“The Mercy Seat”: el perdón y la culpa según Nick Cave

Portada del single | Archivo
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¿Qué pasa por la mente de un hombre que está a punto de ser ejecutado? Si este hombre fuera Nick CaveThe mercy seat” sería la respuesta. Presente en el álbum Tender prey, de 1988, fue y sigue siendo un himno de la genialidad de Cave & The Bad Seeds, y ellos mismos la han versionado en incontables ocasiones, algunas veces superando la original. Me cuenta Jesús Úbeda que fue, durante mucho tiempo, la canción favorita de Cave, de la que estaba más orgulloso, y no es para menos. Es conocido que él hace, a lo largo de su trayectoria, referencias constantes al universo bíblico, pero esta canción es casi un ensayo teológico sobre el tema de la culpa y la expiación de ella, sobre a la validez de la ley y la inexistencia de perdón.

Para empezar, el título es todo un hallazgo. “The mercy seat” se refiere, en una primera y sencilla lectura, a la contradicción evidente entre la silla de la misericordia y la silla eléctrica. Versos como “I’m not afraid to die” (“Yo no tengo miedo de morir”) del estribillo, o “Into the mercy seat I climb/ My head is shaved, my head is wired” manifiestan el momento de subir a la silla eléctrica, con la cabeza rapada y cableada. No hay misericordia para el protagonista de la canción, sea él inocente o culpable.

La silla de la misericordia del arca | www.bible-history.com
La silla de la misericordia del arca | www.bible-history.com

Pero igualmente, en inglés, the mercy seat hace referencia a la tapa de oro que Dios ordenó al pueblo judío que pusiera sobre el arca de la alianza, para proteger su contenido: las tablas de la ley con los diez mandamientos que Yahveh entregó a Moisés en el Monte Sinaí, el maná y la vara de Aarón. Esta lámina de oro macizo, con dos querubines frente a frente y con las alas tocándose entre ellas, también es conocida como tapa de la expiación” o “propiciatorio”. El arca tendría que estar guardada en el local más sagrado del templo, en el Lugar Santísimo, detrás de una cortina y, según la Biblia, Dios se haría presente allí, entre los dos querubines, en forma de nube, para seguir dando los mandatos al pueblo de Israel, solamente una vez al año y en presencia de una única persona elegida por Él, el sumo sacerdote, que debería expiar los pecados de los judíos, mediante el ofrecimiento de sacrificios de sangre y la quemada de inciensos. Simboliza, de esta manera, la conciencia de la culpa, el perdón, la misericordia, la renovación anual de esta alianza y, sobre todo, la presencia divina entre los hombres. Por esta última razón, the mercy seat es también, para la tradición cristiana, el nombre del trono de Dios en el cielo, su silla de oro desde donde juzga y absuelve los pecados de la humanidad.

Nick Cave es totalmente consciente de las múltiples interpretaciones del título cuando dice en la canción: “In Heaven His throne is made of gold/ The ark of his Testament is stowed” (“En el cielo Su trono es de oro/ El arca de su Testamento está guardada”). Y sigue: “Down here it’s made of wood and wire/ And my body is on fire/ And God is never far away” (“Aquí abajo el trono es de madera y alambre/ Y mi cuerpo está en llamas/ Y Dios nunca está lejos”). El protagonista de la canción, sentado en una silla eléctrica, a punto de ser ejecutado, espera ver en breve a ese Dios, igualmente sentado en su trono celestial, para recibir, por fin, perdón eterno. El inicio del estribillo es inteligentemente ambiguo y acepta varias lecturas posibles: And the mercy seat is waiting” (“Y la silla de la misericordia está esperando”) puede ser tanto la silla que le aguarda para condenarlo a la muerte, como también su anhelo de encontrarse con Dios, que le espera en su trono celestial, con misericordia y gracia.

