‘Boomerang’, de Pere Gené: el flamante regreso de un viejo lobo

Portada de 'Boomerang' | peregene.com
Portada de ‘Boomerang’ | peregene.com

Como es bien sabido, los relatos históricos los escriben por los vencedores, y la historia de la música pop española -entendiendo pop como popular, por lo que englobamos desde el rap hasta el heavy, desde el blues hasta la canción melódica- no es una excepción. Cada vez que se hace recuento sobre nuestro pasado, se reiteran una serie de nombres, canciones y álbumes. Su reconocimiento y prestigio suele ser merecido, sí, pero en un país donde apenas existen instituciones que reivindiquen nuestro acervo musical discográfico (las pocas iniciativas que se dan, son privadas), terminamos orillando al olvido a una serie de artistas, verdaderos currantes de la música, que lucharon toda su vida por dar al mundo una canción más. Con el viento de cara o con la suerte esquiva. Tocando en pabellones a rebosar o ante cincuenta personas. Si el éxito les daba de lado, marcados por las circunstancias, se bajaban del carro, pero nunca se humillaban en proyectos de medio pelo que pudieran empañar su nombre. Cada vez que entraban al estudio era para registrar cosas que vale la pena escuchar, nunca pasos en falso u oportunismo banal. Estos músicos son ahora viejos, pero cuando miras hacia atrás y evalúas sus trayectorias, carreras discontinuas que aparecen y desaparecen como el Guadiana, jalonadas de cumbres y llanos, solo encuentras admiración. Por ser fieles al dictado de su corazón frente a las adversidades, por mantener incólume una dignidad que asombra aún más por su desarmante modestia. Asfalto -prometemos reseña de su último trabajo- es un ejemplo prototípico de estos gladiadores del rock.

Pere Gené es otro de estos héroes. Si Lone Star, la banda que Gené capitaneó durante décadas y a la que su nombre se mantendrá siempre unido de manera indeleble, es conocida como “La leyenda”, no es solo porque tengan una canción con ese título, sino porque se han ganado el apelativo a pulso.

Pere Gené tiene hoy día 76 años y tras más de medio siglo en la brecha, comienza ahora su carrera en solitario. A finales de 2013 lanzó una campaña de crowdfounding en Verkami para financiar su primer CD firmado con su nombre, que se publicó finalmente en abril. El trabajo se titula Boomerang (Nat Team Media, 2014), y de hecho supone un regreso en toda regla: el último disco de Lone Star se grabó en 1996, pero aquel no incluía nuevas canciones. Llevábamos por tanto sin escuchar repertorio nuevo del autor desde 1982, es decir, más de 30 años. El disco está producido por el legendario teclista Josep Mas “Kitflus” (que aporta otro miembro de Pegasus a la grabación: el bajista Rafael Escoté) y por el guitarrista David Palau, que es desde hace años director musical de David Bisbal. Nuevos músicos para un nuevo proyecto.

Boomerang presenta 14 canciones, ocho cantadas en castellano y las seis restantes en catalán, aunque en realidad son 12, ya dos de ellas se han grabado en los dos idiomas. Lo primero que nos encontramos al escuchar el disco es que Gené pisa suelo y realidad: “Sobreviviré” es una proclama en clave pop-rock a la acción y la movilización social. Su letra, en la que incluso se pide boicotear la red eléctrica, es completamente explícita: “Sobreviviré a este mundo loco / a la eterna crisis, al miedo a todo / si estás indignado, yo estaré a tu lado. / […] solo tengo un lema: muerte al sistema”. Hay más canciones del disco que ahondan esta temática: en “Libre” apela a la insurrección fiscal y a la vuelta a la libertad que entraña la niñez como castigo a tanto político corrupto y ladrón. Por su parte, en “Serem un nou pais”, cantada a dúo con Virgínia Martínez de La Porta dels Somnis –un grupo de pop de cierta fama en Cataluña-, Gené clama sin ambages por la independencia de Cataluña. Me apena, por sintomático, que el autor tenga que dar explicaciones en su blog sobre el contenido de esta letra, como si aún a día de hoy tuviera que justificar su opinión. Por cierto, su compromiso con este asunto de candente actualidad política ha llevado a Pere Gené a “catalanizar” su nombre de pila, ya que hasta ahora siempre había aparecido como Pedro en los discos de Lone Star. La pega que encuentro yo a esta canción es que bascula peligosamente hacia el pop ñoño. Quizá porque la canción tiene cierta aspiración de himno. Viste también de ropajes pop, aunque a mi gusto más satisfactorios, “La fórmula de la felicidad”, una canción en la que Gené apela por vivir el presente en lugar de crear fortines con nostalgias del pasado, algo habitual entre la gente de su edad, pero que en él le lleva a rechazar publicar su disco con el nombre de su antigua banda.

