“Things have changed”, de Bob Dylan: el mundo se irá al garete, pero ya no importa

Dylan, en el videoclip de "Things have changed" | Imagen de vídeo
Dylan, en el videoclip de “Things have changed” | Imagen de vídeo

Si alguna vez pudiera –oh, disculpen la fantasía- entrevistar a Bob Dylan, le preguntaría quienes narices son Mr. Jinx y Miss Lucy, dos personajes que asoman la cabeza en la magnífica y oscarizada “Things have changed” –la canción formó parte de la banda sonora de la película Jóvenes prodigiosos, de Curtis Hanson.

El debate no es nuevo en los círculos más frikis del dylanismo. Hay quien apunta que se trata del nombre de dos gatos –Mr. Jinks, con “ks”, era el gato de Pixie and Dixie-. Otros sostienen que Dylan viene a decir algo así como “Fulano y Mengana”.

Sin ningún tipo de base empírica –importante esto-, yo lanzo mi teoría: por un lado, “Jinx” significa “gafe”; por otro, desde que The Beatles lanzaran “Lucy in the Sky with Diamonds”, al LSD también se le apoda “Lucy”. Así pues, creo que lo que hace Dylan en estos versos – “El señor Jinx y la señorita Lucy, ellos saltaron al lago. / No estoy ansioso por cometer un error”- es despojarse de los pájaros de mal agüero y proclamar su renuncia oficial –aunque se supone que lo hizo años antes- a las drogas duras.

Cartel de 'Jóvenes prodigiosos' | filmaffinity.com
Cartel de ‘Jóvenes prodigiosos’ | filmaffinity.com

En Jóvenes prodigiosos, Michael Douglas interpreta a un escritor venido a menos que encontró refugio dando clases en la universidad. El tipo prepara una nueva novela, pero la obra no le convence. A la vez, conoce a un alumno que está como una puñetera cabra (Tobey Maguire) y que escribe como los ángeles.

La voz poética de “Things have changed” muestra algunos aspectos del personaje de Douglas, pero el discurso que emplea sabe muy personal. Dylan combina pesimismo y despreocupación. Parece que “The times they are a-changin’” fue sólo una ilusión. La edad le demuestra que las cosas han cambiado, pero a peor, que “la gente está loca”, que “corren tiempos extraños”. Ante esto, él se lava las manos: “Estoy encerrado a cal y canto, / fuera de todo alcance. / Solía importarme, pero las cosas han cambiado”.

Sin embargo, y parafraseando a los Héroes del Silencio, la apariencia no es del todo sincera: pese a la despreocupación exhibida, en realidad, Dylan está dolido –“He andado cuarenta millas por malos caminos”, “He intentado alejarme todo lo que he podido de ti. / Algunas cosas no pueden tocarse: queman”, “Me hieren con facilidad, sólo que no lo demuestro”-, se siente “de pie en el patíbulo, con la soga al cuello” y dice que “si la Biblia no se equivoca, este mundo va a reventar”.

Ahora bien, ante todo esto, opta por dejarse llevar, por deprimirse y colocarse –se supone que sin LSD, a quien lanza al río. “Toda la verdad del mundo / conforma una gran mentira”, incluido el amor: “Estoy enamorado de una mujer / que ni siquiera me atrae”.

Todo esto se halla envuelto en una melodía de rock clásica y sencilla, instrumentalmente esquelética y bailable (todo lo que Dylan te permite bailar). Además, al cantar, el de Duluth se mete de lleno en el papel del tipo que protagoniza la pieza, y la interpreta de un modo brillante, destilando cansancio y despreocupación.

El 11 de julio de 2012, en Bilbao, tuve la oportunidad de disfrutar “Things have changed” en directo (la tocó la tercera); en sus últimos conciertos, el artista estadounidense abre con ella. No me parece nada mal. Creo que, si tuviera que quedarme sólo con cinco canciones de Dylan, “Things have changed” estaría entre ellas.

Sin más, la disfrutamos:

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies