“Halloween Parade”, Lou Reed y los estragos del SIDA en Nueva York

Lou Reed
Lou Reed

Cariño, no me recuerdes que hoy es Halloween, y no me digas que te vas a disfrazar de enfermera infectada por el ébola. No me seas tan mainstream. Sin ser folclórico, en España, lo tradicional, es celebrar el 1 de noviembre el Día de Todos los Santos, honrar a nuestros muertos, etcétera. Que sí, que esta noche yo también me disfrazo, pero me lo tomo como algo circunstancial: mi objetivo es salir, beber, etcétera. La mía será una noche de viernes más, pero con peluca.

¿Quieres que te pinche algo para la ocasión? Pues voy a tirar de Lou Reed y así, de paso, lo homenajeamos, que el pasado 27 de octubre se cumplió un año de su muerte. Aquí está el New York…, qué discazo, qué discazo. Bien, vamos a escuchar “Halloween Parade”.

No, no es un tema sobre Halloween, ni sobre calabazas, ni sobre disfraces. ¿Por quién me tomas? La primera vez que la escuche creí que estaba ante una bonita canción de desamor. Ambientada en el tradicional desfile del Village neoyorquino, Reed enumera a una serie de personajes presentes en el evento, con muchas dosis de realismo y sencillez, y, cuando llega el estribillo, canta: “Esta fiesta, en cierto modo, me deprime. / Sobre todo, cuando veo que no estás cerca”. Hay otro estribillo diferente, pero basado en la misma idea. Te dejo este porque me gusta más.

Sin embargo, la canción es un retrato de los estragos causados por el SIDA en la capital del mundo. Que sí, que ahora el SIDA no le importa un pimiento a nadie, pero que, en los 80, había gente que temía besar en la mejilla a los enfermos por si acaso se contagiaba, y más en Nueva York, que hace 30 años fue el epicentro occidental -porque en África, tela- de la crisis del virus. Así, la intención original de Reed hace que “Halloween Parade” tenga una perspectiva maravillosa de una realidad atroz, la hace más especial, sentimental y cruda. “Nunca verás sus caras de nuevo”, dice en un verso.

Y la atmósfera que crea Reed, buah, es la leche: con su Greta Garbo y su Alfred Hitchcock, sus cinco Cenicientas, sus ‘Perdedores Nacidos de Nuevo’, su chica del Soho con la camiseta que dice “Yo la chupo”, o sus prostitutas en oferta.

Todo ello, envuelto en una melodía sencilla, dulce y reposada, entre el rock clásico y un falso reggae suave, mientras el artista neoyorquino, más que cantar, casi recita. Escúchala, honey, y grita conmigo: ¡viva Lou Reed!

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Jesús F. Úbeda

Jesús Úbeda nace en 1989 en Ciudad Real. En 2006 se traslada a Madrid, donde vive. Licenciado en Periodismo.

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