Calamaro, “Flaca” y los puñales que superan el umbral del dolor

Calamaro, en el videoclip de "Flaca" | Imagen de vídeo
Calamaro, en el videoclip de “Flaca” | Imagen de vídeo

Miley Cyrus y el autor del “Gangnam Style” (¿cómo se llamaba?, sé que era surcoreano…) tiemblan porque el videoclip de “Flaca”, una de las canciones más universales de Andrés Calamaro, ha superado en Youtube los 20 millones de reproducciones. Fuentes insolventes de alguna discográfica mastodóntica me aseguran que, muerta de envidia, la frívola lolita de Disney ha amenazado con decapitar a un cachorrito de dálmata. De un mordisco.

Bromas aparte: qué maravilla se marcó el artista argentino con “Flaca”. Las sentencias absolutistas y dogmáticas siempre dejan en mal lugar a los periodistas, de ahí que, empleando el condicional, diría que rara ha tenido que ser la gira, desde que la canción viera la luz en 1996 (en el clásico Alta suciedad, su primer disco en solitario tras la separación de Los Rodríguez), en que la pieza no haya formado parte del repertorio. Durante estos 19 años, Calamaro ha cambiado de músicos y ha retocado (sin excesos) la canción, suprimiendo el estribillo inicial, incorporando distintos arreglos, o haciendo versiones en acústico. Da igual: cuando en un concierto de Andrés suena “Flaca”, su público se desvive, se emociona. Sabe, o, más importante aún, siente que está disfrutando de una de las piezas más importantes de la historia del rock en español. La Eucaristía laica y doliente de una ceremonia musical.

“Flaca” es la enésima prueba de que la mejor artesanía del rock es la sencillez. Quizá también sea la más difícil. La melodía, hipnótica, pegadiza y simple, se va repitiendo en cada estrofa; la producción de Joe Blaney (quien ha trabajado con Tom Waits o Keith Richards) es brillante, y la letra está embadurnada con nostalgia sangrienta, supera el umbral del dolor, encajaría perfectamente en el Blood on the Tracks de Bob Dylan. La confesión es inútil. Todo está perdido. Las raíces del amor están “lejos, en el centro de la Tierra”. Y tras el último estribillo, un bello páramo instrumental.

Aunque casi te confieso
que también he sido
un perro compañero
un perro ideal
que aprendió a ladrar
y volver al hogar
para poder comer.

Alguna vez escuché a Sabina decir que las canciones tienen que ser un “hombro en el que llorar”. “Flaca” cumple con creces este propósito. Desde entonces, los puñales que nos clavan en la espalda duelen menos.

Enhorabuena a Andrés por esos más de 20 millones de reproducciones que ha tenido el videoclip de “Flaca” en Twitter. No imagino la repercusión que tendría esta cifra (y, sobre todo, la obra del argentino) si estuviéramos hablando de un cantante anglosajón, pero no quiero ser cenizo y no seguiré por este tema. Quizás Miley tenga más visitas, pero carece del talento del argentino.

Y eso no se consigue a golpe de clic.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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