Leonard Cohen, “Avalanche”, y un retrato cínico (y frágil) de la depresión

Leonard Cohen, en un concierto a principios de los 70 | quebec-elan.org
Leonard Cohen, en un concierto a principios de los 70 | quebec-elan.org

Songs of Love and Hate (1971), de Leonard Cohen, es un disco que me deja en pelotas. Lo hace sin mi aprobación y con una violencia atroz, obscena e inevitable. La desnudez que (me) provoca este trabajo no es cómoda, ni reivindicativa, ni exhibicionista, sino imprevista y desconcertante. Una desnudez que encoge, en la que urge el abrigo.

Por otro lado, su enorme talento permite a Cohen ser un convincente secuestrador, un brujo, y, por ello, la escucha de Songs of Love and Hate resulta, si no placentera, sí hipnótica y atractiva. Como si Adán y Eva, tras ser expulsados del Jardín del Edén, cruzaran colocados las fronteras del Paraíso.

Sin concesiones, el aura del disco impregna al oyente desde la primera canción: “Avalanche”.

“Puse un pie en la avalancha
que cubrió mi alma.
Cuando no soy el jorobado que ves,
duermo bajo la colina del oro”.

Cohen personaliza a la depresión –el alud, la avalancha- y se dirige a ella con cinismo y desprecio (¿y misoginia?). Al principio del tema, el discurso del autor me recuerda al famoso diálogo que mantuvieron Diógenes de Sínope y Alejandro Magno sobre el Sol. La voz poética (no utilizo esta expresión desde primero de carrera, guau) cuenta que la depresión llegó de forma accidental, mientras buscaba oro, y que el autor, en principio, no necesita sus servicios:

“Aquí, el lisiado al que vistes y alimentas
no se muere de hambre ni de frío.
No pide tu compañía,
no en el centro, el centro del mundo”.

El canadiense, caricaturizado como un deforme jorobado, le dice a su interlocutora metafísica que, si existe, es gracias a él, y le amenaza con un castigo severo. No hay ninguna cima, la cima es él (Cohen emplea un humor fino y cruel cuando dice que la avalancha no le ha subido ninguna cima, que la cima es él, debido a su joroba). Sin embargo, tras renegar de la avalancha y reafirmar su autoestima, el autor muestra su debilidad, y reconoce:

“He empezado a anhelarte,
yo que nada necesito.
He empezado a esperarte,
yo que gobierno los Siete Mares.
Y dices que te has alejado de mí,
pero yo te siento. Te siento cuando respiras”.

Así, pese al cinismo y el ejercicio de voluntad, Cohen exhibe una fragilidad casi infantil ante la depresión. Quiere combatirla, la desprecia, pero en ocasiones la echa de menos y se siente desarmado ante ella.

Disfrutemos (si es que es este el verbo adecuado) de esta joya sombría del maravilloso cantautor canadiense.

La versión de Nick Cave & The Bad Seeds

Dice Nick Cave en el libro Leonard Cohen: Everybody knows (Todo el mundo lo sabe), de Harvey Kubernik (Blume, 2014):

“Crecí en una pequeña ciudad rural de Australia y el acceso a la nueva música era difícil en el mejor de los casos. Creo que tenía catorce años cuando conocí a una chica que tenía unos cuantos discos que me gustaban. Ella me puso Songs of Love and Hate, y aquel verano lo estuvimos escuchando en su oscura habitación. Ante todo, Songs of Love and Hate me corrompió. Era oscuro y dejó una huella tan profunda en mi joven vida que jamás pude volver a escuchar música de la misma manera.

La complejidad de las letras -que apenas entendía en aquel momento, pero a través de las cuales intuía toda clase de significados prohibidos-, el hipnótico sonido de la guitarra, la brutal portada en blanco y negro, todo era nuevo para mí, pero simplemente me absorbió. Le habló a alguna parte de mí que la música todavía tenía que tocar”.

La canción que abre From Her to Eternity (1984), el álbum con el que debutaron Nick Cave & The Bad Seeds, es un cover de “Avalanche”. El grupo presenta una versión más caótica, desgarradora y tóxica del tema:

Sobre ella opina el propio Leonard Cohen: “Me encanta. Se ha hecho con ella, da vida a la canción. No es que yo la haya descuidado alguna vez, siempre me he sentido bien con esa canción. O mal. Sea el sentimiento que sea”.

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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