Lone Star, a través de todos sus discos

Lone Star | Foto de propaganda de la discográfica Phonic, 1976-1977
Lone Star | Foto de propaganda de la discográfica Phonic, 1976-1977

Con la aparición del primer disco en solitario de Pere Gené consideramos necesario, por no decir imprescindible, hacer un repaso por lo que ha sido la carrera musical de este grande de la música, hasta el momento siempre de la mano de Lone Star. A lo largo de este artículo repasaremos una obra notable que no puede caer en el olvido.

 

Lone Star 1966

Lone Star

(EMI-La Voz de su Amo, 1966)

Muy complicado lo tenían las bandas de rock españolas para grabar un LP. Las discográficas solo pretendían de ellas que se dedicaran a versionar, a veces en inglés y otras en castellano, los éxitos de las bandas anglosajonas, cuando no italianas o francesas, sin apenas posibilidad de incluir canciones propias. Además, las canciones se publicaban en EPs de 4 temas, más asequibles para el comprador en lugar del muy caro long-play, que incluso estaba gravado con impuesto de lujo. Sin embargo, el éxito con repertorio propio de conjuntos como Los Brincos y Los Bravos permite que La Voz de Su Amo, filial de EMI y discográfica de Lone Star, les brinde la oportunidad de estrenarse en formato grande. De media hora de duración, incluye 6 versiones y 6 temas propios. Entre las lecturas ajenas destaca “Río sin fin”, versión del “Deep river mountain high” de Ike y Tina Turner con final desatado, y también es interesante “Alrededor de este mundo” (“I gotta travel all over” de The Shevells). En cuanto a las composiciones propias, son canciones beat más o menos garajeras que, simplemente, se dejan escuchar. Téngase en cuenta que, hasta ese momento, la banda solo había podido publicar una canción propia en sus EPs anteriores. La excepción es “La leyenda”, una canción de amor que evoca las películas del oeste de John Ford o Howard Hawks, expléndida tanto en su primera mitad, lenta y épica, como en su segunda mitad, rockera y trotona, y con la que Lone Star introduce las sonoridades orientales que se harán características en el estilo particular de la banda.

“La leyenda”:

 

Un conjunto con antologia 1967

Un conjunto con antología

(EMI-Regal, recopilatorio, 1967)

Regal, otro de los sellos de EMI, comienza a editar una serie de LPs recopilatorios de los artistas más vendedores de la casa. Junto a folclóricos, chansoners, zarzuelas y músicas tradicionales, se ponen también a la venta recopilatorios de los rockeros de la discográfica, LPs hoy míticos como: Lo mejor de Los Salvajes (1967), Los Mustang y sus éxitos (1968), Bruno Lomas (1968) o este Un conjunto con antología, que recoge 12 canciones que Lone Star había publicado entre 1963 y 1967, aunque tres de ellas se regrabaron ex profeso para este LP. Una selección particularmente satisfactoria, ya que incluye ciertamente lo mejor de sus comienzos, separando bien paja de grano. Aparece la que era su canción más conocida hasta la fecha, “La casa del sol naciente” (“The house of the rising sun”, en una versión que le gustó tanto a Eric Burdon que pidió conocer personalmente a Pere Gené, o eso cuentan), además de otras lecturas de The Animals acertadas y fascinantes, como son “Comprensión” (“Don’t let me be misunderstood) y “Muy lejos de aquí” (“We gotta get out of this place”). Junto con otras versiones de James Brown, The Who, Elvis Presley o Marie Laforet, aparecen dos temas propios: la ya comentada “La leyenda” y la juguetona “Amor bravo” –pop ñoño en las estrofas, rhythm and blues fiero y desatado en sus estribillos-. Un disco que argumenta el prestigio labrado por Lone Star en sus inicios.

“La casa del sol naciente”:

 

Vuelve el rock 1968

Vuelve el rock

(EMI-La Voz de su Amo, 1968)

1968 será probablemente el año de gracia de Lone Star. No solo publican la canción más importante de su carrera y uno de los títulos gloriosos de la historia del rock español, como es “Mi calle”, sino que se descuelgan con dos LPs monográficos. El primero, publicado en mayo, es un homenaje al rocanrol primigéneo, el de la década de 1950. Todas las canciones de la cara A aparecen traducidas al castellano, entre ellas “Lucille” de Little Richard, que abre el disco, “El baile empieza a las seis” (“Whola lotta shakin’ goin’ on de Jerry Lee Lewis), “¡Aleluya! Ella es mi amor” (“Hallelujah! I love her so” de Ray Charles) o “La conquista” (“Rip it up”, de Elvis Presley). La cara B, por su parte, está interpretada en su idioma original, es decir, inglés, y suenan clásicos como “I got a woman” de Ray Charles, “Long tall Sally” de Little Richards o “Trouble” y “Mean woman blues” de Elvis. En cualquier caso e idioma, las versiones procuran fidelidad respecto las originales y placer tanto para los músicos como para el oyente.

