“The future”, Leonard Cohen y los huevos de la serpiente

Leonard Cohen | Archivo
Leonard Cohen | Archivo

Unos treinta policías fueron agredidos en una confrontación con neonazis en la ciudad germana de Heidenau. Hasta julio, el Gobierno de Alemania ha contabilizado más de 200 ataques de esta calaña. “Allí la serpiente anidará y pondrá sus huevos, los incubará y juntará su cría bajo su sombra” (Isaías, 34,15). Me acuerdo también de Camus: “La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa”.

La Humanidad aún desconoce una vacuna efectiva contra la barbarie, el totalitarismo, la envidia, el odio, el veneno. Canta un rockero Leonard Cohen –inusual, elegante, grave- en “The future”: “He visto el futuro, hermano: / es un crimen”. El mensaje es pesimista, cínico y cuasi apocalíptico. Ahora bien: servidor, al menos, suscribe todos los versos que emplea el canadiense en esta magnífica canción.

“La ventisca del mundo / ha cruzado el umbral / y ha invertido / el orden del alma”. Cohen pide que le devuelvan su vida secreta, que le den control absoluto sobre todos los seres vivos, crack y sexo anal. El escenario es tétrico, cruel, imposible. Alea iacta est: en este paisaje no hay lugar para la esperanza. La pieza parece que decreta el fin del mundo: “Se ha acabado, / fin de trayecto. / Y ahora que las ruedas del cielo se han detenido, / sientes la fusta del diablo”. El uso del oxímoron con los personajes bíblicos es maravilloso: “Devuélveme el Muro de Berlín, / dame Stalin y San Pablo. / Dame Cristo o dame Hiroshima”.

Algo que quizá pase inadvertido en la canción y que a mí me encanta es el palo que da Cohen a la degradación de la cultura: “El antiguo código occidental / saltará en pedazos”. “Y todos los poetuchos miserables aparecerán, / intentando imitar a Charlie Manson”, canta después. Me divierte muchísimo este verso, que me recuerda a esos aquellarres pseudopoéticos que se celebran en algunos locales de Madrid –y de más sitios, supongo, pero hablo de lo que sé-, donde la peña se cree César Vallejo sin saber, tan siquiera, qué es un endecasílabo.

Pese a la oscuridad, Cohen ofrece un hálito leve de esperanza, y lo hace desde un punto de vista empírico: “He visto las naciones levantarse y caer, / he oído sus historias, las he oído todas, / pero el amor es el único motor de supervivencia”.

Cerramos el texto deseando que vuelva la normalidad a Alemania, que cesen los ataques racistas y xenófobos, y citando, de nuevo, al autor de La peste: “Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas”.

Échenle un ojo (si quieren) al videoclip original. Cuando Cohen canta “dame crack y sexo anal”, suena un pitido censor.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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