‘La ira es energía’, de John Lydon: la hipocresía es solo para los valientes

La ira es energía | malpasoed.com
La ira es energía. Memorias sin censura | malpasoed.com

Parece que la vida machaca sin hacer preguntas.

Tengo ahora la paz del torturado al que, después de horas de martirios, por fin dejan tranquilo, aunque no sepa qué va a pasar. Llego molido a casa y lo único que me queda es la cara de un amigo esperando, un rostro viejo y ajado que parece no tener nada que decir, pero vaya si dice. El más lenguaraz de los lenguaraces.

“Joder, estás hecho un desastre”, me da por pensar al verle allí, anciano y parado, sobre todas aquellas hojas.

“Anda que tú”, parece contestar desde la cubierta del libro que descansa en mi mesa.

Me viene el recuerdo de la primera vez que oí, de sus propias letras, la historia de mi amigo John Lydon, en aquel No Irish, No Blacks, No Dogs y me quieren pesar los años, todos de golpe. Me dan ganas de no saber nada de John y desatender mis obligaciones, pero parece que Iago Aspas ha vuelto a casa y hoy es un día para estar con amigos. Me pongo a escucharlo de nuevo y, al instante, recuerdo por qué es mi amigo.

La historia de Rotten es la historia de una vida que machaca sin hacer preguntas, la historia de una persona a la que le da exactamente igual. La ira es energía (Malpaso, 2015) no es una historia de rock ‘n roll al uso, ni siquiera de punk sucio: es la crónica de una supervivencia de casualidad, una manera de demostrar que si se sale de esta, es solo de puro azar.

Si en aquella primera ocasión se dejaba tela por cortar, esta vez no se deja nada por masticar: mentiras, verdades, muertos, música o mierda, todo cabe en la ciudad de los hipócritas, donde solo se salvan los que se atreven a serlo. Si quieren aprender algo, cómprense una enciclopedia, aquí solo van a encontrar la sesgada historia de un viejo mariscal de la batalla más histriónica y justa de la humanidad.

Termino la lectura medio dormido, exhausto, dolorido por el paso de las ruedas de la existencia por encima de mí y cuando lo cierro, vuelvo a mirar a la cara a mi amigo y me entra la risa floja. Ahí está mi amigo, observando. Mi amigo, aunque él ni lo imagina. Mi amigo, el único que me queda.

Edita, en un precioso volumen, Malpaso Editorial la autobiografía de John Lydon, cantante de los Sex Pistols y PiL: La ira es energía: Memorias sin censura.

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Rodrigo Pérez

Rodrigo Pérez nace en Talavera de la Reina, donde ha colaborado con distintas bandas de las que ha sido despedido fulminantemente. Estudió Biología en Salamanca y Lengua y Literatura por la UNED.

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