“Lucille”:

 

Lone Star en jazz 1968

Lone Star en jazz

(EMI-La Voz de su Amo, 1968)

Lone Star no era una banda, sino dos bandas con los mismos músicos: también daban conciertos de jazz por afición. Cuando interpretaban este tipo de música, Pedro Gené se sentaba al piano, Joan Miró se hacía cargo del vibráfono, Rafael de la Vega se cambiaba al contrabajo y Enrique López –que dejará el grupo tras grabar este álbum, siendo sustituido por Luis Masdeu- se mantenía en la batería. Con este disco, la banda desea acercar este tipo de música entre sus seguidores, así hacen un disco, como ellos mismos escriben en la contraportada del LP, “muy variado. Incluimos jazz caliente, blues, jazz tradicional y jazz frío. De esta manera cualquiera podrá formarse su propia idea de lo que es Jazz y analizar si le gusta o no”. Prueba de la disparidad de la selección: el “Tema de Peter Gunn” de Henry Mancini, “I believe to my soul” de Ray Charles, la canción tradicional catalana popularizada por Pau Casals “El cant dels ocells”, la Sonata nº 15 de W. A. Mozart o “Love is just around the corner” de Bing Crosby. Disco corto (29 minutos) y prácticamente instrumental, ya que de las siete canciones, solo hay dos que no son instrumentales (“I believe to my soul” de Ray Charles y “Misty” de Erroll Garner), queda como un ejemplo más de la enorme versatilidad creadora de la que hacía gala Lone Star.

“I believe to my soul”:

 

Spring 70 1970

Spring ’70

(EMI-Odeón, 1970)

El último disco de Lone Star publicado por una multinacional –de ahora en adelante, todos serán editados por pequeños sellos o independientes-. Publicitado como álbum en directo grabado en Ginebra, Zurich y Munich, algo que todavía Pere Gené anda diciendo en las entrevistas, su biógrafo Ezequiel Moreno (2006:112) apunta a que fue grabado en los Estudios EMI, con aplausos añadidos después de manera artificial. Es difícil creer que los alemanes y los suizos se vuelvan locos escuchando a un grupo español interpretar canciones propias que en aquel momento ni siquiera estaban grabadas. Pero por encima de esas engañifas de las discográficas, mucho más habituales de lo que habitualmente se piensa, nos encontramos con media hora de puro y poderoso rhythm and blues y rock and roll. Hay dos lecturas de Ray Charles (“I believe to my soul”, en una lectura bien diferente a la grabada en el LP anterior, y “What’d I say”, con unos gritos del público más falsos que los duros de cuatro pesetas) y una más de The Zombies (“She’s not there”). Las otras cuatro que incluye este álbum están compuestas por la banda e interpretadas en inglés, y no desmerecen: “Love”, “When I woke up this morning”, la abluesada “When I was young” y “A time to love, a time to die”. Los aplausos caldean el ambiente, aunque sean de mentira.

“She’s not there”:

 

Es largo el camino 1972

Es largo el camino

(Unic, 1972)

El primer disco que la banda grabó con Sebastián Sospedra como bajista es uno de los más variados y prestigiosos de la banda. La desgarrada balada “Nathalie”, con Gené a lo crooner bramando como Nino Bravo, abre la cara A poniendo los pelos como escarpias. Siguen dos canciones el inglés, el acelerado rhythm and blues en inglés, “If by night a call your name” y la rockera “Halleluyah” para rematar con una joya progresiva con hipnótico trance pianístico, “Pájaro de fuego”. La cara B se inicia también con una canción ampulosa, “Maybe tomorrow” a la que siguen un par de canciones reflexivas (“Máquina infernal” y sus onomatopeyas, “¿Por qué?”) en la que destacan los solos de vibráfono de Juan Miró. Termina el disco con la machacona “I got nobody”, precursora de “¡Adelante!”, alargada hasta los 9 minutos para que cada miembro de la banda se marque un solo con su instrumento.

