“La nave de los locos”: un bestiario cotidiano y rockero de Loquillo y Sabino Méndez

Loquillo, en un concierto reciente | Flickr: Marta Diarra
Loquillo, en un concierto reciente | Flickr: Marta Diarra

Loquillo y Sabino Méndez revitalizaron y actualizaron la antiquísima idea de “la nave de los locos” para hacer un disco de rock crudo y urgente. En 1494, el teólogo alemán Sebastian Brant publicó una obra satírica llamada Das Narrenschiff (La nave de los locos o de los necios). En ella, el autor criticaba los diferentes tipos de estupidez a través de una sucesión de 112 cuadros.

Poco después, El Bosco publicaba un óleo sobre esta temática, en el que un grupo de personas aparece bebiendo, tocando música o jugando a las cartas. El objetivo del pintor flamenco: criticar los vicios humanos que conducían al pecado y a la muerte.

'La nave de los locos', de El Bosco | Wikipedia
‘La nave de los locos’, de El Bosco | Wikipedia

La nave de los locos (Sin novedad en el paraíso)” fue compuesta por Sabino Méndez en 1996 y retomada seis años después para el álbum homónimo que éste y El Loco hicieron junto a Jaime Stinus y Gabriel Sopeña. Pese a la fecha de composición, la pieza suena cotidiana, muy vigente. En este sentido, el propio cantante declaraba en Maneras de Vivir: “Eso da a entender que cuando una canción es buena, es buena. Y se acabó”.

Méndez/Loquillo presenta un bestiario formado por ciudadanos de a pie, gente con nombre propio (Mar, Rosa, María, Jaime, Ramón…) que está en el paro, hace terapia, vota o se pelea por un puesto fijo de trabajo. La voz poética, por su parte, baila el rock, pertenece a la clase media (“soy uno más de ella”, reitera), ese estrato social que sabe “que hay de todo pero que muy pocos / de los sueños posibles son para nosotros”.

La canción -el disco, en general- se puede concebir como un canto a la individualidad. El Loco concibe al individuo como un sumando particular al colectivo: la voz propia contribuye a la grupal, pero la grupal no debe silenciar la voz propia. La identidad de Méndez/Loquillo es clara y voluntaria: “Con rabia y ternura y con desespero / por ti, por mí, por todos los que quiero / yo bailo el rock”.

Así pues, arrancamos la semana bailando el rock con este tema poderoso, bien nutrido de guitarras y coros -sobresaliente la producción de Stinus- y muy bien interpretado por el gran cantante.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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