Pere Gené | www.peregene.com
Pere Gené | www.peregene.com

Además, Boomerang disfruta de una heterogeneidad estilística como no había visto previamente ningún disco de Lone Star. “Androide”, cantada en español y en catalán, hace gala de una intensidad power pop con un estribillo de rock acelerado. “Walt Disney nos mintió”, con cierto aire de ranchera, reflexiona sobre las promesas incumplidas que entraña mezclar amor y negocio. Introspectivas son “Sueño y pesadilla” y “Cada dia que passa”, si bien la primera es un rock efectista con guitarras distorsionadas mientras que la segunda es un medio tiempo intimista en la que Gené hace gala de su acostumbrada sensibilidad. “Bona sort” es un pildorazo pop plagado de buenos propósitos que Pere dedica a su nieto. Por su parte, “La Mansarde de Montmartre” es una pieza instrumental para piano que remite a las obras de Erik Satie y a la bohemia modernista parisina de comienzos del siglo XX, nada menos, pues viene precedida de un recitado en catalán que se hace largo para quienes no comprendemos el idioma. Por otro lado, también encontramos un par de canciones que recuerdan a la música que hacía con Lone Star. De hecho, ambas habían sido presentadas en los últimos conciertos que hizo la banda, allá por el año 2000. “Corazón de hielo. Eres la luz” (en catalán, “La noia freda”) es una poderosa balada donde Gené aúlla descarnado, como lo hacía hace años en “Quiero besar otra vez tus labios” o “L’amor s’en va”. Aún mejor es “El impasible”. Su letra místico-religiosa, como sucedía con “La trilogía”, hace un rosario enumerando numerosas injusticias sociales, y su música entremezcla las influencias eslavas que encontramos antaño en su obra con un ritmo sombrío y arenoso, con estribillo intenso, que me evoca, y no sé muy bien por qué, al spaghetti-western. Para mí son los momentos cumbre del álbum.

El nuevo disco se presentó en la sala Luz de Gas de Barcelona el 1º de mayo de 2014, donde también sonaron algunas, pero no demasiadas, canciones de Lone Star, y Santiago Auserón se subió para compartir con él escenario en la imprescindible “Mi calle”. Se dice que ese concierto está grabado, pero su publicación en DVD o CD dependerá prácticamente de un milagro. Un nuevo concierto, en este caso solo piano y voz, tuvo lugar en el mismo escenario el 3 de diciembre. Mientras que en el resto del estado lo seguimos esperando, es de agradecer a Pere que haya publicado un trabajo notable y honesto, otro puntal más que engrandece su nombre y su trayectoria. Reconozco que me hubiera gustado mucho más que este mismo disco se hubiera publicado con el nombre de Lone Star, y más después de que se sondeara un posible regreso y de que algunos antiguos miembros quisieran recuperar la banda (hay vídeos en youtube con el nombre de Lone Star Revisited). Pero en cualquier caso solo podemos congratularnos de que este grande del rock español siga con ganas e ilusión de proseguir su carrera, deseamos que por mucho tiempo más. ¡Adelante!

Entrevista promocional del disco, elaborada por la propia discográfica:

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