‘Paracaídas y vueltas’: Calamaro, el último miembro de la generación ‘beat’

Portada del libro | Libros Cúpula
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Andrés Calamaro es un beat. De la escuela de Grinsberg, Kerouac o Burroughs. Con su marca, claro. Es lo que más me ha gustado/sorprendido de Paracaídas y vueltas (Libros Cúpula, 2015), que sale a la venta este martes: descubrir la enésima faceta artística de un tipo al que sigo desde el instituto, cuando el acné me atacaba como el ejército de Atila y las primeras venus me daban calabazas. Con sus textos “findelmundistas”, el argentino demuestra que sabe escribir literatura, se pierde por -presuntos, al menos- laberintos oníricos, fantásticos, químicos, divertidos, surrealistas. Y lo hace, como diría Lorca en su famosa conferencia, con duende.

Eso no está a la altura de cualquiera.

Diarios íntimos”: así es el subtítulo de Paracaídas y vueltas. La intimidad que expone Calamaro es la del artista, muy en línea con la que encontramos en Crónicas Vol. 1 de Bob Dylan. Lo rosa brilla por su ausencia, el anecdotario bizarro es escaso, por no decir nulo: no hay lugar para la polémica -los únicos ataques que encontramos en la obra son en defensa propia, y van dirigidos hacia los antitaurinos, algunos periodistas y la crítica “talibana”. La intimidad que encontramos en el libro pasa por el proceso de creación, el diario de carreteras o la relación -artística- con sus colegas. Absténganse, por tanto, fanáticos de Sálvame.

Paracaídas… arranca con un primer capítulo anárquico, en el que encontramos todo tipo de textos -incluida una trampa gore que podrá escandalizar a más de uno, no digo más. Tras él, el libro se vertebra a través de capítulos con una marcada coherencia temática: amigos ausentes, ídolos, textos “findelmundistas”, aguafuertes taurinos…, etcétera. Calamaro transita con fluidez por diferentes géneros: el artículo de prensa, el diario personal, el consultorio musical, la vanguardia, la epístola -correspondencia con el periodista y escritor Enrique Symns– o el verso (Y todo lo demás, también). Se descubre como un gran prosista, juega con el lenguaje como un tahúr hábil y experimentado.

Valga este ejemplo del prólogo:

Paracaídas & vueltas te llevará conmigo (…) a los húmedos subsuelos de un siglo en pañales, al tibio consuelo de los recuerdos, al ruido de la puerta de la cárcel que se cierra detrás de ti”.

Y este otro, de un texto titulado “Partir es morir un poco”:

“Sé cómo es cuando la mayor gloria no puede apagar el fuego que incendia tu pecho, cuando la vanidad y el bolsillo están colmados pero el corazón sigue marchito, cuando ninguna sustancia es suficiente, aunque generalmente anestesia un poco el malestar del momento”.

Calamaro también se revela -aunque ya lo había hecho en textos de su blog o en entrevistas- como una enciclopedia del rock, especialmente del rock argentino, del que es historia viva. En este sentido, las aportaciones, los recuerdos, las anécdotas discretas -algunas, de juventud- son abundantes, así como los homenajes a los compañeros, ausentes y presentes, como Jimi Hendrix, Rosendo, Gardel, Pappo, Gustavo Cerati o Dylan -sobre este último, destacan los textos en los que se refiere a la gira en la que acompañó al de Duluth. También hay elogios para personajes de otros gremios, como Hebe de BonafiniFerrán Adriá y, cómo no, Diego Maradona.

Además, Paracaídas… cuenta con un capítulo en el que Calamaro se pronuncia sobre determinados asuntos históricos, teológicos y políticos, y con una parte final llena de poemas inéditos y versos de sus canciones. El argentino demuestra, una vez más, su sensibilidad artística, su honestidad brutal, salvaje y creativa. Sabe de lo que escribe, y escribe bien. El autor de “Media verónica” o “Para no olvidar” ha zarpado hacia un mundo nuevo/viejo -el del papel- y, al menos, su primera misión, la ha concluido con éxito.

¿Mi consejo? Abróchense el paracaídas y salten al vacío -metafóricamente, se entiende-, que el libro está muy bien.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Un comentario sobre “‘Paracaídas y vueltas’: Calamaro, el último miembro de la generación ‘beat’

  • el 20 septiembre, 2016 a las 5:55 am
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    yo lo lei hace tiempo y siendo fiel a andres y creyendolo conocer por sus letras desde siempre desde raices, no era lo que esperaba

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