12 canciones que Dylan no interpretará en sus conciertos por España (y que nos gustaría escuchar)

Dylan, en un concierto en Londres | Flickr: @vilavelosa
Dylan, en un concierto en Londres | Flickr: @vilavelosa

Este lunes vuelvo al Padre, o sea, a Bob Dylan. Lo hago con ilusión creciente y ansiosa, similar a la del niño crédulo cuando se aproxima la fiesta de los Reyes Magos, pero con un componente empírico: sé lo que es ir a un concierto de Dylan. He disfrutado, le he ofrecido mi aplauso más instintivo y (sí) hasta he brincado mientras cantaba “Like A Rolling Stone”. Agoreros que rajáis de los shows del de Duluth: dadle la tabarra a otro, que estoy vacunado.

Jugando a la quiniela musical, en este post os hablaré de un concierto imaginario, de un repertorio que, echando un ojo a los set-lists recientes, creo (utilizar el verbo “saber” con Dylan es temerario) que no utilizará en nuestra tierra, pero que a mí sí que me gustaría escuchar en directo. Prescindiré de las piezas que ya tocó en Bilbao y de las que, casi (repito: “casi”) con total seguridad, empleará este lunes. Así pues:

  • “Drifter’s Escape” (John Wesley Harding, 1967). Un vagabundo es juzgado sin motivo, la multitud clama contra él y, cuando parece que está todo perdido, cae un rayo y escapa el vagabundo “mientras todo el mundo / se arrodillaba para rezar”. Algunos autores sostienen que el vagabundo es el propio Dylan, quien nunca llegó a comprender por qué le condenaron cuando cambió el folk conservador por el rock mercúrico.
  • “Shooting Star” (Oh Mercy, 1989). Cursi como ella sola, sí, pero es que la cursilería que gasta Dylan no tiene nada que ver con Paulo Coelho. “Vi una estrella fugaz esta noche / y pensé en ti”. Hay una inquietante estrofa repleta de referencias religiosas, con “la última tentación”, el Sermón de la Montaña y “el último coche de bomberos que viene del infierno” que viene por delante. Muy útil para ligar con chicas que detestan Mujeres y Hombres y Viceversa.
  • “Slow Train” (Slow Train Coming, 1979). Imaginaos a Dylan predicando en la puerta del Sol, a grito limpio, clamando contra los “grandes negociadores, falsos curanderos y misóginos”, jeques que pasean “como reyes”, necios que intentan manipular a Satanás y “maestros de la fanfarronada”. Que se anden con cuidado –les avisa-, que hay un tren (Jesucristo) que se acerca por la curva, y pondrá orden en el caos. Sí, también me gusta el Dylan fundamentalista.
  • “Lay, Lady, Lay” (Nashville Skyline, 1969). Sugerente, persuasiva, con cierto regusto de canción erótica francesa. No sé por qué, me parece una versión destilada del “Bésame mucho” de Machín. ¿Para qué te vas a ir con otro, si tu hombre soy yo? ¿Para qué irse por las ramas, por qué marcharse? “Quédate, dama, quédate, / quédate mientras nos quede algo de noche”. Una delicia.
  • “Just Like Tom Thumb’s Blues” (Highway 61 Revisited, 1965). “Just like Tom Thumb’s blues” es una canción sin estribillo en la que Dylan nos sitúa en Ciudad Juárez, en Pascua, y por donde circulan mujercitas que fuman y autoridades corruptas. Todo ello, regado con sustancias químicas: “Empecé con el Borgoña / pero prontó pasé a cosas más fuertes (…) ahora vuelvo a Nueva York, / creo que he tenido suficiente”. El título hace honor a un poema de Rimbaud, “Mi bohemia (Fantasía)”, en el que el poeta francés se refiere a sí mismo como “Pulgarcito”.