“Pájaro de fuego”:

 

Adelante rock en vivo 1973

¡Adelante! Rock en vivo

(Unic, 1973)

El LP más veces reeditado de Lone Star –por lo menos en la década de 1970-, se grabó de un tirón, en directo (con algún retoque mínimo) en los estudios Gema 2 de Barcelona, con un puñado de amigos y la crítica musical presentes. Es un trabajo en el que la banda abraza el rock duro, las guitarras fuertes, sonidos pesados similares a los que hacen allende nuestras fronteras bandas como Deep Purple o Black Sabbath. En su mayoría interpretado en inglés, junto a piezas blues como “Up the highway” o la animosa “Let’s rock together” aparece “Canta conmigo rock and roll”, que sonó bastante en su momento por la radio. Y sobre todo, la mítica, la que da título al disco, el ánimo expedito del rockero a aguantar contra viento y marea, “¡Adelante!”. Recuerdo cantarla a voz en grito mientras conduzco por carreteras secundarias manchegas, con una amiga mía que no conocía a la banda como copiloto. En un momento determinado me dice: “Esto es un poco hardcore, ¿no?” ¿Exagerado? Juzguen ustedes mismos. Año 1973, os recuerdo.

“¡Adelante!” (versión recortada):

 

 

Lone Star Sombras 1973

Lone Star (El disco de las sombras)

(EMI, recopilatorio, 1973)

Espoleado por el éxito de sus nuevos trabajos, y sin consentimiento de la banda, su antigua discográfica publica un nuevo recopilatorio (seguirán otros más completos como el doble LP “Los ‘60”, 1978 o “Grandes grupos de los 60. Lone Star”, 1988). Ya que este disco incluía por primera vez en formato grande algunas de las cimas inmarchitables de la banda publicadas hasta entonces solo en single, como son “Mi calle” (1968), “La trilogía” (1969), “Lyla” (1970) o “Quiero besar otra vez tus labios” (1970), Jesús Ordovás lo incluye en su libro Los discos esenciales del pop español. Sin embargo, el vinilo es un dislate que entremezcla canciones y épocas prácticamente sin criterio, aunque los coleccionistas valoraban que incluyera “África”, una canción inédita proveniente de las últimas sesiones para EMI, en 1971.

“Mi calle”:

 

Siguenos 1976

¡¡Síguenos!!

(Diplo, 1976)

Tiempos duros para Lone Star, que ya anda lastrado por cambios constantes en su formación. Que apuestan por el rock pesado cuando prácticamente nadie en este país lo hace (solo Storm en Sevilla, y algunos grupos noveles incapaces de grabar, aunque algunos registran al menos un tema en el disco colectivo Viva el rollo, 1975). Que además se embarcan con una discográfica que les estafa, dejando un LP grabado inédito que no pueden publicar (ver Oveja negra, más abajo). Pero Gené parece sacar fuerzas de flaqueza y publica uno de los mejores discos de la banda. La cara A, cantada en inglés y catalán, incluye una versión endurecida del “Jailhouse rock” de Elvis y ¡atención!, una lectura rock de 9 minutos de “Ol’ man river” del musical de los años 20 Show boat, imaginativa y virtuosa, que te deja boquiabierto. Pura gloria musical. Le sigue otra de las baladas desgarradoras de Gené, pero con guitarras enchufadas, “L’amor s’en va”. La cara B, íntegramente cantada en español, se abre con una de las cimas de nuestro rock duro, que enseguida pasa a formar parte de los clásicos de la banda, “La oveja negra”. La acelerada “Mi nueva gente”, el blues “Alas en el cuerpo” y “Vuela libre” no decaen y suenan también furiosas, pero con el sello inconfundible de la banda. Mi disco favorito de Lone Star.

“Old man river”:

 

Horizonte 1977

Horizonte

(Phonics, 1977)

Especie de trabajo introspectivo-conceptual en el que Pere Gené recurre a una visión mística y espiritual para hablar, en la mayoría de las letras del disco, de la situación política del país en ese momento. Por ello encontramos versos como “Mejor que bajemos de la torre amurallada, salgamos a la calle porque las cosas cambian […] Los genios de la historia se atrevieron a poner su mano al fuego, hicieron el amor con una niña para hablar del crimen bueno”, “¿No será que hay algunos que quieren que exista miseria, […] no será que así pueden seguir manteniendo el poder?” Con su sonido crudo y correoso, de estrías progresivas, y la cara B engarzada a la manera de medley, posiblemente sea temáticamente el disco más atrevido de la banda. Sin embargo, problemas discográficos impedirán una distribución normalizada tanto de este como del disco anterior.

“Horizonte”:

 

Oveja Negra 1979

Oveja negra

(Discos Mercurio, 1979)

Álbum grabado en 1974 para un productor que luego resultó ser un mafioso que se fugó con el dinero, el disco pudo ser finalmente publicado cinco años después por otra discográfica especializada en serie económica –venta en ferias y gasolineras-, y que también publicó por aquellas fechas el quinto LP de Módulos. El disco sigue cabalgando en el rock duro que había despuntado en sus anteriores trabajos. “Tierra salvaje” tiene una letra con connotaciones sociales y un solo de vibráfono. “Rayo de plata” pisa más acelerado, “Bajo el sol” es más progresiva, pero en cualquier caso la línea de bajos y guitarras distorsionadas están ahí. El disco también incluye una balada prototípica de Gené, “No time to say goodbye”, e incluye varias versiones primigenias, con arreglos más directos, de canciones que ya habían aparecido en ¡¡Síguenos!!: “Oveja negra”, siempre magnífica, “Rocking boggie woogie” y “I don’t wanna know your name” son “Mi nueva gente” y “Alas en el cuerpo” respectivamente en inglés.

