Nick Cave, “Deanna” y la niña que disparó a la esposa del profesor de religión

Portada del 'single' 'Deanna' | nickcave.com
Portada del ‘single’ ‘Deanna’ | nickcave.com

Tengo una entrada para el concierto que dará Nick Cave el próximo 22 de mayo en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. Está escondida en el rincón más remoto, sucio y protegido de mi casa. A veces le hago una visita: desmonto la fortaleza que la rodea, compruebo que no ha sido mordida por algún ratón, y vuelvo a mis actividades habituales, o como se diga. Es el tesoro –material- más preciado que guardan mis fronteras. El papelito me obsesiona. Así, la pesadilla que más se me repite –y que más temo-, en los últimos dos o tres meses, es esa en la que pierdo la entrada, o me la roban, o aparece destrozada en unos pantalones recién salidos de la lavadora.

En 20.000 días en la Tierra, Cave dice que, cuando sale al escenario, saca al exterior el monstruo que habita en sus profundidades. Su objetivo es encandilar a la gente situada en las primeras filas –“Mi vista no llega más lejos”- y entiende que, una vez cumplida esta misión, el resto de la audiencia se contagiará. Me fascina la relación que mantiene con el público que acude a sus shows. Cave somete al respetable a un trance hipnótico, tenso y vivo, lo manipula a su antojo, dirigiéndolo con la mano que le queda libre. A veces lo toca.

Creo que este vídeo muestra muy bien lo expuesto en el párrafo anterior. Es de un concierto del año pasado en el Red Hill Auditorium, en Perth (Australia). Nick Cave & The Bad Seeds interpretan una de sus primeras canciones, “Deanna”, nativa del disco Tender Prey (1988):

http://youtu.be/3OgYfFKD6gI?t=23s

Ahí lo tienen, cantando: “Y no vuelvo aquí por tu dinero, / no vuelvo aquí por tu amor, / no vuelvo aquí por tu amor y dinero, / vuelvo aquí por tu alma”, mientras un bosque de brazos parece que suplica por ser el ánima arrebatada de la protagonista de la pieza.

La canción parece nacida del argumento de una película de Tarantino. Orbita en torno al asesinato, y es violenta, cruda, excitante y bailable. Hay sotanas, Cádillacs en los que la Muerte está sentada en el asiento de atrás, y árboles de Navidad negros. ¡PAM! Un disparo: “Siente el pataleo, escucha el reventón. / Y no te preocupes por cómo está, / y no te preocupes dónde ha estado, / y no te preocupes por dónde se golpeó”.

En una entrevista concedida a New Musical Express en agosto de 1988, Cave contó que Deanna era una chica que conoció cuando tenía unos ocho años. La niña

 “vivía en un camión a las afueras de la ciudad con un viejo; en esencia, era un borracho desgraciado. Nuestra relación se mantuvo en secreto porque él solía pegarla”.

Solíamos hacer novillos en la escuela e ir a ese escondite que ella había preparado bajo el puente de un arroyo seco. Era imposible llegar allí porque estaba rodeado de brezo. Pero ella hizo un túnel a través del brezo. Dentro de ese sitio había una colección de cosas similares a las que se pueden encontrar en el nido de una urraca. Solíamos salir a hacer incursiones diarias a las diferentes casas de la ciudad. Sabíamos que la gente no estaría en la vivienda y nos comíamos la comida, nos tumbábamos en las camas y robábamos todo tipo de cosas, como cartas, cubertería, ropa o dinero. (…)

Así que un día robamos una casa y encontramos una pistola que nos llevamos a nuestra pequeña gruta. (…) Un día a ella la pilló ese tipo que estaba en la casa de su maestro de educación religiosa. La esposa de ese profesor la pegó y el tipo le hizo algo, pero en realidad no sé lo que fue.

Al día siguiente me despertó mi madre y tuve que responder a todas aquellas preguntas de la policía. Deanna había vuelto a la casa y había disparado al hombre y a la mujer que vivía en la piadosa vivienda del profesor”.

Honestamente, no sé si creerme del todo esta historia. La entrevista está hecha en un momento en el que Cave cabalgaba en exceso -ya saben por dónde voy- y odiaba a muerte a los periodistas -en concreto, esta interviú terminó en una pelea-. Pero el relato, al margen de que sea real o no, es hermoso.

A Deanna la internaron en un psiquiátrico de menores.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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