  • “Just Like a Woman” (Blonde on Blonde, 1966). Ninguna canción me ha estremecido (para bien) tanto como la versión que Harrison y Dylan hicieron de “Just Like a Woman” en el concierto por Bangladesh. No sé si está dedicada a la musa de Warhol, Edue Sedgwick, pero sí sé que estamos ante un retrato cruel y, a la vez, tierno, del derrumbamiento de una mujer fatal “con su niebla, sus anfetaminas y sus perlas”. El estribillo, inmaculado: “Ella aguanta como una mujer, / hace el amor como una mujer / y sufre como una mujer, / pero rompe a llorar como una niña”.
  • “Blind Willie McTell” (The Bootleg Series Volumes 1-3, 1991). Blind Willie McTell fue un cantante y guitarrista de blues estadounidense. Dylan le dedicó esta canción, descartada en Infidels y recogida en la primera tanda de los ‘bootlegs’ oficiales. Las grandes plantaciones, la esclavitud, la vileza, la corrupción o las cuerdas de presos derivan en un “nadie puede cantar el blues / como Blind Willie McTell”, como si fuera el último motivo de esperanza de ese mundo.
  • “Not Dark Yet” (Time Out of Mind, 1997). La enésima resurrección artística de Dylan se produjo en Time Out of Mind, disco producido junto al gran Daniel Lanois, quien ya revitalizó al de Duluth en Oh, Mercy. “Las palabras eran duras, muy profundas, desesperadas, fuertes… Era el disco que quería hacer”, declaró en su momento Lanois. En esta línea, “Not Dark Yet” muestra a un Dylan totalmente abatido, desolado, sin esperanza. Tiene el alma de acero, su sentido de la Humanidad se ha ido por el desagüe, “cada nervio de mi cuerpo está ausente e insensible”. Incluso afirma que “detrás de cada belleza / ha habido siempre algún dolor”. No la escuchen si están pasando por un mal momento.
  • “Visions of Johanna” (Blonde on Blonde, 1966). Enigmática, deliciosa, narrativa. La maldita Johanna, protagonista del desvelo, la amante imposible, no sé si platónica, mientras el mundo gira, con las damas jugando a la gallinita ciega en el callejón, el buhonero dialogando con la condesa, y Louise, la carnal Louise, la posible y temporal Louise, como dulce premio de consuelo. Muchos sabemos de qué va el asunto.
  • “One More Cup of Coffee (Valley Below)” (Desire, 1976). Dylan le hace una canción de amor a una gitana, hija de un padre “fuera de ley”, “vagabundo de oficio”, y de una madre que, como su hermana, predice el future. “Nunca aprendiste a leer o escribir, / no hay libros en tus estanterías, / pero tus conocimientos no tienen límites”. La melodía embruja, el violín encandila y, Dylan, con su voz, urgente y poderosa, atrapa. Por cierto, no entiendo muy bien qué tiene que ver el café con los gitanos.
  • “Changing of the Guards” (Street Legal, 1978). Paisaje apocalíptico el que representa Dylan en esta poderosísima y sombría canción, con el Edén ardiendo, “la luna de sangre fría”, “sacerdotes renegados y pérfidas jóvenes brujas”. Los protagonistas, un capitán guerrero y una doncella sufriente, a la que afeitan la cabeza, “desgarrada entre Júpiter y Apolo”. Por cierto, en la última remasterización que se ha hecho de Street Legal, se le ha recortado buena parte del instrumental final a esta canción. Error.
  •  “Rainy Day Women #12&35” (Blonde on Blonde, 1966). Un blues festivo, corrosivo y, en apariencia, escrito en defensa propia: Dylan ya no era el jovencito que entonaba canciones protesta, sino una estrella de rock a quien llamaban Judas. ¿Cómo traducimos el verbo “to stone”: como “apedrear” o como “colocarse”?  La multiplicación de 12 por 35 da como resultado 420, término usado en EEUU para referirse al cannabis. “Bueno, te apedrearán y dirán que es el final; / luego te apedrearán y después volverán a hacerlo”. La Humanidad tiene estas cosas.

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies