‘Shadows In The Night’: Bob Dylan versiona a Frank Sinatra… y lo hace bien

Portada del disco | AM
Portada del disco | AM

Yo no quería que me gustase Shadows In The Night, el último disco de Bob Dylan, que verá la luz este martes. ¡Por favor -me escandalizaba-: el mejor escritor de canciones de todos los tiempos, lanzando un disco de versiones! ¡Y de Frank Sinatra! Imagínense, salvando las distancias, a Sabina haciendo lo propio con Raphael. “Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche”, pero graznado. Que no lo veo, hombre, que no.

Pues sí. He escuchado Shadows In The Night y me ha parecido un trabajo fino, sencillo, lúcido y, a la vez, crepuscular. No es un pasatiempo de una estrella en declive, ni un capricho de un tipo de 73 años que ya lo ha hecho (casi) todo. El pasado 22 de enero, en la primera entrevista que concedió el cantautor de Duluth en tres años -a la revista AARP, de la asociación de jubilados estadounidenses-, dijo que “cuando haces estas canciones, Frank tiene que estar en tu mente. Porque él es la montaña y es la montaña que tienes que escalar, incluso si sólo recorres una parte del camino”.

Fotografía de la contraportada del disco | AM
Fotografía de la contraportada del disco | AM

Sin embargo, al escuchar Shadows In The Night, uno se olvida de Sinatra, de su torrente vocal y de las macro-orquestas que le acompañaban. Dylan reinventa las canciones, se adueña de ellas, parecen suyas. La emoción, la belleza del trabajo reside en la voz solemne y rota de Dylan, en su interpretación esquelética, y en un acompañamiento musical desnudo y básico, pero también muy sólido y poderoso, con una batería, a veces, incompleta, y con mucho pedal-steel.

Integran el track-list “I’m A Fool To Want You”, “Autumn Leaves”, “Where Are You?” o “What’ll I Do”. En total, encontramos una decena de canciones compuestas a lo largo de 40 años -la más reciente es “Stay With Me”, de 1963- por Irving Berlin, Hammerstein & Rogers o Cy Coleman. No hay grandes éxitos. Cole Porter o George Gershwin no existen. Quienes esperen a Dylan cantando “My Way” o “That’s Life” van listos.

Temáticamente, el disco hasta puede leerse como una continuación de su último disco con canciones nuevas, Tempest (2012). Si bien el núcleo de Shadows In The Night es el amor, no estamos ante un trabajo romántico ni primaveral. El amor es visto como un huracán devastador y doliente, como un sentimiento tan hermoso como criminal, que puede desembocar en el olvido, la desesperación, la vanalidad y la perdición.

Finalizo: si bien no podemos comparar Shadows In The Night con los grandes discos de Dylan –Highway 61 Revisited, Blood on the Tracks o Time Out of Mind, por poner tres ejemplos-, sí que podemos decir que estamos ante un gran disco de versiones, muy superior a los que grabara a principios de los 90 –Good as I Been to You y World Gone Wrong. Me gustaría saber, esté donde esté, la cara que pondrá Sinatra al escuchar, tan reinventado, esta muestra de su cancionero.

Escuchamos “Full Moon And Empty Arms”:

Comenta con tu usuario de Facebook

comments

Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al utilizar nuestro sitio web, usted consiente el uso de cookies de acuerdo con nuestra política de cookies. Obtenga más información sobre: cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies