“Valentine’s Day”, de David Bowie: una joya macabra y misteriosa para el día de los enamorados

Bowie, en el videoclip de "Valentine's Day" | Imagen de vídeo
Bowie, en el videoclip de “Valentine’s Day” | Imagen de vídeo

Llegó el 14 de febrero. Viva San Fer…, perdón, San Valentín. Creyentes, ateos y agnósticos celebran con sus parejas –si tienen- su enamoramiento, concepto que Ortega y Gasset definió como “estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza”. Eclosionan las tarjetas con cupiditos infantiles, las cenas en restaurantes más caros que McDonald’s, las escapadas a mil sitios -salvo al pueblo de los suegros. El consumismo es buen amigo de la efeméride. ¿Su origen? Un santo legendario –la Iglesia decidió eliminar la festividad del calendario eclesiástico en 1969- que, vulnerando el decreto de un cruel emperador romano, celebró matrimonios en la clandestinidad.

¡Cuántas canciones se habrán escrito sobre San Valentín! Como la descendencia de Abrahán –y la de los Borbones-, la cifra es inabarcable. En estas piezas se invoca al amor, a la pasión, a la felicidad y al sexo –o la ausencia de estos. Lo habitual es el tópico: cuando escuchamos un tema sobre San Valentín, ya sabemos a lo que nos enfrentamos.

Luego están las excepciones, claro. En mi opinión, nadie rompe el discurso oficial valentinesco de una forma tan bella, misteriosa y macabra como David Bowie en su “Valentine’s Day”, tema incluido en The Next Day (2013), su vigesimocuarto disco de estudio.

Melódicamente, “Valentine’s Day” pasa por una balada rock amable, dulce y pegadiza. Sin embargo, no estamos, ni de lejos, ante una canción de amor. El protagonista del tema no es un santo, sino un tipo inquietante, con “manos huesudas” y un “corazón de hielo”. Bowie, en la letra, huye del detalle y opta por la pincelada expresionista, pero lo que –al menos- se intuye es que su Valentine es un psicópata que fantasea con provocar una matanza. Tiene “algo que decir”, y lo hará en su día:

“The rhythm of the crowd,
Benny and Judy down.

(…)

Valentine told me how he feels
if all the world were under his heels,
or stumbling through the mall”.

Os dejamos el videoclip, dirigido por Indrani y Markus Klinko y rodado en un edificio abandonado de Nueva York.

Feliz San Valentín.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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