan elegante, sutil y envolvente.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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