“Oveja negra”.

 

Viejo lobo 1982

Viejo lobo

(Avui, 1982)

Pere Gené y Álex Sánchez se encuentran, desde 1979, con serias dificultades para dar continuidad a la banda. Nuevos y antiguos componentes son reclutados como músicos de sesión o como refuerzos para conciertos puntuales. Aún así, deciden echar el resto y grabar un último LP. En la opinión de Gené es el mejor trabajo de la banda, opinión que no comparto, aunque posiblemente sí sea el que tiene mejor sonido. Viejo lobo es un disco de rock arenoso, pero maduro y elegante, de una banda reacia a subirse al carro del heavy, por entonces en boga, como sí harán los por entonces renacidos Salvajes de Gaby Alegret. En Viejo lobo hay espacio para la nostalgia en “En el año 62”, la más dura del lote, para las reflexiones sobre las nuevas generaciones en “Hijos del rock and roll”, medios tiempos como “Solo una canción”, elogiar la epopeya del rockero en la autobiográfica “Viejo lobo”. El disco termina con una canción infantil cantada por Jordi Gené, hijo de Pedro, con 7 años. En los estertores de la agonía, Lone Star todavía convoca a más de 120.000 personas en Barcelona para un concierto conjunto con Eric Burdon. A pesar de todo, la banda echa el cierre en 1984.

“Viejo lobo”:

 

Hacia el futuro 1996

Hacia el futuro

(AZ Records, 1996)

A mediados de la década de 1990 se presenta a Lone Star la oportunidad de volver a la música. El 24 de julio de 1996 tiene lugar el primer concierto en Barcelona, y cuentan con Manolo García, Teddy Bautista, Loquillo, Carlos Segarra y Rosendo como invitados. Sin embargo, no hay material nuevo para promocionar el regreso, por lo que la banda se apresura a poner en circulación este CD que reedita con otra portada el álbum Viejo lobo, y al que añaden las cinco canciones más significativas de la banda regrabadas para la ocasión: “Adelante”, “Comprensión”, “My sweet Marlene”, “La oveja negra” y “Mi calle”; bien interpretadas pero ninguna a la altura de las tomas originales. El propósito no era otro que el disco supusiera un impulso para posteriores trabajos originales que, desgraciadamente, nunca existirían.

“My sweet Marlene”:

 

Concierto Teatro Infanta Beatriz 2010

Concierto Teatro Infanta Beatriz, Madrid 1968

(Capital Sound Studios-Lone Star, 2010)

Es 1968, Lone Star se encontraba en pleno vuelo, y son invitados por el Ministerio de Información y Turismo, por aquel entonces encabezado por el franquista Manuel Fraga Iribarne, para dar un recital de “música moderna” en el Teatro Infanta Beatriz de Madrid. La banda, conformada en ese momento por Pedro Gené, Juan Miró, Enrique López y Rafael de la Vega, prepara un show de más de dos horas en el que interpretan un monográfico de jazz en su primera parte –en el que incluyen más canciones de las que publicaron en Lone Star en jazz-, y de rock en la segunda, en el que junto a versiones como “Hush”, “Long tall Sally” o “It’s a man’s man’s man’s world” se incluyen temas propios como “La leyenda” o “Amor bravo”. El concierto se grabó en una cinta magnetofónica y décadas después, cuando Lone Star lleva más de diez años sin actividad, se publica una selección ajustada a la duración de un CD sencillo. A pesar de su pobre sonido se trata de un documento histórico de gran valor.

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comments

Un comentario sobre “Lone Star, a través de todos sus discos

  • el 6 febrero, 2015 a las 4:01 pm
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    Excelente colección, de la que guardo los originales con especial aprecio, y que ha sido la referencia de un buen número de músicos que conozco.
    En los 60s y 70s muchos grupos fueron influenciados por el sonido y repertorio de Pere Gené Virgili​ y de los buenos profesionales de los que siempre se ha rodeado.
    No reconocidos suficientemente, según mi opinión, tal vez porque en este raro país, las compañías y medios siempre han primado más a los solistas melódicos que a los conjuntos o grupos.
    Se merecerían un gran homenaje y todas las distinciones honoríficas oficiales.
    Para terminar, una frase, que últimamente estas nuevas generaciones nos han transmitido a mi grupo: LONE STAR ¡ GRACIAS POR EXISTIR !

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