‘Mentiras piadosas’ o cuando Sabina empezaba a ser el mejor Sabina

Portada del disco | AM
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Este fin de semana celebramos el vigesimoquinto aniversario de la publicación de Mentiras piadosas, el séptimo disco de Joaquín Sabina. Conmemoramos la efeméride con discreción, casi en susurros. El trabajo no tuvo la repercusión de 19 días y 500 noches, cuyo decimoquinto aniversario motivó una gira que aún sigue viva y un disco fruto de ella.

Pero Mentiras piadosas merece –como mínimo- unas líneas y un recuerdo constante porque, amén de tener una gran colección de canciones, es la primera vez que Sabina incorpora a su repertorio recursos de ese conjunto de universos inabarcable, múltiple y delicioso que es la música latinoamericana. El artista ya sabía lo que era girar por el continente hermano, tomó apuntes y parió “Con un par”, una canción tropical sobre El Dioni. No es –ni por asomo, vamos- la mejor pieza del ubetense, pero sí que abre una ventana, refresca su discurso y, fruto de ese aire nuevo musical, posteriormente, vendrían piezas como “Y nos dieron las diez” o “Por el bulevar de los sueños rotos”.

Contaba Sabina a Rosa Montero en El País que el disco “lo escribí de dos a seis de la madrugada, aquí, en casa. Y luego, a las seis de la mañana, me iba a un bar en donde me dejaban una oficinita, porque el dueño es amigo mío. Y ahí participaba de todo el mogollón del bar y, al mismo tiempo, podía seguir escribiendo”. El disco sabe vivo y efervescente. Las canciones que peor se conservan son las escritas a golpe de periódico, de la actualidad del momento, como “Pobre Cristina”, “El muro de Berlín” o “Con un par”. La primera surgió de una entrevista a Cristina Onassis en la que declaraba “Soy tan pobre porque no tengo más que dinero”. El día en que Sabina presentó Mentiras piadosas16 de mayo de 1990-, declaró:

“Creo que Cristina Onassis, una mujer desesperadamente desgraciada con miles de millones, hubiera dado algo por ser El Dioni, ese héroe digno de admiración que ha hecho lo que mucha gente ha soñado siempre y al que le han salido mal las cosas porque es una persona buena. El Dioni sabe, como Cristina Onassis, que el dinero no da la felicidad pero calma los nervios”.

Es evidente que una canción dedicada a Cristina Onassis no tiene la misma fuerza en 1990 que en 2015, pero sí que la tienen “Eclipse de mar”, “Y si amanece por fin” o “Con la frente marchita”. Por no hablar de “Mentiras piadosas”, “Corre, dijo la tortuga” o “Medias negras”. Caray con el menú. En su elaboración, amén del propio Sabina, participaron Pancho Varona, Antonio García de Diego, el baterista Sergio Castillo  o Luis Eduardo Aute. Qué gran alineación.

En el disco hay amor, pesimismo, humor negro, cotidianidad, versos brutales y hermosas melodías. El amor que no sale en el periódico. La rica atormentada. La relación urgente, fugaz y despechada. El harakiri del comunismo. La demanda de mentiras piadosas. El relato del ladrón heroico y frustrado. La confesión –al menos, aparente- contradictoria. El último himno de Argentina. Una boutade sacramental. Un affaire con una choriza. Una pieza de bar. Y un allá tú.

Así pues, en Acordes Modernos reivindicamos la importancia y el buen gusto de un disco que ya tiene 25 años y que supuso la génesis, en mi opinión, del mejor Sabina: el de Física y química, Esta boca es mía y Yo, mi, me, contigo.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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