“Anda suelto Satanás”: la inesperada contribución de Aute al rock duro

Aute y Teddy Bautista, en la contraportada de 'Albanta' | AM
Aute y Teddy Bautista, en la contraportada de ‘Albanta’ | AM

Año 1978, transición pura y dura. Los ponentes constitucionales hacen juegos de manos, los tiempo después discutidos Pactos de la Moncloa están aún calientes, y se estrenan, entre el aluvión de cine S, películas tan señaladas –y comprometidas- como Siete días de enero de Juan Antonio Bardem, El diputado de Eloy de la Iglesia. En este contexto, Luis Eduardo Aute decide dar un golpe de timón a su discografía. Su nuevo trabajo se llama Albanta (Ariola, 1978), se graba en febrero y se publica poco después.

Aute venía de una especie de crisis creativa: para poder grabar el complejo, reivindicable y extremadamente turbio Sarcófago (Ariola, 1977), que cerraba su trilogía de LPs “Canciones de amor y muerte”, se le obligó a hacer una concesión de comercialidad. Surge así Babel (Ariola, 1976), recopilación de canciones satíricas ya publicadas aquí y allá, y que hubiera preferido no grabar. Comprensiblemente, las ventas fueron mucho mejores para Babel que para Sarcófago, pero al artista aquello le desanimó. Aute, en aquellos momentos multidisciplinar (además de la pintura, también compuso bandas sonoras, publicó poemarios, dirigió cortometrajes) seguía sin dar conciertos en directo. Todo su trabajo musical se volcaba en álbumes, y para propiciar un cambio de sonido decidió prescindir de su anterior arreglista, Carlos Montero, y contratar a su amigo Teddy Bautista. Se mantiene el escritor José Manuel Caballero Bonald como coordinador entre músico y discográfica, en su cometido de director del subsello Pauta.

Portada de 'Albanta' | AM
Portada de ‘Albanta’ | AM

Albanta, disco con el que comienza la trilogía “Canciones de amor y vida”, era temáticamente diverso, aunque bastantes canciones filosofaban sobre la política, la naciente democracia y la libertad. No era una obra completamente inédita, ya que varias canciones habían sido publicadas previamente por Rosa León (“Al alba”, “Pétalo”, “A por el mar”) o por Ana Belén (“De paso”, “Ahora sí, ahora no”). Entre las nuevas sí que se encontraban dos canciones tétricas que temáticamente parecían descartes de Sarcófago: se trataba de “No sé qué coño me pasa hoy (Descansa en paz)” y “Anda suelto Satanás”.

Teddy Bautista, una vez disueltos Canarios, tuvo una triple actividad en aquellos años de la Transición, cuando todavía no medraba en la SGAE. En primer lugar, compuso un buen puñado de bandas sonoras. Asimismo, se convirtió en uno de los productores de moda, y la nómina de gente con la que trabajó resulta cuanto menos variada: además de a Aute, también produjo a Camilo Sesto, Imán Califato Independiente, Cucharada, Leño, Topo o Nacha Pop, entre muchos otros. Y por último era, junto con Víctor Manuel, el principal enlace entre el gremio musical y el Partido Comunista de España. Para la producción de Albanta, Bautista prescinde de los arreglos orquestales que trufaban los discos previos de Aute y lo acompaña simplemente de una formación rock y de un cuarteto de cuerda.

“Anda suelto Satanás” abre el disco a la manera de prólogo dejando patente el cambio de estilo. Se trata de una canción con tres estrofas, apenas doce versos, que anuncia la llegada del maligno en sus tres nombres: Satanás, Lucifer y Belcebú. Plagada de imágenes tenebrosas, surrealista, con evocaciones al infierno (“Cae fuego en lugar de maná”) la muerte (“un cadáver abraza el arcén”) y al sexo turbio (“una novia vestida de tul / se masturba sobre un ataúd”). Musicalmente es un rocanrol cuyos arreglos evocan directamente a Dylan, no por casualidad explícitamente citado en la letra (“Canta Bob Dylan en el casete”). En los puentes instrumentales aparece una armónica tocada por Teddy Bautista –la sombra del de Minnesota es alargada-, y la canción termina con un solo a cargo de Armando de Castro, que se hace cargo de todas las guitarras del disco como músico de sesión. Armando de Castro, por aquel entonces en Coz, ya había trabajado junto a Teddy Bautista en un curioso disco-panfleto del PCE que alternaba canciones de los artistas en la órbita del partido con discursos de Carrillo y la Pasionaria. Pero esa es otra historia. Aquí lo importante es resaltar que los dos músicos artífices de la transformación de “Anda suelto Satanás” participaron en la grabación de su versión original.

El primer cambio de la canción lo da el mismo Teddy Bautista, al participar meses después en el Festival Rocktiembre en la Plaza de Toros de Vista Alegre, junto a otros grupos del incipiente rock urbano. En aquel concierto, y acompañado por Coz, Teddy Bautista interpretó “Anda suelto Satanás”, y la presentó ante las huestes rockeras madrileñas como “una canción de [uno de] los más grandes compositores de este país, se llama Luis Eduardo Aute”, nada menos. Aquella versión, que duraba más de 8 minutos y tiene también presencia de la armónica, ya viste ropajes de rock duro. Este concierto se filmó, y dio lugar a la película Nos va la marcha (Manu Berastegui, Raimundo García y Manuel Gómez Pereira, 1979). También se publicaría el disco doble Nos va la marcha (Chapa-Zafiro, 1979), que excepto algunas canciones sueltas nunca se ha reeditado en CD –entre las excepciones la que hablamos, incluida en el recopilatorio ¡Viva el Rollo! Toda la bronca de los 70 (Warner-Dro, 2003)-. Por cierto, Rosendo, que cerró el concierto como guitarrista y vocalista de Leño, también haría muchos años después su propia versión de “Anda suelto Satanás” para el disco tributo ¡Mira que eres canalla, Aute! (Virgin, 2000).

No sería esta la última ocasión en que Teddy Bautista interpretara la canción: invitado por Aute a la grabación de su primer disco en directo, la volvería a entonar en el Teatro Salamanca el 4 de marzo de 1983, ante la muda presencia de su autor. Esta versión es mucho más conocida, ya que Entre amigos (Movieplay, 1983) se convertirá, con el tiempo, en el segundo disco más vendido de toda la carrera de Luis Eduardo Aute –el primero es Cuerpo a cuerpo (Ariola, 1984)-.

Consciente del potencial de la canción, Armando de Castro también se fijará en ella. Tras la salida nada amistosa de los hermanos de Castro de Coz y la formación de Barón Rojo junto a Sherpa y Hermes Calabria, una versión furiosa y endurecida de “Anda suelto Satanás” tendría cabida en el álbum debut de los Barón, Larga vida al rock and roll (Chapa-Zafiro, 1981), una de las obras seminales del heavy metal español junto a su contemporáneo Prepárate de Obús. Armando de Castro le pone voz y distorsión, Barón Rojo le pone contundencia y agallas, y se coloca como pieza atemporal de la banda. De esta nueva lectura saldrán más versiones, como las de Miguel Ríos o Disidencia, entre otras muchas que pueden encontrarse en Youtube. Había nacido un himno del rock duro patrio.

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