“Far from me”, de Nick Cave: cantar con belleza cómo se pudre una relación aún es posible

Nick Cave & The Bad Seeds, en un concierto en 2013 | Flickr: @philadelphia_live
Nick Cave & The Bad Seeds, en un concierto en 2013 | Flickr: @philadelphia_live

Empecé a escribir este texto veinte minutos después de lo previsto. El culpable de esta breve demora es Nick Cave, quien me ha sobrecogido hasta la parálisis con una de sus canciones: “Far from me”, incluida en uno de sus discos (con los Bad Seeds) más sencillos, íntimos y bellos: The Boatman’s Call (1997).

Occidente está saturado de canciones de desamor. Estas fueron –y son- tan viejas y necesarias como las putas. Pero ahora, la oferta superó a la demanda y, por ello, nos acosan, como plagas bíblicas, estribillos en los que se riman “amor” y “corazón”, “contigo” y “amigo”, “ayer” y “bésame”, etcétera. En este sentido, la plebe ha asfixiado a la aristocracia y, por ello, creo que hoy es muy difícil encontrar un espécimen de estos que te embruje, estremezca o, en definitiva, te emocione.

En general, The Boatman’s Call embruja, estremece y emociona. Pero ninguna de sus canciones me ha dejado tan planchado –en el buen sentido-, tan en el sitio, como “Far from me”. Su melodía, sencilla y triste, congela el tuétano. Una instrumentalización básica -vertebrada por una batería tocada con escobillas y un bajo suave, con un violín y un órgano que abrigan y un piano que, discreto, casi susurra- envuelve una letra con sabor a pretérito, a tiempos que fueron mejores y que ya no lo son.

“Far from me” refleja, de un modo pasional (y empírico), el deterioro inevitable de una relación. Parece escrita con premeditación, como si Cave la hubiera empezado a componer nada más iniciar un romance y la finalizara en cuanto el “nosotros” metamorfoseó en el “no te puedo ni ver”. “Empieza de un modo bastante bonito y termina con mucha amargura”, dijo el autor en una entrevista concedida a Mojo en 1997.

Todos hemos tenido pequeñas amantes dementes en este “mundo en el que todo el mundo folla con todo el mundo, de principio a fin”. Mujeres con las que hablábamos “de todo tipo de cosas” y que respondían con una sonrisa. Y todos pasamos “de lo ridículo a lo sublime”, y nos reprocharon (¿por qué a nosotros?, ¿acaso no conocían a nadie más?) lo bien que les iba. Y todos tuvimos a esa “amante de corazón valiente” que, “a la primera señal de peligro”, corrió para refugiarse detrás de su madre.

Tú que estás tan lejos de mí,
tan lejos de mí.
Al otro lado de algún frío mar neurótico,
lejos de mí.

Disfruten:

http://youtu.be/brFB5yjda58

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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