Le vent souffle sur les tombes

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Hace poco más de dos meses me conmocionaba con aquellos disturbios en Ferguson que ahora parece que nunca existieron y escribí un artículo que comenzaba con la frase “el mundo es un sitio horrible”. Desde aquel día hasta hoy no he tenido razones para pensar lo contrario y hoy, claro, lo único que he recibido ha sido una constatación de aquello que califiqué como sospecha. Entiéndanme, muere gente todos los días en guerras lejanas de las que no se habla, en torturas a pueblos que no importan y en represiones brutales de las que no hemos puesto ni una sola letra, pero, esto es un poco diferente. Las razones son tan estúpidas, las víctimas son tan inofensivas y el método es tan frío, que, pese a que pequemos de hipócritas por darle voz a unas cosas y no a otras, desde un medio de estas características debemos sentirnos atacados gravemente.

Lo que es la casualidad, recordaba hace pocos días aquella versión de Cohen de esa canción de los partisanos franceses que, a su vez, había oído en un bar, de casualidad, después de mucho tiempo. La canción no parece tener mucho que ver, pero habla de la lucha por la libertad, encima de la libertad de Francia, de aquella Francia ocupada. Para mí hoy tiene mucho significado tener aquellas frases en francés y sobre Francia en mi cabeza mientras escucho todas estas noticias que vienen de París. La pelea de aquel hombre solo contra la adversidad, contra todo un mundo al que sabe que no puede vencer pero al que no va a dar la satisfacción de verle derrotado. Así me siento yo hoy y, quizá, así me debería sentir todos los días, en una isla de un mundo en el que puedes hacer y decir lo que quieras, pero que siempre tiene a alguien esperando detrás de la puerta para vengarse. Porque, no se engañen, ahora vendrá, siguiendo las enseñanzas de aquel legislador maldito Newton, la reacción por parte del “mundo civilizado” que servirá de excusa para cometer crímenes, por lo menos, igual de deleznables. Quizá ahora nos sintamos más lejos de estos, que son los que les dicen a nuestros Jueves o a nuestros Mongolia qué publicar y qué no, y más cerca de ellos.

Through the graves the wind is blowing (Le vent souffle sur les tombes)”. Hasta hace poco me gustaba mucho esta frase. Supongo que querrá decir aquello de que los sacrificios de este tipo no son en vano. Ayer me di cuenta de que, pese a eso, la realidad es que para que el viento, ese viento de libertad que sopla entre las tumbas, nos dé en la cara, primero ha de haber tumbas por entre las que soplar. Hoy nos vuelve a dar el viento por enésima vez. El mundo es un sitio horrible y, además, tienen la desfachatez de hacernos esperar hasta que se venga abajo.

Paz a las almas de aquellos que están bajo esas tumbas, de aquellos que han muerto luchando, directa o indirectamente, por la libertad en cualquier parte del mundo, en cualquier época y en cualquier ámbito, a las de todos aquellos de los que no nos acordamos, a las de todos aquellos que, por prepotencia, intentamos olvidar y a las de los compañeros de Charlie Hebdo que han fallecido hoy por culpa de la barbarie.

Oh, the wind, the wind is blowing
Through the graves the wind is blowing
Freedom soon will come
Then we’ll come from the shadows

https://www.youtube.com/watch?v=–bxTVx8L8E

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Rodrigo Pérez

Rodrigo Pérez nace en Talavera de la Reina, donde ha colaborado con distintas bandas de las que ha sido despedido fulminantemente. Estudió Biología en Salamanca y Lengua y Literatura por la UNED.

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