“Foi na Cruz”, de Nick Cave: una canción de amor desde el monte Calvario

Cave, en la revista 'Spex', mayo de 1990 | U. Bockler.
Cave, en la revista ‘Spex’, mayo de 1990 | U. Bockler.

Uno empieza a leer la Biblia por dos motivos: el primero, para entender mejor a Nick Cave como letrista –perdón por la idolatría, pero es lo que hay-; el segundo, porque, con toda la razón, y tras un debate salpicado de dudas, miedos y referencias a fanatismos, mi prima Lara Manelli –quien publicará un poemario en breves, perdón ahora por la publicidad- me dijo que, sin el libro sagrado, nuestra civilización y, sobre todo, nuestra cultura, serían entes incomprensibles.

Dios llama a cada uno de distinta manera.

Prescindiendo de credos y hablando como lector, digo que la lectura de la Biblia es compleja, obligada y sorprendente –por ejemplo: quién me iba a decir a mí que, antes de que partiera hacia Egipto para liberar a los hebreos, Moisés estuvo a punto de ser asesinado por el propio Dios. Motivo: no estar circuncidado.

Estamos en Semana Santa y, motu proprio, he leído la Pasión según el Evangelio de Lucas. Es la antítesis de la película de Mel Gibson: el evangelista prescinde de vísceras, ríos de sangre y huesos rotos, y su sobrio relato se centra en la injusticia que judíos y romanos cometieron al condenar a Jesús a la crucifixión, y en la actitud extrema y piadosa de éste –con el archiconocido y sobrecogedor “Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen”.

A Rouco Varela –disfrute su jubilación en su piso de millón y medio de euros, saludos- le parecerá lamentable, pero ya digo que, si en estos momentos estoy leyendo la Biblia es, en parte, por Nick Cave. El cantante australiano sostiene que toda canción de amor debe hablar, de una manera o de otra, de Dios. Y una de las canciones más paradigmáticas de su obra, en este sentido, es “Foi na Cruz”, incluida en su sexto álbum de estudio con los Bad Seeds, The Good Son (1990).

Tras su primera desintoxicación, Nick Cave decidió mudarse a Brasil, país que le dio, entre otras cosas, una mujer –Viviane Carneiro-, un hijo y el citado álbum. Precisamente Carneiro, tal y como recoge Jorge Alonso en Nick Cave & The Bad Seeds: Compartiendo las semillas (66 rpm, 2014), afirmaba sobre su (ex) pareja al respecto:

“Le interesaba mucho la cultura brasileña, pero la parte de la cultura religiosa con sus cánticos, y le impresionaban la pasión con la que retrataban las imágenes de Jesús y de la Iglesia, y el gran dramatismo de las iglesias de Brasil”.

Así, “Foi na Cruz” está basada, parcialmente, en un himno protestante brasileño –canturreado por el protagonista de Pixote, film dirigido por Hector Babenco que impresionó a Cave. “Foi na cruz, foi na cruz, que um dia / meus pecados castigados em Jesus”. Pese a la explícita referencia a la escena de la crucifixión en el Calvario del estribillo, las estrofas circulan por los terrenos del amor entre una mujer y un hombre. La pieza tiene un aroma a resignación: los “grandes planes” de la pareja se limitarán al mundo de los sueños, y hay amor, pero también odio, triquiñuelas y mentiras.

Al fin y al cabo, lo típico en una relación.

La escuchamos:

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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