‘Ciutat Morta’: la lírica de un mundo injusto

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https://ciutatmorta.wordpress.com/

Hace poco más de una semana comenzaba un artículo con la frase “hace poco más de dos meses” para introducir a su vez otro artículo que era la primera piedra de la escalera hacia el sótano del mundo. Una decepción dentro de otra decepción hacen de esa gruta, de la caverna en que se ha convertido el porvenir, un sitio oscuro y triste. Hace poco más de esa semana del principio, se reunían en París todos esos señores que, embutidos en sus trajes, guían nuestros destinos con mano de hierro en guante de seda, bueno, cada vez el guante está más roto y no les importa clavar el hierro aunque se vea. Se manifestaban indignados por los ataques a la libertad de expresión, algo invulnerable para ellos, intocable e inapelable, se adhirieron a ese “Je suis Charlie” que ahora, por su culpa, me remuerde haber permitido que encabezara mi reflexión en aquel momento.

Este domingo se emitió un documental titulado Ciutat Morta en el Canal 33 (no sé si coloquialmente se le llama así, el 33 solo, o la madre que parió al cordero, espero que me entiendan), un canal secundario dentro del grupo de comunicación Televisió de Catalunya que está liderado por TV3. Como pasó con aquellos encapuchados mentales en París, la censura y la agresión a la libertad solo ha servido como altavoz y, porque aquellos señores -otrora tan concienciados con la libertad de expresión- eliminan 5 minutos de metraje, ha llegado a ojos de todos, tanto el documental, como el fragmento censurado. Por eso estoy aquí otra vez, porque me siguen entristeciendo todavía estas artimañas, agresivas contra el ser humano tanto por opresoras, como por estúpidas e ilógicas. Uno le pide a sus ladrones que, por lo menos, le roben mientras esté durmiendo.

Técnicamente, la película está cuidada al detalle. Se nota, supongo, cuando uno se preocupa por lo que hace, que no es algo tan común. Hay planos que te cierran los ojos, que te hacen desear que acaben ya porque mentalmente son demoledores. Como la verdad. La historia que se narra es la de los incidentes denominados como del 4F, los del 4 de febrero de 2006 cuando, a raíz de una fiesta en una casa okupa, un miembro de la Guardia Urbana de Barcelona resulta gravemente herido. A partir de aquí se intentará esclarecer un proceso de dudosa rectitud, donde se alternan torturas y falsedades con encubrimientos y chivos expiatorios. Todo esta rueda judicial se saldó con varios de los detenidos encarcelados con condenas que parecen ser una declaración de intenciones por parte de la justicia para tratar de cerrar en falso todo este proceso tan desagradable para las instituciones judiciales y para el ayuntamiento de la ciudad condal.

El elemento diferenciador de esta triste historia es, a mí modo de ver las cosas, la mano que nos tiende Patricia Heras durante todo el largometraje. Ella fue una de las detenidas la noche del 4 de febrero que fue condenada y, por tanto, una de las que sufrió todo el peso de la justicia de manera más abusiva. Nos acompaña a través de la realidad su fantasía, para hacernos más llevadera la estancia en aquella ciudad que parecía mágica, pero que acabó engulléndola, como lo acabará de hacer este mundo con todo. Su poesía, la visión sensible de un ser indefenso ante un monstruo de mil cabezas que necesita que alguien pague por sus crímenes, nos irá haciendo encajar los golpes de esta historia, acompasará el ruido de la tragedia con los sones de su visión del mundo. Patricia acabaría con su vida un 26 de abril de 2011 arrojándose por una ventana.

Esto no deja de ser un incidente incierto, sujeto, en su día, a investigación policial y judicial, ustedes pueden creer una cosa u otra, a estos chicos o a la policía, yo no estoy aquí para convencerlos de nada. Yo, claro, tengo mi opinión y se ve reflejada de una manera poco discreta por una razón muy sencilla, es imposible quedar indiferente ante este relato de lo horroroso de esta vida que nos hemos construido. Juzguen ustedes mismos.

Por favor mundo, dame un respiro.

https://www.youtube.com/watch?v=c1n-8Z-myBU

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Rodrigo Pérez

Rodrigo Pérez nace en Talavera de la Reina, donde ha colaborado con distintas bandas de las que ha sido despedido fulminantemente. Estudió Biología en Salamanca y Lengua y Literatura por la UNED.

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