“Secreta mujer”: Serrat, Galeano y una invitación a ‘desdudarse’

Serrat, Galeano y Sabina | Imagen de 'El símbolo y el cuate'
Serrat, Galeano y Sabina | Imagen de ‘El símbolo y el cuate’

Conocer a tu ídolo implica un riesgo: el de que deje de serlo no objetiva, pero sí subjetivamente. Es decir, que siga siendo un ídolo, pero ya no lo sea para ti.

Eso me ocurrió -en parte- con Eduardo Galeano. Hace cuatro años, mi compadre José Rivas -alias Maño- y un servidor acudimos al Retiro, durante la Feria del Libro, para encontrarnos con el escritor uruguayo y preguntarle sobre asuntos de cooperación de la ONU, para un trabajo de clase -entonces, estábamos en quinto de Periodismo. Me firmó un libro –Los hijos de los días, Siglo XXI, 2011-, le hicimos un par de preguntas y, cuando se dio cuenta de que le estábamos grabando, calló de manera brusca, y su agente, guardaespaldas o como se diga nos invitó, con la amabilidad fría del desprecio, a irnos a tomar por saco.

Por este suceso, en lo personal, esa bruma inexistente que creamos en torno al tótem que creemos conocer y no conocemos, Galeano se me descascarilló.

En lo intelectual, escasean las palabras para describir a un genio tan mayúsculo, tan suyo, tan rojo y tan fino. Me encantaba Galeano por esa capacidad precisa para tocar la fibra sensible; por generar, en la conciencia de uno, terremotos éticos y necesarios con la belleza de la palabra; por enseñarnos y recordarnos las atrocidades que sufrieron los olvidados, amén de, por supuesto, generar un mensaje de esperanza, muy unido al de la acción política.

En Acordes Modernos lo homenajearemos escuchando a Joan Manuel Serrat cantando a Galeano. “Secreta mujer”, incluida en Sombras de la China (1998), es un hermoso bolero que contiene versos de “La noche”, un conjunto de textos breves incluidos en El libro de los abrazos (Siglo XXI, 1989). Escribe el autor uruguayo:

LA NOCHE / 1

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados.

Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

LA NOCHE / 2

Arránqueme, Señora, las ropas y las dudas.

Desnúdeme, desdúdeme.

LA NOCHE / 3

Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo

a la orilla de un abismo.

LA NOCHE / 4

Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.

En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.

La luna tiene dos noches de edad.

Yo, una.

Y canta el catalán:

Descanse en paz Eduardo Galeano. Viva su arte eterno.

PD: Serrat también cantó por Galeano en Versos en la boca (2002), musicalizando “La mala racha”.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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