Sin duda, lo más marcado de la canción es el estribillo, que se repite en bucle, cada vez con más ímpetu y con variaciones. “And the mercy seat is waiting/ And I think my head is burning/ And in a way I’m yearning/ To be done with all this weighing up of truth./ An eye for an eye/ And a tooth for a tooth/ And anyway I told the truth/ And I’m not afraid to die.” (“Y la silla de la misericordia está esperando/Y creo que mi cabeza está ardiendo/ Y en cierto modo estoy anhelando/ Para hacerme con esta ponderación de la verdad./ Ojo por ojo/ Diente por diente/ Y de todas maneras he dicho la verdad/ Y no tengo miedo de morir”). La famosa frase ojo por ojo, diente por diente” es tomada muchas veces como sed de venganza, pero históricamente es la base del concepto de justicia. Está presente en el Código de Hammurabi y conforma la conocida Ley de Talión (siglo XVIII a. C.). Igualmente, está en la Torá (Pentateuco) o los libros de la ley mosaica (aparece en Éxodo, Levítico y Deuteronomio, entre el II y el I milenio a. C.). Antes de esta determinación, la venganza podía ser desmedida: por ejemplo, si tu vecino te robaba un animal, podías matar a toda a su familia. El ojo por ojo y diente por diente establece, de esta manera, una medida para la justicia y fue fundamental para el desarrollo de la sociedad occidental. De hecho, las leyes actuales se basan, en grande medida, en este concepto.

Sin embargo, Jesucristo en el sermón del monte anula esta ecuación y predica el perdón:

Han oído la ley que dice que el castigo debe ser acorde a la gravedad del daño: ‘Ojo por ojo, y diente por diente’. Pero yo digo: no resistas a la persona mala. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, ofrécele también la otra mejilla.(Mateo 5:38-39).

Cristo cumplió la ley, pero liberó el pueblo de ella, iniciando el período de la gracia. Redujo toda la vasta y compleja legislación judía a dos mandamientos: amar a Dios y al prójimo. En la canción, Cave se cuestiona la práctica de los preceptos de Jesús: el amor, la gracia y el perdón, pues el protagonista tendrá que pagar con su vida por un crimen que no sabemos cuál es, ni siquiera si es inocente o culpable, y antes de ser ejecutado, justo al inicio de la música dice: “The face of Jesus in my soup” (“El rostro de Jesús en mi sopa”). Cave va más allá e invoca la muerte del Mesías, comparándose de alguna manera a él cuando indica que “I hear stories from the chamber/ How Christ was born into a manger/ And like some ragged stranger/ Died upon the cross/ And might I say it seems so fitting in its way/ He was a carpenter by trade/ Or at least that’s what I’m told” (He oído historias de la sala de justicia/ Cómo Cristo nació en un pesebre/ Y al igual que un extraño desigual/ Murió en la cruz/ Y podría yo decir que es apropiado a su manera/ Era un carpintero de oficio/ O al menos eso es lo que me han dicho”). Cristo pregonaba el perdón y le crucificaron, aún estando libre de pecado, como a un delincuente. El protagonista recupera esta historia para comparar su situación a la del Mesías. Se cuestiona la validez de la justicia y la necesidad de su final trágico, pero a la vez, la idea de la muerte de Cristo le tranquiliza, y más que eso, le da un status de mártir.

No se sabe si el protagonista es culpable o inocente. Nick Cave sabe jugar como pocos con la ambigüedad. Nos da pistas de ambas posibilidades con versos como “My kill-hand is called Evil/ Wears a wedding band that’s Good.” (“Mi mano asesina es llamada el Mal/ Lleva un anillo de matrimonio que es el Bien.”), o, los últimos de la canción, “And anyway I told the truth/ But I’m afraid I told a lie” (“Y de todos modos le dije la verdad/ Pero me temo que le dije una mentira”). Al alimentar por igual las dos opciones, Cave consigue demostrar aún más lo ilógico de la ejecución. De qué importa si el protagonista cometió algún crimen o no, y da igual la gravedad del delito, pues su castigo es desmedido de todas maneras. El concepto cristiano no es válido para este personaje, pero ni siquiera la ecuación de “ojo por ojo, diente por diente” le libra de la muerte. Lo único que le calma es saber que Cristo también fue ejecutado y pensar que después de la muerte se encontrará con un Dios misericordioso, que le absolverá de todos sus pecados. “The mercy seat”, en todos sus significados, y a pesar de todo, es un himno al perdón y a la misericordia, conceptos inexistentes antes e impracticables ahora.

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