Un año del Palosanto Tour español o cómo Bunbury reconquistó (de nuevo) el país

Bunbury, en el concierto de Valencia en diciembre | Foto: Jose Girl
Bunbury, en el concierto de Valencia en diciembre | Foto: Jose Girl

El 19 de junio de 2014, con un Madrid parcial, rojigualda y borbónico que aplaudía en caliente al nuevo Rey proclamado, a eso de la una y media del mediodía, salí corriendo del trabajo, como un guepardo con barriga y maleta, rumbo al aeropuerto de Barajas -no recuerdo si, ya entonces, se apellidaba “Adolfo Suárez”- para tomar a las tres un avión con destino Barcelona. Arrancaba el round español del Palosanto Tour de Bunbury, y yo era el corresponsal de Rock FM para la cosa.

Previamente, mis amigos/compañeros en AM Javier Garrido y Santy Pérez me contaron que la emisora organizó un concurso que consistía en presentar una crítica de Palosanto y que, si ganabas, recibías una beca de mil euros -menos el 21% que me quitó Hacienda- y cubrías la parte española de la macrogira del artista zaragozano. El jurado decidió que mi texto era el mejor -gracias por enésima vez- y yo no puse objeción alguna.

Así pues, hace justo un año me presenté, como una versión posmoderna de Paco Martínez Soria, en las puertas del Sant Jordi Club. Allí hice la pertinente llamada de socorro a Marisa Corral, mánager de EB, para que le dijera al segurata de turno que yo era un inmigrante con papeles, conocí a Víctor Judez, organizador viajero de Halcón Viajes, y a Nacho Royo, mánager también de EB. Me sentí como el náufrago que llegaba a una isla desconocida y habitada por unos indígenas amables. A los diez minutos -bueno, quizá quince- se pasó el propio Bunbury por la sala, nos saludamos -“Hola, Enrique, soy Jesús, perdona si parezco una estatua de sal…”-, conocí a los músicos y al resto del personal, presencié la prueba de sonido con Loquillo -un tipo que, siendo finos, como mínimo, impone-, disfruté el concierto y, después, tomamos algo en el recinto. También conocí a mi admirado Igor Paskual, músico, escritor, articulista y mil cosas más -los lectores habituales de AM se lo han encontrado en más de una ocasión, echando un cable por Dylan o por Nick Cave.

Después vinieron Zaragoza, Bilbao y Madrid, donde se grabó esa hermosa e intensa postal audiovisual llamada Área 51, con un final torrencial y triste en Valencia, quien recibió aquella tarde/noche la medalla al monzón del año. No suspender el concierto hubiera sido, literalmente, un suicidio.

Pase de prensa | @jfubeda89
Pase de prensa | @jfubeda89

Pese a ese punto y aparte amargo y pese a la baja temporal de Jordi Mena -sustituido, durante tres conciertos, por su discípulo Dani Baraldés-, España pudo disfrutar de la gira más ambiciosa de Bunbury en los últimos años. El artista se propuso ofrecer EL ESPECTÁCULO -con mayúsculas- y, como diría Hammond, el abuelo de Jurassic Park, no reparó en gastos. El show tenía un guión basado -es evidente- en el alma de su último álbum. Así, las palabras “cambio”, “reflexión”, “crítica” y “esperanza” vertebraban un set-list que arrancaba con “Despierta” y finalizaba con “El viento a favor”; en medio, había canciones nuevas como “Los inmortales”, “Salvavidas” o “Destrucción masiva”, y clásicos revisitados como “El extranjero”, “El hombre delgado que no flaqueará jamás” o “De todo el mundo”. Nunca sobra decir que la banda, Los Santos Inocentes, está integrada por algunos de los mejores músicos del país, y que estos demostraron su etiqueta: Álvaro Suite y Jordi Mena (guitarras), Robert Castellanos (bajo), Ramón Gacías (batería), Quino Béjar (percusión) y Jorge Rebenaque (teclados). Además, las pantallas ofrecían unas animaciones, vídeos o como se diga que dejaban boquiabierto y que, en algunos casos, escocían y/o paralizaban -como el de las marcas manchadas de sangre, o el de las palizas de los antidisturbios.

Por si alguien se quedó con ganas de más -mucha gente; con la baja de Mena, se tuvieron que suspender los primeros conciertos en España-, Bunbury regresó en diciembre ofreciendo los “Últimos shows en la Tierra”, haciendo escala en Valladolid, Santiago, Valencia, Sevilla y, de nuevo, en Madrid, el 20 de diciembre, poniendo punto final a una gira que arrancó en México DF, el 14 de enero.

Fue la mejor experiencia profesional de mi vida: viajé, hice callo, conocí a gente, gané amigos, conversé con Bunbury, Jose Girl me tiró una foto con él, etcétera. Quien quiera más detalles del Palosanto Tour 2014, que se pase por la web de Rock FM y que lea las crónicas de los shows. No esperen encontrar trapos sucios o cotilleos rosas, baste decir que lo pasamos muy bien. Termino como en la crónica del ‘no-concierto’ de Valencia:

Finalizo: es de bien nacidos ser agradecidos. Así pues, van mis gracias a Nacho, a Marisa, a Víctor, a Los Santos Inocentes, al propio Enrique Bunbury, a José Girl (hasta nos hizo una foto, qué más se puede pedir dentro de los límites), a la gente que he ido conociendo por el camino, y a Warner Music y a Rock FM, por la oportunidad.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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